FMI a la vista

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Hoy 1 de enero de 2019, quisiera empezar augurando paz y prospe-ridad a todos los ecuatorianos. Los buenos augu-rios se enfrentan con la realidad. La situación macroeconómica para Ecuador y microeconómica para la gran mayoría, no son alentadoras. La recesión productiva y el alto desempleo, por lo tanto,  se están profundiza-ndo; la balanza comercial continúa deteriorándose (las exportaciones priva-das crecen -por ahora- en virtud del acuerdo con la Unión Europea y las importaciones suben y suben); el alto déficit fiscal encuentra serias dificul-tades de financiamiento (a pesar del notable recorte del gasto); las inversio-nes estatales se han disminuido drásticamente, mientras las inversiones privadas, a pesar de la generosa Ley de Fomento Productivo, crecen muy poco y la inversión extranjera brilla por su ausencia. En estas condiciones, el financiamiento internacional, agravado por el incremento de los tipos de interés y el au-mento del riesgo país, se vuel-ve más caro y esquivo. Casi todos los cami-nos estarían conduciendo al Fondo Mone-tario Internacional (FMI). Tal como van las cosas, es cues-tión de semanas, la suscrip-ción de un Acuerdo con el FMI. Parte de las habituales exigencias - que suelen inclu-irse en las cartas de intención y constan en las letras peque-ñas del  Acuerdo- para la ob-tención de una línea de crédito (que podría alcanzar los 6.000 millones de dólares, a entre-garse en unos 6 - 8 tramos trimestrales) el gobierno nacional ya ha cumplido (Ley de Fo-mento, reducción de los subsidios, congelamiento salarial, recorte de la nómina burocrática, acuerdos ministeriales que preca-rizan las relaciones labora-les). Quedarían por cumplirse, entre otras, las siguientes medidas: mayor flexibilización laboral (contratación por horas, abaratamiento de la con-tratación y despido de los trabajadores), nuevas reducciones  o eliminación de los subsidios, reducción del tamaño del Estado (más despidos), nuevos compromisos por avanzar con los TLCs, privatización de las empresas, pa-trimonio e infraestructura estatales (bajo la figura de concesión o “mone-tización” de los activos), revisión de los parámetros de la seguridad social (aumento de la edad de jubilación, incremento de los aportes! etc.).  Una vez que el gobierno, bajo juramento se comprometa ante el FMI a cumplir las tareas que faltan, se estaría firmando la Carta de Intención. Habría finan-ciamiento con plazos mayores y tasas menores. El problema está en la con-dicionalidad que pondría en situaciones mucho más difíciles a la población. No creo que el FMI se hay convertido en vegano. Puede que haya cambiado su rostro, pero sigue siendo carnívoro. Los ejemplos de Argentina, Grecia, son recientes. Espero estar equivocado y si es así: En buena hora. ¡ FELIZ AÑO NUEVO! (O)

FMI a la vista

Hoy 1 de enero de 2019, quisiera empezar augurando paz y prospe-ridad a todos los ecuatorianos. Los buenos augu-rios se enfrentan con la realidad. La situación macroeconómica para Ecuador y microeconómica para la gran mayoría, no son alentadoras. La recesión productiva y el alto desempleo, por lo tanto,  se están profundiza-ndo; la balanza comercial continúa deteriorándose (las exportaciones priva-das crecen -por ahora- en virtud del acuerdo con la Unión Europea y las importaciones suben y suben); el alto déficit fiscal encuentra serias dificul-tades de financiamiento (a pesar del notable recorte del gasto); las inversio-nes estatales se han disminuido drásticamente, mientras las inversiones privadas, a pesar de la generosa Ley de Fomento Productivo, crecen muy poco y la inversión extranjera brilla por su ausencia. En estas condiciones, el financiamiento internacional, agravado por el incremento de los tipos de interés y el au-mento del riesgo país, se vuel-ve más caro y esquivo. Casi todos los cami-nos estarían conduciendo al Fondo Mone-tario Internacional (FMI). Tal como van las cosas, es cues-tión de semanas, la suscrip-ción de un Acuerdo con el FMI. Parte de las habituales exigencias - que suelen inclu-irse en las cartas de intención y constan en las letras peque-ñas del  Acuerdo- para la ob-tención de una línea de crédito (que podría alcanzar los 6.000 millones de dólares, a entre-garse en unos 6 - 8 tramos trimestrales) el gobierno nacional ya ha cumplido (Ley de Fo-mento, reducción de los subsidios, congelamiento salarial, recorte de la nómina burocrática, acuerdos ministeriales que preca-rizan las relaciones labora-les). Quedarían por cumplirse, entre otras, las siguientes medidas: mayor flexibilización laboral (contratación por horas, abaratamiento de la con-tratación y despido de los trabajadores), nuevas reducciones  o eliminación de los subsidios, reducción del tamaño del Estado (más despidos), nuevos compromisos por avanzar con los TLCs, privatización de las empresas, pa-trimonio e infraestructura estatales (bajo la figura de concesión o “mone-tización” de los activos), revisión de los parámetros de la seguridad social (aumento de la edad de jubilación, incremento de los aportes! etc.).  Una vez que el gobierno, bajo juramento se comprometa ante el FMI a cumplir las tareas que faltan, se estaría firmando la Carta de Intención. Habría finan-ciamiento con plazos mayores y tasas menores. El problema está en la con-dicionalidad que pondría en situaciones mucho más difíciles a la población. No creo que el FMI se hay convertido en vegano. Puede que haya cambiado su rostro, pero sigue siendo carnívoro. Los ejemplos de Argentina, Grecia, son recientes. Espero estar equivocado y si es así: En buena hora. ¡ FELIZ AÑO NUEVO! (O)

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