Imagen ciudad

Las sociedades visuales proponen que todo lo que hacemos con imagen es política, desde tu almuerzo en Instagram a los logos que nos cruzamos a diario. Un colega de la academia pensaba utópicamente sobre la posibilidad de que una administración recién posesionada mantenga el logo de la alcaldía: es el mayor gesto político que se puede hacer, reconocer que una marca es un proceso de construcción colectiva. De acuerdo. Dejar de lado el anterior es un gesto político, así como hubiese sido mantenerlo. ¿Cómo capitalizarlas con un plan político y de diseño? Es otra cosa. Y así como cuando te mandan el logo en Paint, pasó. El logo se debe cambiar por decisiones políticas y no técnicas. Y esto es un mal a la cuidad, a la gestión pública y al diseño. Nos preocupa sobre manera siendo Cuenca la casa de una de las escuelas de Diseño más antiguas del Ecuador (UDA, 1984). Muchos años de trabajo, formación y especialización de diseñadores y diseñadoras que no son tomados en cuenta, y cuando las son, se las ha instrumentalizado de forma intermitente, truncado procesos de manera rutinaria y con eso toda reflexión de reconocernos e identificarnos. Los diseñadores aún no estamos integrados en la toma de decisiones para lo que mejor hacemos: diseñar.
Decir que la marca cuidad es el escudo es retórica, así como decir que no cuesta y que es de todos. De lado quedan años de construcciones colectivas, es vivir en un bucle. Cuando nos pensamos individuos interconectados en 2019 vuelve un pasado sin contexto y se impone. Un logotipo es un componente de un sistema gráfico, que a su vez es parte de sistemas comunicacionales y del mismo servicio, algo que claramente no se esta considerando. Un logo tiene también una construcción técnica y de momento las aplicaciones de las palabras ETAPA, EDEC y Cuenca violan todo manual de estilo tipográfico y diseño gráfico, en el kerning por ejemplo, son ejemplos de qué no hacer. (O)
Los diseñadores aún no estamos integrados en la toma de decisiones para lo que mejor hacemos: diseñar.

Imagen ciudad

Las sociedades visuales proponen que todo lo que hacemos con imagen es política, desde tu almuerzo en Instagram a los logos que nos cruzamos a diario. Un colega de la academia pensaba utópicamente sobre la posibilidad de que una administración recién posesionada mantenga el logo de la alcaldía: es el mayor gesto político que se puede hacer, reconocer que una marca es un proceso de construcción colectiva. De acuerdo. Dejar de lado el anterior es un gesto político, así como hubiese sido mantenerlo. ¿Cómo capitalizarlas con un plan político y de diseño? Es otra cosa. Y así como cuando te mandan el logo en Paint, pasó. El logo se debe cambiar por decisiones políticas y no técnicas. Y esto es un mal a la cuidad, a la gestión pública y al diseño. Nos preocupa sobre manera siendo Cuenca la casa de una de las escuelas de Diseño más antiguas del Ecuador (UDA, 1984). Muchos años de trabajo, formación y especialización de diseñadores y diseñadoras que no son tomados en cuenta, y cuando las son, se las ha instrumentalizado de forma intermitente, truncado procesos de manera rutinaria y con eso toda reflexión de reconocernos e identificarnos. Los diseñadores aún no estamos integrados en la toma de decisiones para lo que mejor hacemos: diseñar.
Decir que la marca cuidad es el escudo es retórica, así como decir que no cuesta y que es de todos. De lado quedan años de construcciones colectivas, es vivir en un bucle. Cuando nos pensamos individuos interconectados en 2019 vuelve un pasado sin contexto y se impone. Un logotipo es un componente de un sistema gráfico, que a su vez es parte de sistemas comunicacionales y del mismo servicio, algo que claramente no se esta considerando. Un logo tiene también una construcción técnica y de momento las aplicaciones de las palabras ETAPA, EDEC y Cuenca violan todo manual de estilo tipográfico y diseño gráfico, en el kerning por ejemplo, son ejemplos de qué no hacer. (O)
Los diseñadores aún no estamos integrados en la toma de decisiones para lo que mejor hacemos: diseñar.