Huawei es noticia

“La guerra está servida y no tiene marcha atrás” es la noticia que más preocupa a la comunidad norteamericana luego de las sanciones anunciadas por un empecinado Mr. Trump de gravar con altos aranceles las importaciones desde el gigante asiático. Y no se trata solo de EE.UU., también la Unión Europea y el Reino Unido han resuelto revisar esta agresiva política comercial porque evidentemente en el mundo de los negocios ningún socio está dispuesto a aceptar medidas que le afecten.
Como sucedió al final de la II Guerra Mundial, entonces para congraciarse con el Japón luego del bombardeo atómico a Hiroshima y Nagasaky, la industria automovilística estadounidense se desplazó al Extremo Oriente, hacia finales del s.XX fue la rama de los ordenadores la que se posesionó particularmente en Corea del Sur y a inicio de presente siglo le tocó el turno a los productores estadounidenses de semiconductores y software en China. Si bien el inicio de esta historia se justificó en la ‘reparación’ por el horror de la bomba atómica, no es ajena a la visión bélica de destruir para luego invertir en el lucrativo negocio de la reconstrucción, como sucedió con el Plan Marshall con la Alemania de la postguerra, en Irak y, más recientemente, luego del episodio de los Balcanes.
Lo que hoy sucede, tiene otras características. Sin duda se trata sí, de iniciar una guerra, pero en este caso netamente comercial. La visión imperial de la élite gobernante norteamericana, sumada a los intereses del poder económico y militar, más la ansiedad de asegurar la reelección de Mr. Trump el próximo año, no les permite valorar razonablemente con qué enemigo se están enfrentando. Víctimas de su propia ceguera les resulta difícil aceptar que la multinacional china lleve ventaja en las telecomunicaciones y que Huawei superó a Apple en la venta de teléfonos en el primer trimestre de 2019 pese a que no puede vender en EEUU.
China tiene una historia de cinco mil años, tiempo durante el cual generación tras generación han aprendido y experimentado de todo: el pueblo chino, más que ningún otro, puede afirmar que para ellos ‘no hay nada nuevo bajo el sol’, y, a ello puede agregarse que aprendieron a tener paciencia. Tiempos difíciles para el país del norte: pierde Siria, no puede con Venezuela, vacila frente a Irán; la Ruta de la Seda y la Ruta del Norte son anuncios de que el comercio de Europa girará sin duda hacia el Oriente. (O)
Para Asia Times: Huawei “la peor humillación para la diplomacia estadounidense desde el final a la guerra de Vietnam”.

Huawei es noticia

“La guerra está servida y no tiene marcha atrás” es la noticia que más preocupa a la comunidad norteamericana luego de las sanciones anunciadas por un empecinado Mr. Trump de gravar con altos aranceles las importaciones desde el gigante asiático. Y no se trata solo de EE.UU., también la Unión Europea y el Reino Unido han resuelto revisar esta agresiva política comercial porque evidentemente en el mundo de los negocios ningún socio está dispuesto a aceptar medidas que le afecten.
Como sucedió al final de la II Guerra Mundial, entonces para congraciarse con el Japón luego del bombardeo atómico a Hiroshima y Nagasaky, la industria automovilística estadounidense se desplazó al Extremo Oriente, hacia finales del s.XX fue la rama de los ordenadores la que se posesionó particularmente en Corea del Sur y a inicio de presente siglo le tocó el turno a los productores estadounidenses de semiconductores y software en China. Si bien el inicio de esta historia se justificó en la ‘reparación’ por el horror de la bomba atómica, no es ajena a la visión bélica de destruir para luego invertir en el lucrativo negocio de la reconstrucción, como sucedió con el Plan Marshall con la Alemania de la postguerra, en Irak y, más recientemente, luego del episodio de los Balcanes.
Lo que hoy sucede, tiene otras características. Sin duda se trata sí, de iniciar una guerra, pero en este caso netamente comercial. La visión imperial de la élite gobernante norteamericana, sumada a los intereses del poder económico y militar, más la ansiedad de asegurar la reelección de Mr. Trump el próximo año, no les permite valorar razonablemente con qué enemigo se están enfrentando. Víctimas de su propia ceguera les resulta difícil aceptar que la multinacional china lleve ventaja en las telecomunicaciones y que Huawei superó a Apple en la venta de teléfonos en el primer trimestre de 2019 pese a que no puede vender en EEUU.
China tiene una historia de cinco mil años, tiempo durante el cual generación tras generación han aprendido y experimentado de todo: el pueblo chino, más que ningún otro, puede afirmar que para ellos ‘no hay nada nuevo bajo el sol’, y, a ello puede agregarse que aprendieron a tener paciencia. Tiempos difíciles para el país del norte: pierde Siria, no puede con Venezuela, vacila frente a Irán; la Ruta de la Seda y la Ruta del Norte son anuncios de que el comercio de Europa girará sin duda hacia el Oriente. (O)
Para Asia Times: Huawei “la peor humillación para la diplomacia estadounidense desde el final a la guerra de Vietnam”.