G20 en Argentina

El presidente argentino no perdió la oportunidad para lucir su figura en la reunión del Grupo de los 20 países que tienen en sus manos el control de la economía mundial. Dio muestras de sus aptitudes histriónicas, aunque tuvo que soportar, para variar, los inefables desplantes de Mr. Trump.
De hecho esta reunión generó muchas expectativas en razón de la situación marcada por la tensión en las relaciones internacionales como consecuencia de la ‘guerra económica’ desatada por EE.UU. y su persistencia en utilizar las sanciones económicas contra los gobiernos que no se someten a su voluntad imperial. Más allá de las fotos de ocasión, de las declaraciones para el poder mediático, incluso de la declaración final del grupo, redactada para complacer a Trump, lo importante son los acuerdos a los que Macri llegó, tanto con Vladímir Putin, así como con Xi Jinping. Los acuerdos firmados con China, 35 en total, suman más de 15.000 millones de dólares de inversión en proyectos para diferentes áreas, y en el caso de Rusia, se avanzó en la cooperación científica, tecnológica, nuclear, espacial, agroalimentaria, seguridad y defensa, salud, pesca, energía y transporte ferroviario, así como el impulso a las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Euroasiática. Tampoco se puede dejar de lado los acercamientos que Macri mantuvo con el primer ministro canadiense Justin Trudeau; con el presidente de Francia Emmanuel Macron respecto de una alianza entre la Unión Europea y el Mercosur.
Desde luego, las cumbres internacionales no resuelven por sí solas la problemáticas por la que atraviesan los países y en concreto sus pueblos. Son la expresión de la realidad geopolítica que se vive en un momento dado. La cumbre del G20 en Argentina nos da una lectura de los cambios que se van afirmando en las relaciones internacionales y que perfilan el futuro inmediato de éstas. Si hasta hace pocos años atrás era incuestionable el predominio de los EE.UU. en el orden mundial ‘unipolar’, la realidad actual es totalmente diferente y no se puede obviar el rol cada vez más creciente de Rusia y de China en las relaciones políticas y económicas internacionales. En la medida en que los conflictos sociales sacuden a Europa como consecuencia del fracaso de las políticas neoliberales, del predominio del capital financiero internacional, los países en los que se gobierna con sentido social fortalecen su economía y generan una nueva esperanza a nivel mundial. (O)
La reunión del G20 en Argentina fue la constatación concreta de que el mundo ha cambiado: ya no vivimos la era del unilateralismo.

G20 en Argentina

El presidente argentino no perdió la oportunidad para lucir su figura en la reunión del Grupo de los 20 países que tienen en sus manos el control de la economía mundial. Dio muestras de sus aptitudes histriónicas, aunque tuvo que soportar, para variar, los inefables desplantes de Mr. Trump.
De hecho esta reunión generó muchas expectativas en razón de la situación marcada por la tensión en las relaciones internacionales como consecuencia de la ‘guerra económica’ desatada por EE.UU. y su persistencia en utilizar las sanciones económicas contra los gobiernos que no se someten a su voluntad imperial. Más allá de las fotos de ocasión, de las declaraciones para el poder mediático, incluso de la declaración final del grupo, redactada para complacer a Trump, lo importante son los acuerdos a los que Macri llegó, tanto con Vladímir Putin, así como con Xi Jinping. Los acuerdos firmados con China, 35 en total, suman más de 15.000 millones de dólares de inversión en proyectos para diferentes áreas, y en el caso de Rusia, se avanzó en la cooperación científica, tecnológica, nuclear, espacial, agroalimentaria, seguridad y defensa, salud, pesca, energía y transporte ferroviario, así como el impulso a las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Euroasiática. Tampoco se puede dejar de lado los acercamientos que Macri mantuvo con el primer ministro canadiense Justin Trudeau; con el presidente de Francia Emmanuel Macron respecto de una alianza entre la Unión Europea y el Mercosur.
Desde luego, las cumbres internacionales no resuelven por sí solas la problemáticas por la que atraviesan los países y en concreto sus pueblos. Son la expresión de la realidad geopolítica que se vive en un momento dado. La cumbre del G20 en Argentina nos da una lectura de los cambios que se van afirmando en las relaciones internacionales y que perfilan el futuro inmediato de éstas. Si hasta hace pocos años atrás era incuestionable el predominio de los EE.UU. en el orden mundial ‘unipolar’, la realidad actual es totalmente diferente y no se puede obviar el rol cada vez más creciente de Rusia y de China en las relaciones políticas y económicas internacionales. En la medida en que los conflictos sociales sacuden a Europa como consecuencia del fracaso de las políticas neoliberales, del predominio del capital financiero internacional, los países en los que se gobierna con sentido social fortalecen su economía y generan una nueva esperanza a nivel mundial. (O)
La reunión del G20 en Argentina fue la constatación concreta de que el mundo ha cambiado: ya no vivimos la era del unilateralismo.