Haciendo historia

Visto

La selección nacional de fútbol empezó y termina las eliminatorias al Mundial de Rusia haciendo historia. Sí. Porque por primera vez ganamos en Argentina, 2-0, en una noche inolvidable para el fútbol ecuatoriano y nos mantuvimos durante las primeras fechas como punteros absolutos de la clasificación y, ahora, nos despedimos perdiendo puntos y partidos que nunca habíamos perdido en Quito, como por ejemplo contra Perú. Los peruanos festejaron no solo continuar con vida en las eliminatorias sino haber ganado un partido en Quito por primera vez en la historia.
Es verdad que es fácil hacer leña del árbol caído y ese árbol, obviamente, se llama Gustavo Quinteros, un árbol de palo seco podemos decir, porque, con cara de palo, el mencionado técnico ha tratado de seguir justificando su fracasada estrategia para llevar a una generación de notables futbolistas ecuatorianos a una cita mundialista que no parecía utópica, pero de la cual ya estamos fuera. A esos que hacen cuentas con los seis puntos que faltan les recomiendo que no alimenten lo peor del negocio del periodismo futbolero ecuatoriano y sus especulaciones en torno a la ‘esperanza matemática’, cuna de mediocres análisis y lastimeras reflexiones. Estamos fuera del mundial. Punto.
Del rol de los futbolistas en este fracaso caben conclusiones, por supuesto, pero resulta indudable que quien pierde la dorada oportunidad de clasificarnos a nuestro cuarto mundial es el técnico de la selección nacional por su tozudez, por su falta de olfato, por su incapacidad para manejar el delicado equilibrio que una selección nacional demanda por el alto trajín al que están sometidos sus jugadores, por su mediocre respuesta ante el recambio de figuras lesionadas, en suma, por su provincianismo y falta de sofisticación.
Muchos han criticado también al jugador insignia de la selección nacional, Antonio Valencia, así como a otros elementos que juegan en clubes y en ligas importantes, pero yo digo: mire usted lo que un técnico inteligente y de clase mundial como José Mourinho ha logrado hacer de Valencia convirtiéndolo, en el tramo final de su carrera, en un referente histórico del club más importante de Inglaterra, el Manchester United, y compare lo que el pobre desempeño de Quinteros ha logrado hacer con el mismo jugador en la selección nacional ¡Ni punto de comparación, precisamente!
Con la trinca de Chiriboga fuera de la FEF, de la cual resultó también la designación del técnico nacional, es de esperar que el recambio alcance todos los niveles de la Federación y del fútbol ecuatoriano, por el bien de una actividad que es central en el imaginario del pueblo y la sociedad ecuatoriana. Es hora de revisar y reestructurar de raíz el sistema del fútbol ecuatoriano. (O)

Haciendo historia

La selección nacional de fútbol empezó y termina las eliminatorias al Mundial de Rusia haciendo historia. Sí. Porque por primera vez ganamos en Argentina, 2-0, en una noche inolvidable para el fútbol ecuatoriano y nos mantuvimos durante las primeras fechas como punteros absolutos de la clasificación y, ahora, nos despedimos perdiendo puntos y partidos que nunca habíamos perdido en Quito, como por ejemplo contra Perú. Los peruanos festejaron no solo continuar con vida en las eliminatorias sino haber ganado un partido en Quito por primera vez en la historia.
Es verdad que es fácil hacer leña del árbol caído y ese árbol, obviamente, se llama Gustavo Quinteros, un árbol de palo seco podemos decir, porque, con cara de palo, el mencionado técnico ha tratado de seguir justificando su fracasada estrategia para llevar a una generación de notables futbolistas ecuatorianos a una cita mundialista que no parecía utópica, pero de la cual ya estamos fuera. A esos que hacen cuentas con los seis puntos que faltan les recomiendo que no alimenten lo peor del negocio del periodismo futbolero ecuatoriano y sus especulaciones en torno a la ‘esperanza matemática’, cuna de mediocres análisis y lastimeras reflexiones. Estamos fuera del mundial. Punto.
Del rol de los futbolistas en este fracaso caben conclusiones, por supuesto, pero resulta indudable que quien pierde la dorada oportunidad de clasificarnos a nuestro cuarto mundial es el técnico de la selección nacional por su tozudez, por su falta de olfato, por su incapacidad para manejar el delicado equilibrio que una selección nacional demanda por el alto trajín al que están sometidos sus jugadores, por su mediocre respuesta ante el recambio de figuras lesionadas, en suma, por su provincianismo y falta de sofisticación.
Muchos han criticado también al jugador insignia de la selección nacional, Antonio Valencia, así como a otros elementos que juegan en clubes y en ligas importantes, pero yo digo: mire usted lo que un técnico inteligente y de clase mundial como José Mourinho ha logrado hacer de Valencia convirtiéndolo, en el tramo final de su carrera, en un referente histórico del club más importante de Inglaterra, el Manchester United, y compare lo que el pobre desempeño de Quinteros ha logrado hacer con el mismo jugador en la selección nacional ¡Ni punto de comparación, precisamente!
Con la trinca de Chiriboga fuera de la FEF, de la cual resultó también la designación del técnico nacional, es de esperar que el recambio alcance todos los niveles de la Federación y del fútbol ecuatoriano, por el bien de una actividad que es central en el imaginario del pueblo y la sociedad ecuatoriana. Es hora de revisar y reestructurar de raíz el sistema del fútbol ecuatoriano. (O)

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