La otra cultura

El uso de bolsas plásticas, popotes-sorbetes y un sinfín de desechables plásticos, de un solo uso, provocan un efecto polusivo de escalas inimaginables; se calcula que trece millones de toneladas de plástico llegan a los océanos cada año, lo que, multiplicando por los ciento cincuenta años que tarda una funda plástica en degradarse, podría darnos una idea del verdadero tamaño del llamado a la consciencia para provocar una nueva cultura de uso y reciclaje… Desde hace algo más de una década ciudades y países alrededor del mundo han iniciado una cruzada normativa que busca regular, disminuir e inclusive eliminar el uso de determinados tipos de plásticos, el confort de la sociedad del consumo acelerado y la obsolecencia programada enfrenta un punto de inflexión posible, deseable, caminable… La cruzada contra el plástico nos convoca, más allá de izquierdas o derechas; al margen de las ideologías, los credos y las diferencias. Nos convoca desde la urgencia, desde la evidencia, desde la impostergable necesidad de enderezar la ruta, de corregir el camino y garantizar el destino. Esta nueva cruzada nos convoca; nos convoca por la vida, por el derecho de todas las especies y de las generaciones que nos sucederan, nos convoca a actuar bidereccionalmente; supra estructura e infraestructura, contenedor y contenido, la sociedad es dialéctica y, por tanto, cada proceso lo es… La infraestructura que se corresponde con el contenedor, nos refiere a la necesaria construcción normativa y reglamentaria, más la institucionalidad que juega a suerte de plataforma para su desarrollo. La supra estructura, el contenido, significa la cultura, una nueva cultura de relaciones económicas, productivas, extractivas, de consumo; y, por supuesto, de uso racional de los recursos renovables, reemplazando paulatinamente el uso los no renovables… La normativa es urgente, la convocatoria ha sido lanzada en nuestra comarca, seguro señor Prefecto que encontrará eco de resonancia y apoyo para llevarla adelante, pero con urgencia y de manera simultánea debemos emprender la cruzada en el otro frente, la educación como estrategia de desarrollo de nuevas capacidades y funcionamientos ciudadanos… La cultura, la otra cultura, la que más allá de equilibrio estético, la prosa gramatical, la belleza cromática, la sincronía de movimientos y formas o la sutil combinación de melodía, armonia y ritmo; la otra cultura, esa cultura de las cosas triviales-fundamentales y cotidianas, esa cultura que debe ser entendida y asumida como la plataforma de construcción de este nuevo contenido para un contenedor de desarrollo sustentable, pero a la vez regenerativo. (O)
Debe ser asumida como la plataforma de construcción de este nuevo contenido para un contenedor de desarrollo sustentable y regenerativo.

La otra cultura

El uso de bolsas plásticas, popotes-sorbetes y un sinfín de desechables plásticos, de un solo uso, provocan un efecto polusivo de escalas inimaginables; se calcula que trece millones de toneladas de plástico llegan a los océanos cada año, lo que, multiplicando por los ciento cincuenta años que tarda una funda plástica en degradarse, podría darnos una idea del verdadero tamaño del llamado a la consciencia para provocar una nueva cultura de uso y reciclaje… Desde hace algo más de una década ciudades y países alrededor del mundo han iniciado una cruzada normativa que busca regular, disminuir e inclusive eliminar el uso de determinados tipos de plásticos, el confort de la sociedad del consumo acelerado y la obsolecencia programada enfrenta un punto de inflexión posible, deseable, caminable… La cruzada contra el plástico nos convoca, más allá de izquierdas o derechas; al margen de las ideologías, los credos y las diferencias. Nos convoca desde la urgencia, desde la evidencia, desde la impostergable necesidad de enderezar la ruta, de corregir el camino y garantizar el destino. Esta nueva cruzada nos convoca; nos convoca por la vida, por el derecho de todas las especies y de las generaciones que nos sucederan, nos convoca a actuar bidereccionalmente; supra estructura e infraestructura, contenedor y contenido, la sociedad es dialéctica y, por tanto, cada proceso lo es… La infraestructura que se corresponde con el contenedor, nos refiere a la necesaria construcción normativa y reglamentaria, más la institucionalidad que juega a suerte de plataforma para su desarrollo. La supra estructura, el contenido, significa la cultura, una nueva cultura de relaciones económicas, productivas, extractivas, de consumo; y, por supuesto, de uso racional de los recursos renovables, reemplazando paulatinamente el uso los no renovables… La normativa es urgente, la convocatoria ha sido lanzada en nuestra comarca, seguro señor Prefecto que encontrará eco de resonancia y apoyo para llevarla adelante, pero con urgencia y de manera simultánea debemos emprender la cruzada en el otro frente, la educación como estrategia de desarrollo de nuevas capacidades y funcionamientos ciudadanos… La cultura, la otra cultura, la que más allá de equilibrio estético, la prosa gramatical, la belleza cromática, la sincronía de movimientos y formas o la sutil combinación de melodía, armonia y ritmo; la otra cultura, esa cultura de las cosas triviales-fundamentales y cotidianas, esa cultura que debe ser entendida y asumida como la plataforma de construcción de este nuevo contenido para un contenedor de desarrollo sustentable, pero a la vez regenerativo. (O)
Debe ser asumida como la plataforma de construcción de este nuevo contenido para un contenedor de desarrollo sustentable y regenerativo.