Fuego

Arden en llamas tus verdes coloridas entrañas sin explicación alguna, codiciada Amazonía. En tu vulnerada casa habitan la cuarta parte de las especies de este planeta, 30.000 tipos de plantas, 2.500 especies de peces, 1.500 tipos de aves, 2,5 millones de insectos, 550 especies de reptiles, comunidades indígenas, mulatas y mestizas. Tu natural rostro lleno de arbustos y mitos produce el 20% de agua dulce no congelada y el 20% de oxígeno puro en este contaminado planeta.
Perseguidos por ardientes llamas huyen despavoridos los afortunados sobrevivientes en tu vulnerado vientre Mama Amazonía. El grito del puma alerta, los silbidos de loros, guacamayas y pajarillos previenen, mientras el armadillo grita desde su hueco escondido por el infernal calor incontenible. Se hacen combustible los insectos entre secas hojas, ramas, cáscaras y troncos; mientras los reptiles guiados por el estruendo grito de la majestuosa anaconda reina de la selva, huyen buscando un río o laguna para refugiarse. En su inmensa sabana verde cocida por ríos, riachuelos, cascadas, lagos y bordada con decorados sembríos de yuca, plátano y barbasco, lloran confundidos sus nativos hijos al son de tundulis, cascabeles y chontacuros. Para ellos todas son iguales, no existe en su natural cosmovisión la peligrosa súper misión colonial o neoliberal.
Mientras en la opulenta artificial selva de edificios se reúnen representantes de los países “más ricos del mundo”, sugieren y escriben estratégicas leyes al servicio de poderes e intereses corporativos-transnacionales para que se cumplan en los planes políticos de cada país.
Vendrán nuevos vientos, proféticas voces, cantarán y danzarán tus místicos tundulis en pacíficas resistencias en tu natural perfumada y sagrada Amazonía. (O)