La música cura

La influencia de la música sobre el ser humano se remonta a épocas muy remotas y se le atribuyen muchas cualidades: calmante, relajante, estimulante, curativa, etc. La ciencia actual ha mostrado hoy gran interés por la música y por investigar sus efectos beneficiosos sobre los enfermos y más aún en los bebés durante su etapa intrauterina desde las primeras semanas de gestación. El feto es capaz de percibir vibraciones del sonido y cuando su organogénesis se ha completado este puede escuchar los sonidos provenientes de su madre como su voz y la de su padre cuando le habla, como también los sonidos ambientales.
En el control prenatal las obstetras realizan estimulación, especialmente con música clásica y la ambienta con sonidos de la naturaleza como el de la lluvia, el agua que corre, el trinar de las aves. El bebé lo siente, lo escucha, lo excita en sus movimientos, potencia su sensibilidad, desarrolla su sistema nervioso posteriormente favoreciendo su desarrollo afectivo sensorial y social, así como facilita su creatividad, reacciona positivamente ante los sonidos suaves.
Esta estimulación prenatal es fundamental para su desarrollo progresivo e igual para la madre le ayuda a transmitir bienestar a su hijo fortaleciendo lazos afectivos.
La música puede convertirse en una aliada de la medicina si se la utiliza como terapia en distintas dolencias y el autismo. ¿En qué forma ayuda la música? Pues se ha demostrado que esta baja la presión arterial, el ritmo respiratorio disminuyendo el estrés, el dolor, la ansiedad, la depresión, etc. Cantar una bonita canción que nos gusta es una práctica muy buena para mantener el buen carácter y apaciguarnos después de un mal momento o de nostalgias que afloran. Las personas que practican la meditación se ayudan con sonidos musicales de tono suave y profundo para entrar a su espiritualidad.
Recuerdo a mi madre le gustaba en su tranquilidad cantar y qué sensación transmitía. Se sentía serenidad en el hogar. Papá sonreía, nos traía la paz y la armonía. Su voz no era de ruiseñor, pero qué tierna era, qué sentido de amor infundía. Me da cierta nostalgia recordar su voz, su canto y el contenido de esas coplas. Añoro esa infancia junto a ella.
Si en casa convivimos con un anciano y vemos que refleja tristeza, invitémosle a cantar juntos su canción favorita, la de aquellos años de su lejana juventud. Les aseguro que alegrarán un instante que podía haber sido triste y le darán el mejor regalo a ese momento de vida. La música no siendo magia puede ser mágica. (O)

La música cura

La influencia de la música sobre el ser humano se remonta a épocas muy remotas y se le atribuyen muchas cualidades: calmante, relajante, estimulante, curativa, etc. La ciencia actual ha mostrado hoy gran interés por la música y por investigar sus efectos beneficiosos sobre los enfermos y más aún en los bebés durante su etapa intrauterina desde las primeras semanas de gestación. El feto es capaz de percibir vibraciones del sonido y cuando su organogénesis se ha completado este puede escuchar los sonidos provenientes de su madre como su voz y la de su padre cuando le habla, como también los sonidos ambientales.
En el control prenatal las obstetras realizan estimulación, especialmente con música clásica y la ambienta con sonidos de la naturaleza como el de la lluvia, el agua que corre, el trinar de las aves. El bebé lo siente, lo escucha, lo excita en sus movimientos, potencia su sensibilidad, desarrolla su sistema nervioso posteriormente favoreciendo su desarrollo afectivo sensorial y social, así como facilita su creatividad, reacciona positivamente ante los sonidos suaves.
Esta estimulación prenatal es fundamental para su desarrollo progresivo e igual para la madre le ayuda a transmitir bienestar a su hijo fortaleciendo lazos afectivos.
La música puede convertirse en una aliada de la medicina si se la utiliza como terapia en distintas dolencias y el autismo. ¿En qué forma ayuda la música? Pues se ha demostrado que esta baja la presión arterial, el ritmo respiratorio disminuyendo el estrés, el dolor, la ansiedad, la depresión, etc. Cantar una bonita canción que nos gusta es una práctica muy buena para mantener el buen carácter y apaciguarnos después de un mal momento o de nostalgias que afloran. Las personas que practican la meditación se ayudan con sonidos musicales de tono suave y profundo para entrar a su espiritualidad.
Recuerdo a mi madre le gustaba en su tranquilidad cantar y qué sensación transmitía. Se sentía serenidad en el hogar. Papá sonreía, nos traía la paz y la armonía. Su voz no era de ruiseñor, pero qué tierna era, qué sentido de amor infundía. Me da cierta nostalgia recordar su voz, su canto y el contenido de esas coplas. Añoro esa infancia junto a ella.
Si en casa convivimos con un anciano y vemos que refleja tristeza, invitémosle a cantar juntos su canción favorita, la de aquellos años de su lejana juventud. Les aseguro que alegrarán un instante que podía haber sido triste y le darán el mejor regalo a ese momento de vida. La música no siendo magia puede ser mágica. (O)