‘Hambre Cero’

Con la participación de 2.500 invitados de 35 países, se desarrolló en Cuenca la 3ª Cumbre Hambre Cero. Su objetivo: definir las líneas maestras para alcanzar la seguridad y soberanía alimentaria.
Es un hecho concreto que el hambre crece y se propaga por todo el mundo, no solo en los países de escaso desarrollo industrial, sino también en algunas de las principales potencias económicas. ¿Cómo entender tal paradoja? El hambre no es necesariamente consecuencia, como podría pensarse, del incremento de la población mundial, puesto que el volumen global de la producción de alimentos supera con creces la demanda. Se afirma que la sociedad actual es la del derroche inducido por el consumismo y que, paralelamente, crece la brecha entre los que más tienen y aquellos que apenas pueden llevar un pan a su boca. Lo que no se dice es que la alimentación, que es un derecho básico del ser humano, se ha convertido en una de las más caras mercancías para el conglomerado social, en función de su casi nula capacidad adquisitiva. La realidad es que cada día, una vez satisfechas la demanda del consumismo, se destruyen toneladas de alimento que bien podrían aliviar el hambre de millones de seres humanos.
Las conclusiones de la Cumbre, 21 buenas intenciones, quedan impresas en la Declaración de Cuenca que se hará llegar a la ONU para su estudio. Si bien se señala que participaron invitados de 35 países, no se especifica que hayan sido precisamente delegados oficiales como representantes de sus países ante el Organismo Internacional que aglutina a dos centenares de Estados. De los 2,5 millones que sería el costo total del evento, a la Prefectura del Azuay le corresponde abonar 1 millón, monto que, hablando de ‘cero hambre’, alcanzaría para 400.000 modestos almuerzos. Al final del segundo día de la Cumbre, quedaban menos de dos mil asistentes, esto significa que la quinta parte de la cena preparada para el cierre del evento se transformó en derroche.
¿Se materializarán en hechos concretos las opiniones de la Cumbre? La experiencia de tales eventos no nos llena precisamente de optimismo. Quienes participaron en ella, nacionales y extranjeros, guardaran buenos recuerdos de su visita a la hermosa ciudad patrimonial, de la cultura y cordialidad de los morlacos, de la calidad de sus anfitriones y, posiblemente de uno u otro de los discursos. En todo caso, cumplieron con su misión. (O)

El problema del hambre no se resuelve con discursos, sino garantizando la soberanía alimentaria; es un hecho que el hambre crece y se propaga.

‘Hambre Cero’

Con la participación de 2.500 invitados de 35 países, se desarrolló en Cuenca la 3ª Cumbre Hambre Cero. Su objetivo: definir las líneas maestras para alcanzar la seguridad y soberanía alimentaria.
Es un hecho concreto que el hambre crece y se propaga por todo el mundo, no solo en los países de escaso desarrollo industrial, sino también en algunas de las principales potencias económicas. ¿Cómo entender tal paradoja? El hambre no es necesariamente consecuencia, como podría pensarse, del incremento de la población mundial, puesto que el volumen global de la producción de alimentos supera con creces la demanda. Se afirma que la sociedad actual es la del derroche inducido por el consumismo y que, paralelamente, crece la brecha entre los que más tienen y aquellos que apenas pueden llevar un pan a su boca. Lo que no se dice es que la alimentación, que es un derecho básico del ser humano, se ha convertido en una de las más caras mercancías para el conglomerado social, en función de su casi nula capacidad adquisitiva. La realidad es que cada día, una vez satisfechas la demanda del consumismo, se destruyen toneladas de alimento que bien podrían aliviar el hambre de millones de seres humanos.
Las conclusiones de la Cumbre, 21 buenas intenciones, quedan impresas en la Declaración de Cuenca que se hará llegar a la ONU para su estudio. Si bien se señala que participaron invitados de 35 países, no se especifica que hayan sido precisamente delegados oficiales como representantes de sus países ante el Organismo Internacional que aglutina a dos centenares de Estados. De los 2,5 millones que sería el costo total del evento, a la Prefectura del Azuay le corresponde abonar 1 millón, monto que, hablando de ‘cero hambre’, alcanzaría para 400.000 modestos almuerzos. Al final del segundo día de la Cumbre, quedaban menos de dos mil asistentes, esto significa que la quinta parte de la cena preparada para el cierre del evento se transformó en derroche.
¿Se materializarán en hechos concretos las opiniones de la Cumbre? La experiencia de tales eventos no nos llena precisamente de optimismo. Quienes participaron en ella, nacionales y extranjeros, guardaran buenos recuerdos de su visita a la hermosa ciudad patrimonial, de la cultura y cordialidad de los morlacos, de la calidad de sus anfitriones y, posiblemente de uno u otro de los discursos. En todo caso, cumplieron con su misión. (O)

El problema del hambre no se resuelve con discursos, sino garantizando la soberanía alimentaria; es un hecho que el hambre crece y se propaga.