Financiamiento y ajuste

Visto

Está llegando la “hora cero” para que el gobierno ecuatoriano suscriba un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los diálogos entre el organismo multilateral y el gobierno han venido desarrollándose desde hace rato, prácticamente desde el inicio del mandato del Presidente Moreno. Luego de haber realizado ya, buena parte de las tareas -que se incluye habitualmente en la condicionalidad fondomonetarista- quedan algunos temas pendientes, que seguramente serán incorporados en la “carta de intención” a firmarse. Los temas pendientes se relacionarían, entre otros, con: des-regulación o flexibilización laboral, privatización de empresas e instituciones estatales, reducción del tamaño del Estado, mayor flexibilización financiera, mayor reducción o eliminación de los subsidios. Buena parte de estos temas, están expresamente prohibidos por la norma constitucional. Además, hay que notar que la Constitución vigente es incompatible con el modelo económico neoliberal. El modelo de economía social y solidario que establece la Constitución de Montecristi es incompatible con la exclusividad del libre mercado. En las próximas semanas habría acuerdo. El país, bajo el compromiso de continuar con la línea del ajuste, obtendría un cupo de financiamiento por unos 4.000 millones de dólares a ser entregados, previa una rigurosa evaluación sobre el cumplimiento de las medidas de ajuste, en cuotas semestrales. Según el Ministerio de Finanzas, para el presente año, se requieren más de unos 8.000 millones de dólares. Si el FMI, entrega 2 o 3 mil millones, necesariamente se recurrirá a nuevas emisiones de bonos soberanos. Habría también un complemento crediticio por pare del BID y de la CAF. Mientras tanto, los desequilibrios internos siguen retro-alimentándose con el déficit fiscal. El 2018 cerramos con un déficit comercial no petrolero superior a los 3.500 millones de dólares. Si no se hace nada por controlar la salida de divisas, el desequilibrio externo aumentará y la presión fiscal también. Por el déficit y la falta de liquidez, las necesidades crediticias serán mayores. La sostenibilidad de la dolarización estaría al filo del abismo. Por los profundos impactos sociales del ajuste fondomonetarista, el descontento y la protesta social son inevitables. Un matrimonio con el FMI puede provocar un divorcio con el pueblo. La gobernabilidad, siempre enfrenta dilemas económicos, políticos y sociales. (O)
Un matrimonio con el FMI puede provocar un divorcio con el pueblo. La gobernabilidad, siempre enfrenta algunos dilemas.

Financiamiento y ajuste

Está llegando la “hora cero” para que el gobierno ecuatoriano suscriba un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los diálogos entre el organismo multilateral y el gobierno han venido desarrollándose desde hace rato, prácticamente desde el inicio del mandato del Presidente Moreno. Luego de haber realizado ya, buena parte de las tareas -que se incluye habitualmente en la condicionalidad fondomonetarista- quedan algunos temas pendientes, que seguramente serán incorporados en la “carta de intención” a firmarse. Los temas pendientes se relacionarían, entre otros, con: des-regulación o flexibilización laboral, privatización de empresas e instituciones estatales, reducción del tamaño del Estado, mayor flexibilización financiera, mayor reducción o eliminación de los subsidios. Buena parte de estos temas, están expresamente prohibidos por la norma constitucional. Además, hay que notar que la Constitución vigente es incompatible con el modelo económico neoliberal. El modelo de economía social y solidario que establece la Constitución de Montecristi es incompatible con la exclusividad del libre mercado. En las próximas semanas habría acuerdo. El país, bajo el compromiso de continuar con la línea del ajuste, obtendría un cupo de financiamiento por unos 4.000 millones de dólares a ser entregados, previa una rigurosa evaluación sobre el cumplimiento de las medidas de ajuste, en cuotas semestrales. Según el Ministerio de Finanzas, para el presente año, se requieren más de unos 8.000 millones de dólares. Si el FMI, entrega 2 o 3 mil millones, necesariamente se recurrirá a nuevas emisiones de bonos soberanos. Habría también un complemento crediticio por pare del BID y de la CAF. Mientras tanto, los desequilibrios internos siguen retro-alimentándose con el déficit fiscal. El 2018 cerramos con un déficit comercial no petrolero superior a los 3.500 millones de dólares. Si no se hace nada por controlar la salida de divisas, el desequilibrio externo aumentará y la presión fiscal también. Por el déficit y la falta de liquidez, las necesidades crediticias serán mayores. La sostenibilidad de la dolarización estaría al filo del abismo. Por los profundos impactos sociales del ajuste fondomonetarista, el descontento y la protesta social son inevitables. Un matrimonio con el FMI puede provocar un divorcio con el pueblo. La gobernabilidad, siempre enfrenta dilemas económicos, políticos y sociales. (O)
Un matrimonio con el FMI puede provocar un divorcio con el pueblo. La gobernabilidad, siempre enfrenta algunos dilemas.

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