Innovación en la educación universitaria

La educación no se puede innovar cuando no innovamos el acto pedagógico, esto significa que la innovación no es un conjunto de presupuestos, no son solo laboratorios, no son solo tecnologías, requerimos innovar lo que sucede en el aula e incluso innovar el aula para que emerja la innovación, no como el resultado mecánico de nuestras acciones sino como la confluencia de un conjunto de relaciones, interrelaciones, de acciones e interacciones.

El aula universitaria es fundamentalmente tradicional. Por las aulas de la universidad circulan docentes que quieren ser escuchados, pues la Academia los instituyó como poseedores de una verdad que merece ser transmitida a quienes no la conocen y la necesitan para adquirir una específica profesión.

Los aprendizajes solo son posibles cuando construimos las verdades con nuestros estudiantes, por medio de la comprensión y la experimentación, y no cuando nos las cuentan para ser memorizadas porque solo pertenecen a quienes las enseñan. La construcción de las verdades en los aprendizajes nos indican que no vienen por la genialidad de alguien; al contrario, ellas hacen parte de un contexto, son producto de una construcción, son verificables y también limitadas, al mismo tiempo que son imprescindibles, pues así como los individuos necesitamos de la verdad para ser, las sociedades las requieren para mejorar en términos del alcanzar una vida buena para todas y todos.

Solo existen dos opciones en al ámbito de la verdad: una es repetir lo que existe y deambular por los caminos ya trazados y otra es generar nuevos conocimientos. Es más cómodo repetir las verdades de algunos que en general son las verdades occidentales que han logrado imponerse como verdades universales, otra es atrevernos a construir nuevas verdades, contextuales, necesarias, limitadas y capaces de construir nuevos mundos. (O)

Innovación en la educación universitaria

La educación no se puede innovar cuando no innovamos el acto pedagógico, esto significa que la innovación no es un conjunto de presupuestos, no son solo laboratorios, no son solo tecnologías, requerimos innovar lo que sucede en el aula e incluso innovar el aula para que emerja la innovación, no como el resultado mecánico de nuestras acciones sino como la confluencia de un conjunto de relaciones, interrelaciones, de acciones e interacciones.

El aula universitaria es fundamentalmente tradicional. Por las aulas de la universidad circulan docentes que quieren ser escuchados, pues la Academia los instituyó como poseedores de una verdad que merece ser transmitida a quienes no la conocen y la necesitan para adquirir una específica profesión.

Los aprendizajes solo son posibles cuando construimos las verdades con nuestros estudiantes, por medio de la comprensión y la experimentación, y no cuando nos las cuentan para ser memorizadas porque solo pertenecen a quienes las enseñan. La construcción de las verdades en los aprendizajes nos indican que no vienen por la genialidad de alguien; al contrario, ellas hacen parte de un contexto, son producto de una construcción, son verificables y también limitadas, al mismo tiempo que son imprescindibles, pues así como los individuos necesitamos de la verdad para ser, las sociedades las requieren para mejorar en términos del alcanzar una vida buena para todas y todos.

Solo existen dos opciones en al ámbito de la verdad: una es repetir lo que existe y deambular por los caminos ya trazados y otra es generar nuevos conocimientos. Es más cómodo repetir las verdades de algunos que en general son las verdades occidentales que han logrado imponerse como verdades universales, otra es atrevernos a construir nuevas verdades, contextuales, necesarias, limitadas y capaces de construir nuevos mundos. (O)