¡Increíble!

La Constitución de Montecristi, excepto para los detractores de un Estado Social -entendido como la organización política de la sociedad que se encarga de garantizar el bienestar general, con equidad, justicia y libertad- es una Constitución innovadora y de avanzada. Rompe con algunos dogmas de la ciencia política clásica, como el trípode de las funciones del Estado (legislativa, ejecutiva y judicial) o aquella que reconoce la diversidad de las formas de propiedad y organización de la producción y establece un nuevo modelo económico (economía social y solidaria). Por cierto, la Constitución, siendo buena, a pesar de ser resultado de un proceso profundamente democrático, no es perfecta. La operatividad del llamado "Quinto Poder" (Función de Control y Participación Social), hay que reconocerlo, ha sido compleja, tortuosa, sin haber aún logrado la plena participación ciudadana. Dentro de esta función, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social -CPCCS- se ha mantenido en el ojo del huracán, llegándose a someter a consulta popular la nominación por parte de la Asamblea Nacional (de 5 ternas propuestas por el Ejecutivo) de un Consejo Transitorio y el pronunciamiento para que los nuevos comisionados sean electos por votación popular (Lo que ocurrió en las recientes elecciones mediante un proceso demasiado escabroso y desprestigiado desde adentro).
Tanto el CPCCS Transitorio como el Consejo Nacional Electoral, han fracasado rotundamente en la responsabilidad de garantizar el estricto cumplimiento del mandato popular. Se han dedicado mas bien a propiciar y hacer campaña -en un hecho inédito- el voto nulo y a burlarse del pronunciamiento popular. El proceso electoral ha sido poco eficiente y opaco (desde el propio seno del CNE se acusa de serias irregularidades). Lo más grave y preocupante surge del desprestigio y fuerte campaña que los Consejeros -transitorios- viene realizando respecto al CPCCS; pues, según el Dr. Trujillo, es "un organismo inútil, que concentra demasiado poder y que debe ser eliminado". Es increíble que así piensen quienes han a actuado -plenipotenciariamente - en tales funciones por más de 1 año. ¿Si no sirve, qué estuvieron haciendo todo este tiempo?. ¿Por qué convocaron a consulta popular pidiendo el pronunciamiento sobre la elección directa de los consejeros? ( Inclusive, en un momento se pretendió la barbaridad de que, al mismo tiempo, los ciudadanos voten por sus candidatos de su preferencia y también apoyen la eliminación del CPCC. Parece mentira!). ¿Por qué tienen temor a que el Consejo definitivo -electo popularmente- evalúe lo actuado por el Consejo Transitorio y pueda hacer todo lo que la Constitución ordena?. ¿Si quieren volver a la, Constitución del 98 por qué niegan la vía Constituyente, que es el único camino constitucional?. Días extremadamente conflictivos nos esperan. La inestabilidad política y la conflictividad social se están agravando peligrosamente impidiendo el despegue económico. Todo por las ansias del reparto del poder.

¡Increíble!

La Constitución de Montecristi, excepto para los detractores de un Estado Social -entendido como la organización política de la sociedad que se encarga de garantizar el bienestar general, con equidad, justicia y libertad- es una Constitución innovadora y de avanzada. Rompe con algunos dogmas de la ciencia política clásica, como el trípode de las funciones del Estado (legislativa, ejecutiva y judicial) o aquella que reconoce la diversidad de las formas de propiedad y organización de la producción y establece un nuevo modelo económico (economía social y solidaria). Por cierto, la Constitución, siendo buena, a pesar de ser resultado de un proceso profundamente democrático, no es perfecta. La operatividad del llamado "Quinto Poder" (Función de Control y Participación Social), hay que reconocerlo, ha sido compleja, tortuosa, sin haber aún logrado la plena participación ciudadana. Dentro de esta función, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social -CPCCS- se ha mantenido en el ojo del huracán, llegándose a someter a consulta popular la nominación por parte de la Asamblea Nacional (de 5 ternas propuestas por el Ejecutivo) de un Consejo Transitorio y el pronunciamiento para que los nuevos comisionados sean electos por votación popular (Lo que ocurrió en las recientes elecciones mediante un proceso demasiado escabroso y desprestigiado desde adentro).
Tanto el CPCCS Transitorio como el Consejo Nacional Electoral, han fracasado rotundamente en la responsabilidad de garantizar el estricto cumplimiento del mandato popular. Se han dedicado mas bien a propiciar y hacer campaña -en un hecho inédito- el voto nulo y a burlarse del pronunciamiento popular. El proceso electoral ha sido poco eficiente y opaco (desde el propio seno del CNE se acusa de serias irregularidades). Lo más grave y preocupante surge del desprestigio y fuerte campaña que los Consejeros -transitorios- viene realizando respecto al CPCCS; pues, según el Dr. Trujillo, es "un organismo inútil, que concentra demasiado poder y que debe ser eliminado". Es increíble que así piensen quienes han a actuado -plenipotenciariamente - en tales funciones por más de 1 año. ¿Si no sirve, qué estuvieron haciendo todo este tiempo?. ¿Por qué convocaron a consulta popular pidiendo el pronunciamiento sobre la elección directa de los consejeros? ( Inclusive, en un momento se pretendió la barbaridad de que, al mismo tiempo, los ciudadanos voten por sus candidatos de su preferencia y también apoyen la eliminación del CPCC. Parece mentira!). ¿Por qué tienen temor a que el Consejo definitivo -electo popularmente- evalúe lo actuado por el Consejo Transitorio y pueda hacer todo lo que la Constitución ordena?. ¿Si quieren volver a la, Constitución del 98 por qué niegan la vía Constituyente, que es el único camino constitucional?. Días extremadamente conflictivos nos esperan. La inestabilidad política y la conflictividad social se están agravando peligrosamente impidiendo el despegue económico. Todo por las ansias del reparto del poder.