La atención

El trastorno por déficit de atención, TDAH, es uno de los psico-patológicos más fre-cuentes. En Estados Unidos se estima que el TDAH afecta entre el 3-5% de la población. En Colombia se calcula que afecta al 16% de la pobla-ción. Los neuro-científicos afirman que quienes tienen problemas de atención también tienen pro-blemas en el aprendizaje del lenguaje. El tiempo de atención en el aula ha ido disminuyendo. Exis-ten situaciones en las que la atención es tomada completamente, por ejemplo cuando un adole-scente ingresa en un juego electrónico. A esta si-tuación le llamamos sobre atención, porque al-guien es atra-pado comple-tamente por el objeto, y está impedido de comunicarse con todo aque-llo que está afuera. Luego, el aprendizaje cae en la sub-atención, es decir, en aten-ción flotante, dispersa, que hace que solo pueda identifi-car algunos elementos de un contexto y que incluso se desco-necte del tiempo. Las Neurociencias nos demues-tran que estar atentos cansa al cerebro, por eso se requiere una buena alimentación y mucha ener-gía. El cerebro toma el 30% de la energía de todo nuestro cuerpo. Luego, cuando el cerebro trabaja, se fatiga. Si el cerebro está cansado se desconec-tará; él tiene una capacidad de contener informa-ción hasta el umbral del llamado arco cognitivo. La pedagogía desde siempre se ha interesado por el asunto de la atención. Un pedagogo dice que la atención es la inversión de la dispersión. Debemos buscar cuál es el buen nivel de atención. Las Neu-rociencias no nos dicen nada sobre cómo alcanzar la atención, por eso es importante generar rituales de atención. La pedagogía nos invita a ir hacia una Ecología de la Atención, implica varios aspectos: hablar para conocer, desplazamientos regulares, cuidar la manera en que estudiantes entran al aula, separar entre el tiempo de recreo y la clase. (O)
Un pedagogo dice que la atención es la inversión de la dispersión. Debemos buscar cuál es el buen nivel de atención.

La atención

El trastorno por déficit de atención, TDAH, es uno de los psico-patológicos más fre-cuentes. En Estados Unidos se estima que el TDAH afecta entre el 3-5% de la población. En Colombia se calcula que afecta al 16% de la pobla-ción. Los neuro-científicos afirman que quienes tienen problemas de atención también tienen pro-blemas en el aprendizaje del lenguaje. El tiempo de atención en el aula ha ido disminuyendo. Exis-ten situaciones en las que la atención es tomada completamente, por ejemplo cuando un adole-scente ingresa en un juego electrónico. A esta si-tuación le llamamos sobre atención, porque al-guien es atra-pado comple-tamente por el objeto, y está impedido de comunicarse con todo aque-llo que está afuera. Luego, el aprendizaje cae en la sub-atención, es decir, en aten-ción flotante, dispersa, que hace que solo pueda identifi-car algunos elementos de un contexto y que incluso se desco-necte del tiempo. Las Neurociencias nos demues-tran que estar atentos cansa al cerebro, por eso se requiere una buena alimentación y mucha ener-gía. El cerebro toma el 30% de la energía de todo nuestro cuerpo. Luego, cuando el cerebro trabaja, se fatiga. Si el cerebro está cansado se desconec-tará; él tiene una capacidad de contener informa-ción hasta el umbral del llamado arco cognitivo. La pedagogía desde siempre se ha interesado por el asunto de la atención. Un pedagogo dice que la atención es la inversión de la dispersión. Debemos buscar cuál es el buen nivel de atención. Las Neu-rociencias no nos dicen nada sobre cómo alcanzar la atención, por eso es importante generar rituales de atención. La pedagogía nos invita a ir hacia una Ecología de la Atención, implica varios aspectos: hablar para conocer, desplazamientos regulares, cuidar la manera en que estudiantes entran al aula, separar entre el tiempo de recreo y la clase. (O)
Un pedagogo dice que la atención es la inversión de la dispersión. Debemos buscar cuál es el buen nivel de atención.