Integrar el turismo

Visto

A poco más de un mes de celebrar los 198 años de Independen-cia de la de Cuenca, empiezan ya a sonar diferentes actividades festivas para todos los gustos y presupuestos. Año a año, este feriado nacional ha ido consolidándose y hoy convoca a cientos de miles de ecuatorianos que visitan nuestra ciudad para disfrutar de la cultura, tradiciones, arquitectura, gastronomía y eventos especiales para la fecha. La ocupación de los hoteles llega a su tope anual y la actividad de los turistas inyecta varios millones de dólares a la economía local. Por otra parte, desde los diferentes niveles de gobierno periódicamente se impulsan campañas promocionales en otras ciudades, eventos musicales, festivales, concursos, ferias, fiestas populares, entre otros atractivos, con el afán de incentivar la llegada de turistas nacionales. Igualmente, el sector privado también amplía el abanico de atracciones con conciertos, tours, nuevos almacenes y una vasta oferta de actividades nocturnas. Desde todos los frentes, se evidencia un gran esfuerzo.


El próximo paso, en mi opinión, consiste en articular a todas las instituciones, públicas y privadas vinculadas al turismo, hacia la consecución de objetivos concretos para potenciar a la ciudad como destino turístico nacional e internacional. Si la ciudad contara con solo un Plan Estratégico de Turismo, que integre a todos los actores, sin duda se optimizaría los recursos y presupuestos de todas las organizaciones y el impacto final sería mucho más contundente.


Basta con imaginar qué pasaría si el Festival de Cine La Orquídea no fuese solo la iniciativa de una institución, sino un esfuerzo mancomunado de todos los niveles de gobierno, academia y empresa privada. Para empezar, se podrían impulsar Ordenanzas para garantizar los fondos anuales para su organización (y evitar cancelaciones), la publicidad -al ser ejecutada por varias instituciones- tendría un mayor impacto a nivel local, nacional e internacional; se contaría con más espacios físicos para funciones, actividades académicas y sociales. Si todo esto pasara, no sería descabellado soñar que nuestro festival de cine llegue a ser el “San Sebastián” de Latinoamérica.


Quizás la academia, por su naturaleza universal y pluralista, puede ser la entidad que convoque y abra este primer espacio de convergencia en donde, por lo menos, se pueda llegar a definir los primeros objetivos a largo plazo para la construcción de la tan necesaria marca ciudad. (O)

Integrar el turismo

A poco más de un mes de celebrar los 198 años de Independen-cia de la de Cuenca, empiezan ya a sonar diferentes actividades festivas para todos los gustos y presupuestos. Año a año, este feriado nacional ha ido consolidándose y hoy convoca a cientos de miles de ecuatorianos que visitan nuestra ciudad para disfrutar de la cultura, tradiciones, arquitectura, gastronomía y eventos especiales para la fecha. La ocupación de los hoteles llega a su tope anual y la actividad de los turistas inyecta varios millones de dólares a la economía local. Por otra parte, desde los diferentes niveles de gobierno periódicamente se impulsan campañas promocionales en otras ciudades, eventos musicales, festivales, concursos, ferias, fiestas populares, entre otros atractivos, con el afán de incentivar la llegada de turistas nacionales. Igualmente, el sector privado también amplía el abanico de atracciones con conciertos, tours, nuevos almacenes y una vasta oferta de actividades nocturnas. Desde todos los frentes, se evidencia un gran esfuerzo.


El próximo paso, en mi opinión, consiste en articular a todas las instituciones, públicas y privadas vinculadas al turismo, hacia la consecución de objetivos concretos para potenciar a la ciudad como destino turístico nacional e internacional. Si la ciudad contara con solo un Plan Estratégico de Turismo, que integre a todos los actores, sin duda se optimizaría los recursos y presupuestos de todas las organizaciones y el impacto final sería mucho más contundente.


Basta con imaginar qué pasaría si el Festival de Cine La Orquídea no fuese solo la iniciativa de una institución, sino un esfuerzo mancomunado de todos los niveles de gobierno, academia y empresa privada. Para empezar, se podrían impulsar Ordenanzas para garantizar los fondos anuales para su organización (y evitar cancelaciones), la publicidad -al ser ejecutada por varias instituciones- tendría un mayor impacto a nivel local, nacional e internacional; se contaría con más espacios físicos para funciones, actividades académicas y sociales. Si todo esto pasara, no sería descabellado soñar que nuestro festival de cine llegue a ser el “San Sebastián” de Latinoamérica.


Quizás la academia, por su naturaleza universal y pluralista, puede ser la entidad que convoque y abra este primer espacio de convergencia en donde, por lo menos, se pueda llegar a definir los primeros objetivos a largo plazo para la construcción de la tan necesaria marca ciudad. (O)

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