Impunidad

La imposibilidad de llevar a violadores de la ley ante la justicia como tal constituye la negación a sus víctimas de su derecho a ser reparadas, en un sistema en donde obtener justicia es un lujo al que muy pocas víctimas pueden acceder, los casos atroces de femicidios, violaciones y abusos sexuales nos han conmocionado y conmovido por la terrible crueldad con que los agresores han realiza-do sus actos, es incomprensible, inentendible, inaudito y reprochable que los operadores de justicia no actúen en forma diligente y con celeridad en estos casos tan execrables, aún más cuando el hecho ha sido flagrante. La designación de la nueva Fiscal Diana Salazar es un soplo de esperanza para quienes se han sentido en la indefensión y que sus denuncias tan dolorosas quedan en completa impunidad, aumenta la confianza para cambiar un sistema viciado, lento, revictimizador, insen-sible y que deja muchas du-das de la solvencia ética y transparencia de cómo ope-ran la fiscalías en todo el país. No se puede tolerar que la palabra de las vícti-mas se pongan en duda, que los casos no prosperen y duerman en los escritorios de quienes, por su trabajo, pero sobre todo por un sen-tido de humanidad deben operar apegados a la ley y en defensa de las víctimas, en los plazos establecidos, garantizando imparcialidad y ningún privilegio para los agresores. Cifras alarmantes de femicidios, violaciones y abusos son motivos suficientes para que se actúe de oficio. Niñas que desapare-cieron, y por escasos recursos sus denuncias no prosperan, siguen sus familias buscándolas inconsolablemente, con incertidumbre; pero so-bre todo con frustración de saber que no obtendrán justicia, madres que no volverán a ver la vida igual, porque sus hijas fallecieron por la única causa de ser mujeres, jovencitas violadas y abusadas sexual-mente, a quienes arruinaron su inocencia y juventud, que no tienen la posibilidad de pagar a un abogado de oficio, mujeres víctimas de vio-lencia intrafamiliar y tantas mujeres más que no encuentran justicia.
Para quienes han sabido enfrentar,  que han encontrado aliados en medios de comunicación, en organizaciones de defensa de derechos humanos, activistas y gente solidaria que se ha sumado a la lucha, es indignante saber que los victimarios por su poder económico gozan de beneficios, como acceso a dispositivos electrónicos, sustancias prohibidas o cumplen condena en mínima seguridad. Las sobrevivientes de violencia solo piden justicia, no más IMPUNIDAD y que las víctimas sientan que su dolor en algo se ha resarcido. //Por ti mi Cris//  (O)
No se puede tolerar que la palabra de las víctimas se pongan en duda, que los casos no prosperen y duerman en los escritorios.

Impunidad

La imposibilidad de llevar a violadores de la ley ante la justicia como tal constituye la negación a sus víctimas de su derecho a ser reparadas, en un sistema en donde obtener justicia es un lujo al que muy pocas víctimas pueden acceder, los casos atroces de femicidios, violaciones y abusos sexuales nos han conmocionado y conmovido por la terrible crueldad con que los agresores han realiza-do sus actos, es incomprensible, inentendible, inaudito y reprochable que los operadores de justicia no actúen en forma diligente y con celeridad en estos casos tan execrables, aún más cuando el hecho ha sido flagrante. La designación de la nueva Fiscal Diana Salazar es un soplo de esperanza para quienes se han sentido en la indefensión y que sus denuncias tan dolorosas quedan en completa impunidad, aumenta la confianza para cambiar un sistema viciado, lento, revictimizador, insen-sible y que deja muchas du-das de la solvencia ética y transparencia de cómo ope-ran la fiscalías en todo el país. No se puede tolerar que la palabra de las vícti-mas se pongan en duda, que los casos no prosperen y duerman en los escritorios de quienes, por su trabajo, pero sobre todo por un sen-tido de humanidad deben operar apegados a la ley y en defensa de las víctimas, en los plazos establecidos, garantizando imparcialidad y ningún privilegio para los agresores. Cifras alarmantes de femicidios, violaciones y abusos son motivos suficientes para que se actúe de oficio. Niñas que desapare-cieron, y por escasos recursos sus denuncias no prosperan, siguen sus familias buscándolas inconsolablemente, con incertidumbre; pero so-bre todo con frustración de saber que no obtendrán justicia, madres que no volverán a ver la vida igual, porque sus hijas fallecieron por la única causa de ser mujeres, jovencitas violadas y abusadas sexual-mente, a quienes arruinaron su inocencia y juventud, que no tienen la posibilidad de pagar a un abogado de oficio, mujeres víctimas de vio-lencia intrafamiliar y tantas mujeres más que no encuentran justicia.
Para quienes han sabido enfrentar,  que han encontrado aliados en medios de comunicación, en organizaciones de defensa de derechos humanos, activistas y gente solidaria que se ha sumado a la lucha, es indignante saber que los victimarios por su poder económico gozan de beneficios, como acceso a dispositivos electrónicos, sustancias prohibidas o cumplen condena en mínima seguridad. Las sobrevivientes de violencia solo piden justicia, no más IMPUNIDAD y que las víctimas sientan que su dolor en algo se ha resarcido. //Por ti mi Cris//  (O)
No se puede tolerar que la palabra de las víctimas se pongan en duda, que los casos no prosperen y duerman en los escritorios.