La mesa servida

No se trata de una simple expresión por medio de la cual se invita a compartir el diario alimento: “la mesa está servida”: es el momento de fortalecer los lazos familiares y la consolidación misma de la educación social dentro de determinadas normas. De hecho, en la práctica hay mesas y mesas: digamos, por ejemplo, las de un hotel de lujo, cinco estrellas, a las que el ciudadano común, del campo o la ciudad, no siempre tiene acceso; las hay como la ‘pampa mesa’, muy común ventajosamente en nuestra ruralidad, a la que posiblemente nunca asistirá un banquero que se precie de serlo.
Desde el punto de vista político, de manejo del Estado, el término encierra de hecho una connotación adicional: el manejo de la economía, esencialmente, la distribución del erario nacional. En el viejo país, la partidocracia reunida en el seno del primer Poder del Estado: el Legislativo, obviamente tenía la obligación de aprobar el Presupuesto General para el siguiente año fiscal y para ese fin dedicaba largas y conflictivas jornadas, con grescas y tinterazos de por medio, hasta que, finalmente, se llegaba a acuerdos: la ‘troncha’ quedaba repartida.
La generación de jóvenes que se formaron en la década ganada y hoy gozan ya de plenos poderes de ciudadanía, no tienen la imagen de aquellos tragicómicos espectáculos, pues la tarea de ‘servir la mesa’ fue cumplida por la Asamblea Nacional bajo normas racionales, de ética, poniendo en primer lugar a los sectores más necesitados, el desarrollo del país en función del ser humano y no del capital. Ese fue el estilo introducido en la práctica política por un presidente con un amplio y acertado conocimiento de la economía y, al mismo tiempo, con una profunda responsabilidad social.
Es cierto, algunos actores sociales se sintieron excluidos, aquellos precisamente que extrañan los tiempos pasados, los del ‘reparto’. No se trata de que se les haya negado como actores sociales, no; lo que les duele es que perdieron algunos privilegios en la acumulación desmedida de sus capitales. Hoy consideran que ha llegado el momento de retornar al tiempo de servir la mesa para el gran capital y quieren ignorar algunos detalles: el 2 de abril pasado ganó ampliamente Alianza País y que ese triunfo es, sin lugar a dudas, la expresión concreta de la Década Ganada. ¡Prohibido olvidar! (O)

La mesa servida

No se trata de una simple expresión por medio de la cual se invita a compartir el diario alimento: “la mesa está servida”: es el momento de fortalecer los lazos familiares y la consolidación misma de la educación social dentro de determinadas normas. De hecho, en la práctica hay mesas y mesas: digamos, por ejemplo, las de un hotel de lujo, cinco estrellas, a las que el ciudadano común, del campo o la ciudad, no siempre tiene acceso; las hay como la ‘pampa mesa’, muy común ventajosamente en nuestra ruralidad, a la que posiblemente nunca asistirá un banquero que se precie de serlo.
Desde el punto de vista político, de manejo del Estado, el término encierra de hecho una connotación adicional: el manejo de la economía, esencialmente, la distribución del erario nacional. En el viejo país, la partidocracia reunida en el seno del primer Poder del Estado: el Legislativo, obviamente tenía la obligación de aprobar el Presupuesto General para el siguiente año fiscal y para ese fin dedicaba largas y conflictivas jornadas, con grescas y tinterazos de por medio, hasta que, finalmente, se llegaba a acuerdos: la ‘troncha’ quedaba repartida.
La generación de jóvenes que se formaron en la década ganada y hoy gozan ya de plenos poderes de ciudadanía, no tienen la imagen de aquellos tragicómicos espectáculos, pues la tarea de ‘servir la mesa’ fue cumplida por la Asamblea Nacional bajo normas racionales, de ética, poniendo en primer lugar a los sectores más necesitados, el desarrollo del país en función del ser humano y no del capital. Ese fue el estilo introducido en la práctica política por un presidente con un amplio y acertado conocimiento de la economía y, al mismo tiempo, con una profunda responsabilidad social.
Es cierto, algunos actores sociales se sintieron excluidos, aquellos precisamente que extrañan los tiempos pasados, los del ‘reparto’. No se trata de que se les haya negado como actores sociales, no; lo que les duele es que perdieron algunos privilegios en la acumulación desmedida de sus capitales. Hoy consideran que ha llegado el momento de retornar al tiempo de servir la mesa para el gran capital y quieren ignorar algunos detalles: el 2 de abril pasado ganó ampliamente Alianza País y que ese triunfo es, sin lugar a dudas, la expresión concreta de la Década Ganada. ¡Prohibido olvidar! (O)