La Escoba

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¡No más tontos! Grito de la razón, bajo esta consigna hace más de un siglo y medio, el 22 de agosto de 1854, Fray Vicente Solano da a luz el primer número del periódico: La Escoba. Esta frase expresaba el rechazo del intelectual a los pseudo-sabios revestidos de ínfulas de grandes maestros. Sin embargo, este rotativo apenas llego a publicarse 36 veces, la última entrega tuvo lugar el 24 de febrero de 1858.


El 10 de agosto de 1949, de forma súbita y bajo la dirección de un colectivo de importantes intelectuales cuencanos reaparece La Escoba, con un tono fuerte contra la mediocridad, pero con mucho humor. Según Claudio Malo González “este primer cuerpo de sanidad cultural” lo integraban: Gabriel Cevallos García, Francisco Estrella Carrión, Luis Moscoso Vega, Hugo Ordoñez Espinosa, José V. Cuesta Heredia, Julio Montesinos Malo, Ramón Burbano Cuesta, Estuardo Cisneros Semeria, Efraín Jara Idrovo, Marco Antonio Sánchez y Manuel Orellana Ayora, posteriormente se retiró Luis Moscoso Vega y se sumaron Hugo Salazar Tamariz y Luis Montesinos Malo.


Esta Escoba contenía tres tipos de publicaciones: las de carácter critico-literario, las de crítica polémica a los temas coyunturales como la corrupción política y, finalmente, los de tipo humorístico. Esta etapa se cierra dos años después y al cabo de ese mismo tiempo volvió el 5 de abril de 1953 con el número 102 con varios cambios en su equipo editorial. Este rotativo se publicó de forma interrumpida hasta 1961, pero en estos últimos años se comprometerá de forma política -su característica era la asepsia política-, lo que le quitaría su esencia irreverente y mordaz de forma humorística.


Este periódico siempre se enfocó en la burla en términos individuales y también a la sociedad, esto se explicita en varias de sus secciones como “el Pishquista”, “Viñetas de mi pueblo”, “A la manera de…”, “El Retrato de la Víctima”, “Entrevistas y Reportajes”, Cajón de Sastre”, y las infaltables “Caricaturas”. Dentro de esas secciones podemos evocar la grandilocuencia de textos como el “Manifiesto Pishquista”, el “Pishquista Político”, “Tiempo de monas”, “Asamblea Curuchupa”, o el “Funeral de La Escoba”.


El humor siempre será un arma importante en la desmitificación social, de crítica y autocrítica individual y de la sociedad. Este periódico fue un termómetro y a su vez un elemento de renovación, un notable signo de cambio. ¿Qué hacer hoy? Si la basura sigue en las calles, volverá una nueva Escoba. ¡No más giles! Un nuevo grito de la razón. (O)

La Escoba

¡No más tontos! Grito de la razón, bajo esta consigna hace más de un siglo y medio, el 22 de agosto de 1854, Fray Vicente Solano da a luz el primer número del periódico: La Escoba. Esta frase expresaba el rechazo del intelectual a los pseudo-sabios revestidos de ínfulas de grandes maestros. Sin embargo, este rotativo apenas llego a publicarse 36 veces, la última entrega tuvo lugar el 24 de febrero de 1858.


El 10 de agosto de 1949, de forma súbita y bajo la dirección de un colectivo de importantes intelectuales cuencanos reaparece La Escoba, con un tono fuerte contra la mediocridad, pero con mucho humor. Según Claudio Malo González “este primer cuerpo de sanidad cultural” lo integraban: Gabriel Cevallos García, Francisco Estrella Carrión, Luis Moscoso Vega, Hugo Ordoñez Espinosa, José V. Cuesta Heredia, Julio Montesinos Malo, Ramón Burbano Cuesta, Estuardo Cisneros Semeria, Efraín Jara Idrovo, Marco Antonio Sánchez y Manuel Orellana Ayora, posteriormente se retiró Luis Moscoso Vega y se sumaron Hugo Salazar Tamariz y Luis Montesinos Malo.


Esta Escoba contenía tres tipos de publicaciones: las de carácter critico-literario, las de crítica polémica a los temas coyunturales como la corrupción política y, finalmente, los de tipo humorístico. Esta etapa se cierra dos años después y al cabo de ese mismo tiempo volvió el 5 de abril de 1953 con el número 102 con varios cambios en su equipo editorial. Este rotativo se publicó de forma interrumpida hasta 1961, pero en estos últimos años se comprometerá de forma política -su característica era la asepsia política-, lo que le quitaría su esencia irreverente y mordaz de forma humorística.


Este periódico siempre se enfocó en la burla en términos individuales y también a la sociedad, esto se explicita en varias de sus secciones como “el Pishquista”, “Viñetas de mi pueblo”, “A la manera de…”, “El Retrato de la Víctima”, “Entrevistas y Reportajes”, Cajón de Sastre”, y las infaltables “Caricaturas”. Dentro de esas secciones podemos evocar la grandilocuencia de textos como el “Manifiesto Pishquista”, el “Pishquista Político”, “Tiempo de monas”, “Asamblea Curuchupa”, o el “Funeral de La Escoba”.


El humor siempre será un arma importante en la desmitificación social, de crítica y autocrítica individual y de la sociedad. Este periódico fue un termómetro y a su vez un elemento de renovación, un notable signo de cambio. ¿Qué hacer hoy? Si la basura sigue en las calles, volverá una nueva Escoba. ¡No más giles! Un nuevo grito de la razón. (O)

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