Flexibilización laboral

En el ámbito laboral la Constitución de Montecristi eliminó perversas y precarizantes modalidades contractuales, como la tercerización y el contrato por horas e incorpora significativos avances sobre los derechos de los trabajadores. Además, mediante reformas legales se avanzó de manera importante (salario digno, contrato indefinido como contrato tipo, salario digno, salario básico unificado para las trabajadoras remuneradas de los hogares, afiliación a la seguridad social para las trabajadoras no remuneradas de los hogares, etc.). Desde hace rato, el empresariado viene exigiendo la “modernización del Código de Trabajo” mediante la flexibilización de la contratación. En esencia, el planteamiento busca: abaratar el costo salarial a través de flexibilizar la jornada laboral, permitir la contratación por períodos fijos prolongados, eliminar o reducir drásticamente la indemnización por despidos o por renuncia de los trabajadores. Para salvar el escollo constitucional -que prohíbe la regresividad de derechos- se estaría pensando en crear 2 grupos de trabajadores: unos a quienes se respetaría la intangibilidad de los derechos y otros -los nuevos- a quienes se les aplicaría el nuevo marco jurídico. Esta opción, de entrada es inconstitucional puesto que viola flagrantemente el principio de igualdad ante ley. No pueden haber trabajadores de primera y trabajadores de segunda. El Acuerdo suscrito con el FMI, en el supuesto que no requiera pasar por la Corte Constitucional ni por la aprobación de la Asamblea Legislativo, si requiere obligatoriamente la aprobación parlamentaria en el ámbito de las reformas legales que plantea, como la reforma del Código del Trabajo. Tal como se muestran las distintas bancadas legislativas, parece poco probable que se dé luz verde a determinadas reformas, incluida la laboral. Al menos, los bloques de la RC y de AP y sus aliados, comprometidos ideológicamente con los derechos de los trabajadores, es muy probable que se opongan a reformas en tal dirección. El problema de la falta de empleo y la mala calidad del que existe es altamente preocupante. Es indispensable, en este y en otros asuntos vitales construir colectivamente un gran pacto nacional. Tenemos que abandonar aquellas posiciones que nos mantienen en un “estado interpretado” en el que todo nos “dan pensando”. Tenemos que trascender hacia una existencia auténtica y no aquella “existencia inauténtica”. Es hora de actuar con pensamiento propio, sin recurrir a recetas prefabricadas y colonizadoras de nuestro pensamiento. (O)
Es hora de actuar con pensamiento propio, sin recurrir a recetas prefabricadas y colonizadoras de nuestro pensamiento.

Flexibilización laboral

En el ámbito laboral la Constitución de Montecristi eliminó perversas y precarizantes modalidades contractuales, como la tercerización y el contrato por horas e incorpora significativos avances sobre los derechos de los trabajadores. Además, mediante reformas legales se avanzó de manera importante (salario digno, contrato indefinido como contrato tipo, salario digno, salario básico unificado para las trabajadoras remuneradas de los hogares, afiliación a la seguridad social para las trabajadoras no remuneradas de los hogares, etc.). Desde hace rato, el empresariado viene exigiendo la “modernización del Código de Trabajo” mediante la flexibilización de la contratación. En esencia, el planteamiento busca: abaratar el costo salarial a través de flexibilizar la jornada laboral, permitir la contratación por períodos fijos prolongados, eliminar o reducir drásticamente la indemnización por despidos o por renuncia de los trabajadores. Para salvar el escollo constitucional -que prohíbe la regresividad de derechos- se estaría pensando en crear 2 grupos de trabajadores: unos a quienes se respetaría la intangibilidad de los derechos y otros -los nuevos- a quienes se les aplicaría el nuevo marco jurídico. Esta opción, de entrada es inconstitucional puesto que viola flagrantemente el principio de igualdad ante ley. No pueden haber trabajadores de primera y trabajadores de segunda. El Acuerdo suscrito con el FMI, en el supuesto que no requiera pasar por la Corte Constitucional ni por la aprobación de la Asamblea Legislativo, si requiere obligatoriamente la aprobación parlamentaria en el ámbito de las reformas legales que plantea, como la reforma del Código del Trabajo. Tal como se muestran las distintas bancadas legislativas, parece poco probable que se dé luz verde a determinadas reformas, incluida la laboral. Al menos, los bloques de la RC y de AP y sus aliados, comprometidos ideológicamente con los derechos de los trabajadores, es muy probable que se opongan a reformas en tal dirección. El problema de la falta de empleo y la mala calidad del que existe es altamente preocupante. Es indispensable, en este y en otros asuntos vitales construir colectivamente un gran pacto nacional. Tenemos que abandonar aquellas posiciones que nos mantienen en un “estado interpretado” en el que todo nos “dan pensando”. Tenemos que trascender hacia una existencia auténtica y no aquella “existencia inauténtica”. Es hora de actuar con pensamiento propio, sin recurrir a recetas prefabricadas y colonizadoras de nuestro pensamiento. (O)
Es hora de actuar con pensamiento propio, sin recurrir a recetas prefabricadas y colonizadoras de nuestro pensamiento.