La economía popular

En pleno auge del Consenso de Washington, la Constitución de Sangolquí (1998) consagró la economía social de mercado como el modelo a aplicarse en nuestro país. La Constitución de Montecristi (2008) determina la economía social y solidaria como el modelo económico a seguir. Son 2 modelos distintos. El primero es, ni más ni menos, que el modelo neoliberal en el que el mercado rige el rumbo de la economía. Para la Constitución vigente no solo importa el sector privado y el mercado sino también otras formas alternativas de la propiedad y de la organización productiva. En las difíciles condiciones económicas y sociales actuales adquiere sentido y contenido mayores la economía social, popular y solidaria. Los elevados índices de desempleo, subempleo y empleo inadecuado obligan a construir una nueva alternativa de desarrollo, con énfasis en la generación de trabajo productivo. Precisamente, la economía popular y solidaria ofrece amplias posibilidades para ello. Hay que ponerle mucha atención y brindar todo el fomento y promoción desde el Estado, tanto central como local. Entendemos por economía popular al “conjunto de intereses económicos del pueblo bajo la protección jurídica del Estado”. También, podríamos definirla como el “conjunto de actividades económicas y prácticas sociales desarrolladas por los sectores populares con el fin de garantizar mediante la obtención de utilidades provenientes de su propia fuerza de trabajo y de los recursos disponibles, la satisfacción de las necesidades básicas tanto materiales como inmateriales”. La ganancia, como ocurre con la empresa capitalista, no es el motor de los emprendimientos sino la reproducción ampliada de la vida. Existen en nuestro país alrededor de 5 millones y medio de personas vinculadas con 8.200 organizaciones económicas populares, como cooperativas, asociaciones, cajas comunales, comunidades campesinas, etc. Cerca del 90% de estas organizaciones pertenecen al denominado sector real y un poco más del 10% pertenecen al sector financiero, como las cooperativas de ahorro y crédito. Es enorme y trascendente la importancia de la economía popular y solidaria. Es imprescindible el apoyo estatal, mediante la capacitación y asistencia técnica y el acceso democrático al crédito con tasas “populares”. En el Programa Económico presentado por el Presidente Moreno, en la parte final, como la medida número 14, se incluye este tema. (O)

Hay que ponerle mucha atención y brindar todo el fomento y promoción desde el Estado, tanto del ámbito central como local.

La economía popular

En pleno auge del Consenso de Washington, la Constitución de Sangolquí (1998) consagró la economía social de mercado como el modelo a aplicarse en nuestro país. La Constitución de Montecristi (2008) determina la economía social y solidaria como el modelo económico a seguir. Son 2 modelos distintos. El primero es, ni más ni menos, que el modelo neoliberal en el que el mercado rige el rumbo de la economía. Para la Constitución vigente no solo importa el sector privado y el mercado sino también otras formas alternativas de la propiedad y de la organización productiva. En las difíciles condiciones económicas y sociales actuales adquiere sentido y contenido mayores la economía social, popular y solidaria. Los elevados índices de desempleo, subempleo y empleo inadecuado obligan a construir una nueva alternativa de desarrollo, con énfasis en la generación de trabajo productivo. Precisamente, la economía popular y solidaria ofrece amplias posibilidades para ello. Hay que ponerle mucha atención y brindar todo el fomento y promoción desde el Estado, tanto central como local. Entendemos por economía popular al “conjunto de intereses económicos del pueblo bajo la protección jurídica del Estado”. También, podríamos definirla como el “conjunto de actividades económicas y prácticas sociales desarrolladas por los sectores populares con el fin de garantizar mediante la obtención de utilidades provenientes de su propia fuerza de trabajo y de los recursos disponibles, la satisfacción de las necesidades básicas tanto materiales como inmateriales”. La ganancia, como ocurre con la empresa capitalista, no es el motor de los emprendimientos sino la reproducción ampliada de la vida. Existen en nuestro país alrededor de 5 millones y medio de personas vinculadas con 8.200 organizaciones económicas populares, como cooperativas, asociaciones, cajas comunales, comunidades campesinas, etc. Cerca del 90% de estas organizaciones pertenecen al denominado sector real y un poco más del 10% pertenecen al sector financiero, como las cooperativas de ahorro y crédito. Es enorme y trascendente la importancia de la economía popular y solidaria. Es imprescindible el apoyo estatal, mediante la capacitación y asistencia técnica y el acceso democrático al crédito con tasas “populares”. En el Programa Económico presentado por el Presidente Moreno, en la parte final, como la medida número 14, se incluye este tema. (O)

Hay que ponerle mucha atención y brindar todo el fomento y promoción desde el Estado, tanto del ámbito central como local.