JULIAN ASSANGE

La gira del Presidente Moreno por Inglaterra y España no podía dejar de convertir en noticia internacional a Julián Assange y su portal WikiLeaks. Lo más inquietante, sin duda alguna, su posible entrega al Gobierno Británico y, de hecho, a EE.UU. ¿Qué tan viable es?
Según el Decreto Nº 452, el Presidente declara en ‘comisión de servicios’ a 11 funcionarios ministeriales que le acompañarán, unos a Londres a participar en la “Cumbre Global Sobre Discapacidades” y otros a Madrid para cumplir una ‘agenda oficial’. Sin mayores detalles, dispone que “los viáticos y demás gastos” se cubran con el presupuesto de las entidades a las que pertenecen los funcionarios. Oficialmente nadie en Cancillería ni en Carondelet ha mencionado el asunto Assange.
Julián Assange, ciudadano australiano, fundador de WikiLeaks, ingresó hace 6 años a la Embajada de Ecuador en Londres en calidad de refugiado político, reconocido por el gobierno ecuatoriano, para eludir ser deportado a EE.UU. por el Reino Unido. Acusado y enjuiciado inicialmente en Suecia por supuesto acoso sexual, caso que ya fue cerrado por falta de pruebas, fijó su residencia en Londres y continuó publicando información que develaba la intromisión de los servicios de inteligencia estadounidenses en diferentes países del mundo, incluido el nuestro. El entonces presidente de EE.UU., Barak Obama, según la propia prensa americana, buscó pruebas de que Assange ayudó activamente a Chelsea Manning u otras fuentes en la piratería o el robo de documentos, para enjuiciarlos por algo más que simplemente publicar documentos, y no encontró tal evidencia.
Hoy al igual que su predecesor, Trump se empeña en hallar pruebas suficientes para enjuiciar a Assange por publicar documentos clasificados del gobierno, sin embargo, entre los periodistas estadounidenses es cada vez mayor su preocupación por la forma como se maneja la libertad de expresión en su país. Pese al tiempo transcurrido, no han echado al olvido la política de desinformación sobre Vietnam que le costó la presidencia a Nixon, ni las realidades de los presos en la base de Guantánamo después del 11S. En la actualidad, no quieren ni pensar que por el ‘delito’ de publicar documentos considerados ‘confidenciales’ ellos, periodistas del país de la prensa libre, puedan un día acompañar a Assange en una celda, peor aún, ser condenados a la silla eléctrica.
El asilo otorgado a Julián Assange es la vocación de respeto a la libertad de expresión. (O)
Assange siempre dijo que abordaría un avión a Estocolmo si se le garantizaba que no se utilizaría para extraditarlo a los EE. UU.

JULIAN ASSANGE

La gira del Presidente Moreno por Inglaterra y España no podía dejar de convertir en noticia internacional a Julián Assange y su portal WikiLeaks. Lo más inquietante, sin duda alguna, su posible entrega al Gobierno Británico y, de hecho, a EE.UU. ¿Qué tan viable es?
Según el Decreto Nº 452, el Presidente declara en ‘comisión de servicios’ a 11 funcionarios ministeriales que le acompañarán, unos a Londres a participar en la “Cumbre Global Sobre Discapacidades” y otros a Madrid para cumplir una ‘agenda oficial’. Sin mayores detalles, dispone que “los viáticos y demás gastos” se cubran con el presupuesto de las entidades a las que pertenecen los funcionarios. Oficialmente nadie en Cancillería ni en Carondelet ha mencionado el asunto Assange.
Julián Assange, ciudadano australiano, fundador de WikiLeaks, ingresó hace 6 años a la Embajada de Ecuador en Londres en calidad de refugiado político, reconocido por el gobierno ecuatoriano, para eludir ser deportado a EE.UU. por el Reino Unido. Acusado y enjuiciado inicialmente en Suecia por supuesto acoso sexual, caso que ya fue cerrado por falta de pruebas, fijó su residencia en Londres y continuó publicando información que develaba la intromisión de los servicios de inteligencia estadounidenses en diferentes países del mundo, incluido el nuestro. El entonces presidente de EE.UU., Barak Obama, según la propia prensa americana, buscó pruebas de que Assange ayudó activamente a Chelsea Manning u otras fuentes en la piratería o el robo de documentos, para enjuiciarlos por algo más que simplemente publicar documentos, y no encontró tal evidencia.
Hoy al igual que su predecesor, Trump se empeña en hallar pruebas suficientes para enjuiciar a Assange por publicar documentos clasificados del gobierno, sin embargo, entre los periodistas estadounidenses es cada vez mayor su preocupación por la forma como se maneja la libertad de expresión en su país. Pese al tiempo transcurrido, no han echado al olvido la política de desinformación sobre Vietnam que le costó la presidencia a Nixon, ni las realidades de los presos en la base de Guantánamo después del 11S. En la actualidad, no quieren ni pensar que por el ‘delito’ de publicar documentos considerados ‘confidenciales’ ellos, periodistas del país de la prensa libre, puedan un día acompañar a Assange en una celda, peor aún, ser condenados a la silla eléctrica.
El asilo otorgado a Julián Assange es la vocación de respeto a la libertad de expresión. (O)
Assange siempre dijo que abordaría un avión a Estocolmo si se le garantizaba que no se utilizaría para extraditarlo a los EE. UU.