Fernández Retamar

Para enero de 1959 el cubano Roberto Fernández Retamar tenía 28 años pero se distinguía ya por su fortaleza cultural y desde entonces pasó a integrar, como podría llamarse, la brigada de poetas en defensa de la Revolución Cubana. No se trataba de un grupo orgánico, pero su actividad literaria así los identificaba: Retamar, Herberto Padilla, Fayad Jamis, Pablo Neruda –Chile-, Nazim Hikmet –Turquía-, Roque Dalton –El Salvador-, Elvio Romero –Paraguay-, entre otros, compartieron la COLECCIÓN LAURA/HABANA 1962.
Fernández Retamar cursó estudios y ejerció la docencia en universidades de La Habana, París, Londres, Yale, Lima; fue merecedor del Doctorado Honoris Causa en diversas universidades dentro y fuera de su natal Cuba. Su actividad cultural como poeta, ensayista, crítico literario, la combinó como Diputado de la Asamblea Nacional y Presidente de la Casa de las Américas, cargo que cumplió hasta el día de su fallecimiento.
Particularmente merece señalarse su visión y concepto sobre la Teoría Literaria que fue la base de toda su actividad cultural. En 1995, en su obra Para el perfil definitivo del hombre dejó expresado su pensamiento: “Un capítulo decisivo en la historia de esa meditación fue iniciado por José Carlos Mariátegui al introducir el materialismo dialéctico e histórico en los estudios literarios […] Y el que, como paso indispensable para elaborar nuestra propia teoría literaria, insista en rechazar la imposición indiscriminada de criterios nacidos de otras literaturas, no puede ser visto, en forma alguna, como resultado de una voluntad aislacionista. La verdad es exactamente lo opuesto. Necesitamos pensar nuestra concreta realidad, señalar sus rasgos específicos, porque sólo procediendo de esa manera, a lo largo y ancho del planeta, conoceremos lo que tenemos en común, detectaremos los vínculos reales, y podremos arribar un día a lo que será de veras la teoría general de la literatura general”.
El legado cultural de Roberto Fernández Retamar es indudablemente parte de esta nueva época que se inicia con la Revolución Cubana y que, particularmente para los pueblos de la Patria Grande, significa la transformación de la sociedad en su conjunto en aras de alcanzar su liberación definitiva. Nos llama a reconocer que la actividad cultural, dentro de ella la literatura, no es ajena a producción material de la sociedad, que es la básica, sino que a partir de ella el ser humano consolida su forma de pensar. (O)
RFR: No fue sino hasta la Revolución Cubana, en 1959, que empecé a trabajar con ese idioma que había intuido, necesitado.

Fernández Retamar

Para enero de 1959 el cubano Roberto Fernández Retamar tenía 28 años pero se distinguía ya por su fortaleza cultural y desde entonces pasó a integrar, como podría llamarse, la brigada de poetas en defensa de la Revolución Cubana. No se trataba de un grupo orgánico, pero su actividad literaria así los identificaba: Retamar, Herberto Padilla, Fayad Jamis, Pablo Neruda –Chile-, Nazim Hikmet –Turquía-, Roque Dalton –El Salvador-, Elvio Romero –Paraguay-, entre otros, compartieron la COLECCIÓN LAURA/HABANA 1962.
Fernández Retamar cursó estudios y ejerció la docencia en universidades de La Habana, París, Londres, Yale, Lima; fue merecedor del Doctorado Honoris Causa en diversas universidades dentro y fuera de su natal Cuba. Su actividad cultural como poeta, ensayista, crítico literario, la combinó como Diputado de la Asamblea Nacional y Presidente de la Casa de las Américas, cargo que cumplió hasta el día de su fallecimiento.
Particularmente merece señalarse su visión y concepto sobre la Teoría Literaria que fue la base de toda su actividad cultural. En 1995, en su obra Para el perfil definitivo del hombre dejó expresado su pensamiento: “Un capítulo decisivo en la historia de esa meditación fue iniciado por José Carlos Mariátegui al introducir el materialismo dialéctico e histórico en los estudios literarios […] Y el que, como paso indispensable para elaborar nuestra propia teoría literaria, insista en rechazar la imposición indiscriminada de criterios nacidos de otras literaturas, no puede ser visto, en forma alguna, como resultado de una voluntad aislacionista. La verdad es exactamente lo opuesto. Necesitamos pensar nuestra concreta realidad, señalar sus rasgos específicos, porque sólo procediendo de esa manera, a lo largo y ancho del planeta, conoceremos lo que tenemos en común, detectaremos los vínculos reales, y podremos arribar un día a lo que será de veras la teoría general de la literatura general”.
El legado cultural de Roberto Fernández Retamar es indudablemente parte de esta nueva época que se inicia con la Revolución Cubana y que, particularmente para los pueblos de la Patria Grande, significa la transformación de la sociedad en su conjunto en aras de alcanzar su liberación definitiva. Nos llama a reconocer que la actividad cultural, dentro de ella la literatura, no es ajena a producción material de la sociedad, que es la básica, sino que a partir de ella el ser humano consolida su forma de pensar. (O)
RFR: No fue sino hasta la Revolución Cubana, en 1959, que empecé a trabajar con ese idioma que había intuido, necesitado.