Género y cultura

Entre el discurso por la equidad de género y el pleno y equidistante ejercicio de derechos media un inconcluso y poco transitado proceso de redefinición cultural, marco dentro del cual “el feminismo no puede y no debe construir a los hombres como a sus enemigos naturales. El enemigo es el orden patriarcal, que a veces está encarnado por mujeres” (Segato).
El orden patriarcal, esa cultura cotidiana que define roles y asigna valores y que es, en suma, la explicación sencilla, clara y concreta de como, con una legislación que procura garantizar la paridad en los procesos de elección para la representación política, terminamos con un Concejo Cantonal compuesto por apenas dos mujeres en quince representantes… Digo simple pues, si revisamos la composición histórica de las listas presentadas en comicios locales o nacionales, para cuerpos colegiados, estas son, casi sin margen de error, encabezadas por un candidato de género masculino. Luego la lógica suma un proceso electoral que hay que aceptarlo, conocerlo o reconocerlo, está pensado desde el acaparamiento de la mayoría, pues más allá del método de reparto, está el sistema de composición del escenario electoral.
Cuenca se divide, electoralmente, en tres distritos, cada uno demanda la inscripción de una lista, cada lista presidida por un candidato masculino; luego el voto hay que asumirlo, no responde a un estudio o reflexión del candidato, su capacidad y propuesta; sino más bien una especie de extensión de aquella máxima del derecho que reza “lo accesorio corre la suerte de lo principal”, siendo los cuerpos colegiados un espacio accesorio de cargo ejecutivo. Así, nuestro Concejo Cantonal se reparte entre los candidatos propuestos por las fuerzas políticas que disputan la alcaldía y en función casi lineal con su candidato al cargo ejecutivo, la Alcaldía, siendo que cada fuerza alcanza un primer representante en Concejo por distrito, luego el segundo candidato queda, por simple lógica del sistema, descartado. Dos escaños de quince posibles, los avances normativos que se corresponden con la infraestructura de la dialéctica de una sociedad dinámica deben, para ser efectivos, ser complementados por la construcción de su  correspondiente supraestructura: la cultura de la equidad, contenedor y contenido de una nueva sociedad en la cual la equidad de género no es un tema de mujeres, así como la preservación del medio no es un tema de vegetales, todo lo contrario, emergen como temas centrales de la agenda sostenible de un desarrollo humano y regenerativo… (O)
“El feminismo no puede y no debe construir a los hombres como a sus enemigos naturales. El enemigo es el orden patriarcal...”

Género y cultura

Entre el discurso por la equidad de género y el pleno y equidistante ejercicio de derechos media un inconcluso y poco transitado proceso de redefinición cultural, marco dentro del cual “el feminismo no puede y no debe construir a los hombres como a sus enemigos naturales. El enemigo es el orden patriarcal, que a veces está encarnado por mujeres” (Segato).
El orden patriarcal, esa cultura cotidiana que define roles y asigna valores y que es, en suma, la explicación sencilla, clara y concreta de como, con una legislación que procura garantizar la paridad en los procesos de elección para la representación política, terminamos con un Concejo Cantonal compuesto por apenas dos mujeres en quince representantes… Digo simple pues, si revisamos la composición histórica de las listas presentadas en comicios locales o nacionales, para cuerpos colegiados, estas son, casi sin margen de error, encabezadas por un candidato de género masculino. Luego la lógica suma un proceso electoral que hay que aceptarlo, conocerlo o reconocerlo, está pensado desde el acaparamiento de la mayoría, pues más allá del método de reparto, está el sistema de composición del escenario electoral.
Cuenca se divide, electoralmente, en tres distritos, cada uno demanda la inscripción de una lista, cada lista presidida por un candidato masculino; luego el voto hay que asumirlo, no responde a un estudio o reflexión del candidato, su capacidad y propuesta; sino más bien una especie de extensión de aquella máxima del derecho que reza “lo accesorio corre la suerte de lo principal”, siendo los cuerpos colegiados un espacio accesorio de cargo ejecutivo. Así, nuestro Concejo Cantonal se reparte entre los candidatos propuestos por las fuerzas políticas que disputan la alcaldía y en función casi lineal con su candidato al cargo ejecutivo, la Alcaldía, siendo que cada fuerza alcanza un primer representante en Concejo por distrito, luego el segundo candidato queda, por simple lógica del sistema, descartado. Dos escaños de quince posibles, los avances normativos que se corresponden con la infraestructura de la dialéctica de una sociedad dinámica deben, para ser efectivos, ser complementados por la construcción de su  correspondiente supraestructura: la cultura de la equidad, contenedor y contenido de una nueva sociedad en la cual la equidad de género no es un tema de mujeres, así como la preservación del medio no es un tema de vegetales, todo lo contrario, emergen como temas centrales de la agenda sostenible de un desarrollo humano y regenerativo… (O)
“El feminismo no puede y no debe construir a los hombres como a sus enemigos naturales. El enemigo es el orden patriarcal...”