Grupos activistas

Generalmente, los grupos de activistas están compuestos por personas que apoyan una lucha de contenido moral y están en  contra de lo que se considera injusto. Frases como “No estás sola, rompe el silencio, únete, Vivas nos queremos, Respeto a la igual-dad de géneros”, etc., nos hacen pensar en testimonios desgarradores de lo que está pasando dentro de nuestra sociedad y que a través de denuncias se empiezan a visibilizar y a tomar conciencia en un grupo de personas que en determinado momento sintieron en carne propia esta laceración, que fueron desangrados por la delincuencia y luego por sofismas jurídicos,  siendo poseedores de la verdad. Familias que tienen miedo y aún más, se encierran en un mutismo destructor ante  sistemas judiciales inoperantes y  sordos, que muchas veces han cerrado procesos  sin dar celeridad o consecución de una buena investigación. Surge entonces como un despertar ese espíritu de rebeldía en contra de lo in-justo y de la sordera moral  lo que les hace profesar un activismo. Estos grupos, al abanderar estas causas, son como una herramienta para visibilizar ante el Estado la situación de violencia en que vivimos y que este se empodere en buscar solu-ciones diseñando leyes y re-formas que den respuestas efectivas en defensa de los derechos que cada uno te-nemos. Cuando vemos a estos grupos pensamos que la protagonista es una mujer víctima de violencia sexual o acoso, pero es menester comprender que el activis-mo no radica solamente en la defensa de la víctima mujer, hay que pensar que estos actos de protesta son por el delito y la víctima, que puede ser un niño, un anciano o un hombre vulnerado en sus dere-chos. Estas corrientes van justamente en la defensa en contra de esta vulnerabilidad; si de pronto hay en las cárceles hombres que puedan estar injustamente detenidos y en ellas violados, acosados, hostigados o en clínicas clandestinas de recuperación como en múltiples casos oímos, en donde, vaya Dios a saber, a más de quitarles la vida qué co-sas ocurrirán; es ahí donde los activistas de derechos se unen y levan-tan su protesta; en contra de la injusticia, bienvenidos estos grupos humanos que realmente luchan por una justa causa de defensa de su prójimo, bienvenidas las personas íntegras y que se basan en una lucha únicamente por un interés de justicia social. Personas no extremistas que día a día luchan por producir ese cambio, que ponen en mesa criterios de obligación y sanción que comprendieron que el silencio es cómplice de la injusticia y de tanta violencia. // Por ti mi Cris// (O)
Los grupos activistas

Grupos activistas

Generalmente, los grupos de activistas están compuestos por personas que apoyan una lucha de contenido moral y están en  contra de lo que se considera injusto. Frases como “No estás sola, rompe el silencio, únete, Vivas nos queremos, Respeto a la igual-dad de géneros”, etc., nos hacen pensar en testimonios desgarradores de lo que está pasando dentro de nuestra sociedad y que a través de denuncias se empiezan a visibilizar y a tomar conciencia en un grupo de personas que en determinado momento sintieron en carne propia esta laceración, que fueron desangrados por la delincuencia y luego por sofismas jurídicos,  siendo poseedores de la verdad. Familias que tienen miedo y aún más, se encierran en un mutismo destructor ante  sistemas judiciales inoperantes y  sordos, que muchas veces han cerrado procesos  sin dar celeridad o consecución de una buena investigación. Surge entonces como un despertar ese espíritu de rebeldía en contra de lo in-justo y de la sordera moral  lo que les hace profesar un activismo. Estos grupos, al abanderar estas causas, son como una herramienta para visibilizar ante el Estado la situación de violencia en que vivimos y que este se empodere en buscar solu-ciones diseñando leyes y re-formas que den respuestas efectivas en defensa de los derechos que cada uno te-nemos. Cuando vemos a estos grupos pensamos que la protagonista es una mujer víctima de violencia sexual o acoso, pero es menester comprender que el activis-mo no radica solamente en la defensa de la víctima mujer, hay que pensar que estos actos de protesta son por el delito y la víctima, que puede ser un niño, un anciano o un hombre vulnerado en sus dere-chos. Estas corrientes van justamente en la defensa en contra de esta vulnerabilidad; si de pronto hay en las cárceles hombres que puedan estar injustamente detenidos y en ellas violados, acosados, hostigados o en clínicas clandestinas de recuperación como en múltiples casos oímos, en donde, vaya Dios a saber, a más de quitarles la vida qué co-sas ocurrirán; es ahí donde los activistas de derechos se unen y levan-tan su protesta; en contra de la injusticia, bienvenidos estos grupos humanos que realmente luchan por una justa causa de defensa de su prójimo, bienvenidas las personas íntegras y que se basan en una lucha únicamente por un interés de justicia social. Personas no extremistas que día a día luchan por producir ese cambio, que ponen en mesa criterios de obligación y sanción que comprendieron que el silencio es cómplice de la injusticia y de tanta violencia. // Por ti mi Cris// (O)
Los grupos activistas