La Condamine

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Hay una calle en nuestra ciudad, en la subida al Vado específicamente, que recuerda al miembro de la misión geodésica enviada por la Academia de Ciencias de París al Virreinato del Perú con el objeto de comprobar, o refutar, las teorías de Newton en relación a la forma del planeta. Dicha misión juega un rol central en nuestra historia pues fue esta la que popularizó la denominación de “tierras” o “alrededores del ecuador” al referirse a esta región del planeta donde determinaron, en efecto, la figura de la tierra comprobando así los postulados newtonianos. Es importante recordar que los científicos franceses para alcanzar dicho objetivo, por las enormes dificultades geográficas y logísticas que enfrentaron durante su misión, no midieron jamás el ecuador, entiéndase la línea ecuatorial, en el eje este-oeste, sino que desplegaron sus esfuerzos sobre tres grados del arco del meridiano, en el eje norte-sur, es decir, entre Quito y Cuenca, concretamente entre los valles de Yaruquí y Tarqui
 
Pero todavía nos preguntamos ¿cómo pasamos de las “tierras del ecuador” a la República del Ecuador? La Condamine jugó un rol central en la popularización de expresiones afines a “tierras del ecuador” gracias a que practicó, y de alguna manera perfeccionó, el entonces novedoso género literario de los diarios de viaje, convirtiéndolos en relatos que rebasaban el interés de la literatura de divulgación científica, deviniendo una suerte de “best sellers” de la época y haciendo de su autor una personalidad de interés social o cultural y no puramente científico.

Si bien el recuerdo de La Condamine en la ciencia hoy es débil, casi inexistente, tanto en Francia cuanto en Ecuador, entonces tomarían la posta de sus estudios e investigaciones sudamericanas personajes como Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland, a inicios del siglo XIX, es decir, en la víspera misma de las independencias latinoamericanas, subrayando la importancia e influencia que el parisino llegó a proyectar durante aquellos años entre colegas que ampliaron la escala de las expediciones científicas y cuyas obras e investigaciones servirían de inspiración a la hora de bautizar nuestro país. (O)

"Es importante recordar que los científicos franceses para alcanzar su objetivo, por las enormes dificultades geográficas y logísticas que enfrentaron durante su misión, no midieron jamás el ecuador"

La Condamine

Hay una calle en nuestra ciudad, en la subida al Vado específicamente, que recuerda al miembro de la misión geodésica enviada por la Academia de Ciencias de París al Virreinato del Perú con el objeto de comprobar, o refutar, las teorías de Newton en relación a la forma del planeta. Dicha misión juega un rol central en nuestra historia pues fue esta la que popularizó la denominación de “tierras” o “alrededores del ecuador” al referirse a esta región del planeta donde determinaron, en efecto, la figura de la tierra comprobando así los postulados newtonianos. Es importante recordar que los científicos franceses para alcanzar dicho objetivo, por las enormes dificultades geográficas y logísticas que enfrentaron durante su misión, no midieron jamás el ecuador, entiéndase la línea ecuatorial, en el eje este-oeste, sino que desplegaron sus esfuerzos sobre tres grados del arco del meridiano, en el eje norte-sur, es decir, entre Quito y Cuenca, concretamente entre los valles de Yaruquí y Tarqui
 
Pero todavía nos preguntamos ¿cómo pasamos de las “tierras del ecuador” a la República del Ecuador? La Condamine jugó un rol central en la popularización de expresiones afines a “tierras del ecuador” gracias a que practicó, y de alguna manera perfeccionó, el entonces novedoso género literario de los diarios de viaje, convirtiéndolos en relatos que rebasaban el interés de la literatura de divulgación científica, deviniendo una suerte de “best sellers” de la época y haciendo de su autor una personalidad de interés social o cultural y no puramente científico.

Si bien el recuerdo de La Condamine en la ciencia hoy es débil, casi inexistente, tanto en Francia cuanto en Ecuador, entonces tomarían la posta de sus estudios e investigaciones sudamericanas personajes como Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland, a inicios del siglo XIX, es decir, en la víspera misma de las independencias latinoamericanas, subrayando la importancia e influencia que el parisino llegó a proyectar durante aquellos años entre colegas que ampliaron la escala de las expediciones científicas y cuyas obras e investigaciones servirían de inspiración a la hora de bautizar nuestro país. (O)

"Es importante recordar que los científicos franceses para alcanzar su objetivo, por las enormes dificultades geográficas y logísticas que enfrentaron durante su misión, no midieron jamás el ecuador"

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