Juan Bautista Stiehle

Amuchas personas, el nombre de Juan Bautista Stiehle, poco o nada les dirá.  Incluso les puede parecer exagerada la afirmación de que el Hermano Juan -como le llamaban sus contemporáneos-, es una figura emblemática en el desarrollo arquitectónico y urbano de Cuenca, durante la segunda mitad del siglo XIX.  Quizás algunos conozcan que él fue el autor de los planos y de la “dirección de la fábrica” de la Catedral Nueva, convertida en un verdadero ícono de nuestra ciudad.  Sin embargo, el aporte de este ingeniero, arquitecto y constructor de la orden de los Redentoristas, va mucho más allá.  Además de su proverbial dimensión humana marcada por la humildad, el sentido de servicio y la entrega a sus proyectos, se convierte en un protagonista significativo de la  configuración de lo que hoy  es Cuenca.


Nació en 1829 en Dächingen, un apacible y pequeño pueblecito de Alemania.  Optó tempranamente por la vida religiosa y en 1850 recibió el hábito redentorista.  El entrecruzamiento de diversas causalidades y coincidencias, determinó que en noviembre de 1873 arribara a Riobamba y luego, en mayo de 1874, llegara a Cuenca. De inmediato, se le encargó el proyecto y la ejecución del nuevo templo y convento  redentorista de San Alfonso. De ahí para adelante no tuvo un solo momento de descanso, pues se dedicó tanto a la planificación como a la dirección de muchas obras arquitectónicas religiosas y civiles.  El obispo Miguel León  firmó el acta en la que se contrató a la comunidad redentorista  para  el levantamiento de los planos y   la dirección de la construcción de la nueva Catedral, reconociendo que debía pagarse, desde septiembre de 1885, la cantidad de 500 sucres anuales por tales trabajos.  Además, recordemos otras obras que fueron diseñadas, dirigidas y construidas por el Hermano Juan: iglesia del Santo Cenáculo, convento del Buen Pastor, Santuario de Nuestra Señora del Rocío, iglesia gótica del colegio de los Sagrados Corazones (hoy desaparecida), Casa de los Canónigos (contigua a la Catedral Vieja), Escuela Central o de la Inmaculada, Escuela de San José, Seminario Mayor,  hospital de Gualaceo, además de algunos puentes:  el puente de Rumiurcu,  puente sobre el río Machángara, puente colgante sobre el río Paute (que desapareció en el desastre de La Josefina en 1993).   
Otros importantes datos sobre la vida y la obra del Hermano Juan, pueden encontrarse en el libro “Juan Bautista Stiehle, arquitecto redentorista” de Néstor y Manuel Rivera A. (Editorial Cuenca, 2008).   (O)

Juan Bautista Stiehle

Amuchas personas, el nombre de Juan Bautista Stiehle, poco o nada les dirá.  Incluso les puede parecer exagerada la afirmación de que el Hermano Juan -como le llamaban sus contemporáneos-, es una figura emblemática en el desarrollo arquitectónico y urbano de Cuenca, durante la segunda mitad del siglo XIX.  Quizás algunos conozcan que él fue el autor de los planos y de la “dirección de la fábrica” de la Catedral Nueva, convertida en un verdadero ícono de nuestra ciudad.  Sin embargo, el aporte de este ingeniero, arquitecto y constructor de la orden de los Redentoristas, va mucho más allá.  Además de su proverbial dimensión humana marcada por la humildad, el sentido de servicio y la entrega a sus proyectos, se convierte en un protagonista significativo de la  configuración de lo que hoy  es Cuenca.


Nació en 1829 en Dächingen, un apacible y pequeño pueblecito de Alemania.  Optó tempranamente por la vida religiosa y en 1850 recibió el hábito redentorista.  El entrecruzamiento de diversas causalidades y coincidencias, determinó que en noviembre de 1873 arribara a Riobamba y luego, en mayo de 1874, llegara a Cuenca. De inmediato, se le encargó el proyecto y la ejecución del nuevo templo y convento  redentorista de San Alfonso. De ahí para adelante no tuvo un solo momento de descanso, pues se dedicó tanto a la planificación como a la dirección de muchas obras arquitectónicas religiosas y civiles.  El obispo Miguel León  firmó el acta en la que se contrató a la comunidad redentorista  para  el levantamiento de los planos y   la dirección de la construcción de la nueva Catedral, reconociendo que debía pagarse, desde septiembre de 1885, la cantidad de 500 sucres anuales por tales trabajos.  Además, recordemos otras obras que fueron diseñadas, dirigidas y construidas por el Hermano Juan: iglesia del Santo Cenáculo, convento del Buen Pastor, Santuario de Nuestra Señora del Rocío, iglesia gótica del colegio de los Sagrados Corazones (hoy desaparecida), Casa de los Canónigos (contigua a la Catedral Vieja), Escuela Central o de la Inmaculada, Escuela de San José, Seminario Mayor,  hospital de Gualaceo, además de algunos puentes:  el puente de Rumiurcu,  puente sobre el río Machángara, puente colgante sobre el río Paute (que desapareció en el desastre de La Josefina en 1993).   
Otros importantes datos sobre la vida y la obra del Hermano Juan, pueden encontrarse en el libro “Juan Bautista Stiehle, arquitecto redentorista” de Néstor y Manuel Rivera A. (Editorial Cuenca, 2008).   (O)