Increíble

La Constitución de Montecristi, excepto para los detractores de un Estado Social es una Constitución innovadora y de avanza-da. Rompe con algunos dogmas de la ciencia política clásica, co-mo el trípode de las funciones del Estado o aquella que reconoce la diversidad de las formas de propiedad y organización de la produc-ción y establece un nuevo modelo económico (economía social y soli-daria). Por cierto, la Constitución, siendo buena, a pesar de ser resul-tado de un proceso profundamente democrático, no es perfecta. La operatividad del llamado “Quinto Poder”, hay que reconocerlo, ha sido compleja, tortuosa, sin haber aún logrado la plena participación ciudadana. Dentro de esta función, el Consejo de Participación Ciu-dadana y Control Social -CPCCS- se ha mantenido en el ojo del hu-racán, llegándose a someter a consulta popular la nomi-nación por parte de la Asamblea Nacional de un Consejo Transitorio y el pronunciamiento para que los nuevos comisionados sean electos por votación popular (Lo que ocurrió en las recientes elecciones me-diante un proceso demasia-do escabroso y despresti-giado desde adentro).  Tan-to el Transitorio como el CNE, han fracasado rotun-damente en la responsabi-lidad de garantizar el estric-to cumplimiento del man-dato popular. Se han dedi-cado más bien a propiciar y hacer campaña -en un hecho inédito- el voto nulo y a burlarse del pronunciamiento popular. El proceso electoral ha sido poco eficiente y opaco. Lo más grave y preocupante surge del desprestigio y fuerte campaña que los Consejeros -transitorios- viene realizando respecto al CPCCS; pues, según el Dr. Trujillo, es “un organismo inútil, que concentra demasiado poder y que debe ser eliminado”. Es increíble que así piensen quienes han a actuado -plenipotenciariamente - en tales funciones por más de 1 año. ¿Si no sirve, qué estuvieron hacien-do todo este tiempo? ¿Por qué convocaron a consulta popular pidien-do el pronunciamiento sobre la elección directa de los consejeros? (Inclusive, en un momento se pretendió la barbaridad de que, al mis-mo tiempo, los ciudadanos voten por sus candidatos de su preferen-cia y apoyen la eliminación del CPCC. ¡Parece mentira!). ¿Por qué tienen temor a que el Consejo definitivo -electo popularmente- eva-lúe lo actuado por el Transitorio y pueda hacer todo lo que la Consti-tución ordena? ¿Si quieren volver a la Constitución del 98 ¿por qué niegan la vía Constituyente, que es el único camino constitucional?. Días extremadamente conflictivos nos esperan. (O)

Increíble

La Constitución de Montecristi, excepto para los detractores de un Estado Social es una Constitución innovadora y de avanza-da. Rompe con algunos dogmas de la ciencia política clásica, co-mo el trípode de las funciones del Estado o aquella que reconoce la diversidad de las formas de propiedad y organización de la produc-ción y establece un nuevo modelo económico (economía social y soli-daria). Por cierto, la Constitución, siendo buena, a pesar de ser resul-tado de un proceso profundamente democrático, no es perfecta. La operatividad del llamado “Quinto Poder”, hay que reconocerlo, ha sido compleja, tortuosa, sin haber aún logrado la plena participación ciudadana. Dentro de esta función, el Consejo de Participación Ciu-dadana y Control Social -CPCCS- se ha mantenido en el ojo del hu-racán, llegándose a someter a consulta popular la nomi-nación por parte de la Asamblea Nacional de un Consejo Transitorio y el pronunciamiento para que los nuevos comisionados sean electos por votación popular (Lo que ocurrió en las recientes elecciones me-diante un proceso demasia-do escabroso y despresti-giado desde adentro).  Tan-to el Transitorio como el CNE, han fracasado rotun-damente en la responsabi-lidad de garantizar el estric-to cumplimiento del man-dato popular. Se han dedi-cado más bien a propiciar y hacer campaña -en un hecho inédito- el voto nulo y a burlarse del pronunciamiento popular. El proceso electoral ha sido poco eficiente y opaco. Lo más grave y preocupante surge del desprestigio y fuerte campaña que los Consejeros -transitorios- viene realizando respecto al CPCCS; pues, según el Dr. Trujillo, es “un organismo inútil, que concentra demasiado poder y que debe ser eliminado”. Es increíble que así piensen quienes han a actuado -plenipotenciariamente - en tales funciones por más de 1 año. ¿Si no sirve, qué estuvieron hacien-do todo este tiempo? ¿Por qué convocaron a consulta popular pidien-do el pronunciamiento sobre la elección directa de los consejeros? (Inclusive, en un momento se pretendió la barbaridad de que, al mis-mo tiempo, los ciudadanos voten por sus candidatos de su preferen-cia y apoyen la eliminación del CPCC. ¡Parece mentira!). ¿Por qué tienen temor a que el Consejo definitivo -electo popularmente- eva-lúe lo actuado por el Transitorio y pueda hacer todo lo que la Consti-tución ordena? ¿Si quieren volver a la Constitución del 98 ¿por qué niegan la vía Constituyente, que es el único camino constitucional?. Días extremadamente conflictivos nos esperan. (O)