Impeachment

Visto

Aprimera vista, Fernando Lugo, Park Geun-hye, Dilma Rousseff parecen no tener nada en común. Sin embargo, lo tienen: todos han sido destituidos mediante el juicio político o también denominado “impeachment”. A propósito del pedido de admisibilidad del juicio político contra Jorge Glas enviado por la Asamblea Nacional a la Corte Constitucional, me parece necesario recordar los motivos y resultados de algunos de estos procesos.
La posibilidad de establecer un juicio político se encuentra en la mayoría de ordenamientos jurídicos, tanto del sistema parlamentario, como del presidencialista. Por ejemplo, en los Estados Unidos, hace algunos días atrás se puso en la mesa de debate la posibilidad de enjuiciamiento político al presidente Donald Trump, por obstrucción de la justicia, socavar el sistema judicial y la libertad de prensa, entre otras razones. La discusión se hace centrado en si la Constitución estadounidense permite o no el impeachment mientras éste está en funciones. Los argumentos jurídicos no han sido categóricos en dar una respuesta definitiva; como siempre, las posturas al respecto fueron divergentes y aun se espera saber si Trump enfrentará o no el proceso.
En el año 2016 Dilma Rousseff fue acusada de violar normas de carácter fiscal, maquillando el verdadero déficit presupuestario. No obstante, la mayoría parlamentaria determinó que esta era solo una razón menor para dar paso al juicio político y que lo principal era la pérdida de las “condiciones para gobernar”. Finalmente, el resultado fue su censura y su destitución, a lo que los partidarios de Dilma, lo definieron como un golpe de estado “blando”. Meses después, al otro lado del mundo, en Corea del Sur, acudimos nuevamente a un juicio político que terminó en la destitución de Park Geun-hye. Esta decisión del Parlamento fue ratificada de manera unánime por la Corte Constitucional al sostener que Park había cometido actos que violaban la constitución y las leyes surcoreanas.
En los próximos días la Corte Constitucional del Ecuador deberá igualmente decidir en su dictamen la favorabilidad o no del juicio político del Vicepresidente. En caso de ser favorable, el trámite volverá a la Asamblea Nacional, donde si se admite por parte del CAL la votación, y las dos terceras partes están de acuerdo con la censura, el destino de Glas, declarado culpable de asociación ilícita en el caso Odebrecht, será pasar a conformar parte de la lista donde se encuentra Rousseff, Park, y quizás Trump. (O)

Impeachment

Aprimera vista, Fernando Lugo, Park Geun-hye, Dilma Rousseff parecen no tener nada en común. Sin embargo, lo tienen: todos han sido destituidos mediante el juicio político o también denominado “impeachment”. A propósito del pedido de admisibilidad del juicio político contra Jorge Glas enviado por la Asamblea Nacional a la Corte Constitucional, me parece necesario recordar los motivos y resultados de algunos de estos procesos.
La posibilidad de establecer un juicio político se encuentra en la mayoría de ordenamientos jurídicos, tanto del sistema parlamentario, como del presidencialista. Por ejemplo, en los Estados Unidos, hace algunos días atrás se puso en la mesa de debate la posibilidad de enjuiciamiento político al presidente Donald Trump, por obstrucción de la justicia, socavar el sistema judicial y la libertad de prensa, entre otras razones. La discusión se hace centrado en si la Constitución estadounidense permite o no el impeachment mientras éste está en funciones. Los argumentos jurídicos no han sido categóricos en dar una respuesta definitiva; como siempre, las posturas al respecto fueron divergentes y aun se espera saber si Trump enfrentará o no el proceso.
En el año 2016 Dilma Rousseff fue acusada de violar normas de carácter fiscal, maquillando el verdadero déficit presupuestario. No obstante, la mayoría parlamentaria determinó que esta era solo una razón menor para dar paso al juicio político y que lo principal era la pérdida de las “condiciones para gobernar”. Finalmente, el resultado fue su censura y su destitución, a lo que los partidarios de Dilma, lo definieron como un golpe de estado “blando”. Meses después, al otro lado del mundo, en Corea del Sur, acudimos nuevamente a un juicio político que terminó en la destitución de Park Geun-hye. Esta decisión del Parlamento fue ratificada de manera unánime por la Corte Constitucional al sostener que Park había cometido actos que violaban la constitución y las leyes surcoreanas.
En los próximos días la Corte Constitucional del Ecuador deberá igualmente decidir en su dictamen la favorabilidad o no del juicio político del Vicepresidente. En caso de ser favorable, el trámite volverá a la Asamblea Nacional, donde si se admite por parte del CAL la votación, y las dos terceras partes están de acuerdo con la censura, el destino de Glas, declarado culpable de asociación ilícita en el caso Odebrecht, será pasar a conformar parte de la lista donde se encuentra Rousseff, Park, y quizás Trump. (O)

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