Fenómeno Bolsonaro

Al escribir esta nota aún no se realiza la segunda vuelta electoral en la que el pueblo brasileño decida quien será el próximo Presidente de la República. Los sondeos, las encuestas y la prensa -nacional e in-ternacional- coinciden mayoritariamente en que será el exmilitar y viejo político-diputado, Jair Bolsonaro, quien se alce con el triunfo. Sobre el fe-nómeno “Bolsonaro”, los politólogos, no han construido todavía una teoría explicativa respecto a semejante hecho. Uno y otro se preguntan ¿cómo es posible que triunfe un candidato ultraderechista, defensor frontal de las dictaduras militares, abiertamente xenófobo y amigo de la misoginia? ¿Có-mo es posible que un político con cerca de 30 años como diputado se ven-da como el genuino representante de la anti política ? ¿ Cómo es posible que cuente con respaldo mayoritario de las mujeres, a pesar de haber sido humilladas y ofendidas por su torpe discurso ? ¿Cómo se explica que buena parte de los más pobres de uno de los paí-ses más desiguales e injustos del planeta estén alineados con los postulados neolibe-rales que dejan en manos del libre mercado la suerte de los sectores sociales más poster-gados, a quienes las “bonda-des” del mercado jamás les llega ? ¿Cómo es posible que la gente vote por un candida-to que sienta nostalgia y rei-vindique a una cruel dictadu-ra que cortó el impulso de la historia e interrumpió la vida del desarrollo de un país que venía industrializándose a paso firme ? Claro, la contra pregunta que hay que formular es : ¿Por qué pierde el exalcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, a pesar de su brillante trayectoria de servicio público y de su posición ideológica vinculada al PT? ¿ Cómo puede ser posible que el electorado, al votar por Bolsonaro, tire por la borda los significativos avances sociales, logrados por los gobiernos del PT ? Estas y otras interrogantes quedarán como asignatura pendiente para su análisis inmediato. A mi manera de entender el fenómeno a Bolso-naro tendría explicaciones desde muchas aristas: En primer lugar, el triunfo se explicaría en la enorme campaña mediática (interna y externa) que se ha encargado, con medias verdades, verdades magnificadas y mentiras, desa-creditar a los gobiernos progresistas. En segundo lugar, el marketing de la campaña de Bolsonaro logró posicionarlo como el outsider que “Brazil ne-cesita”. En tercer lugar se ubicarían las redes sociales que desplegaron una propaganda repleta de mentiras que indignan a la población respecto a votar por un candidato de izquierda y lo encantan proponiendo el paraíso terrenal, que quedaría en el lado derecho de la economía, la ideología y la política. A lo mejor la causa más importante, es el estruendoso fracaso de la política desempeñada por los políticos de todos los colores. (O)

Fenómeno Bolsonaro

Al escribir esta nota aún no se realiza la segunda vuelta electoral en la que el pueblo brasileño decida quien será el próximo Presidente de la República. Los sondeos, las encuestas y la prensa -nacional e in-ternacional- coinciden mayoritariamente en que será el exmilitar y viejo político-diputado, Jair Bolsonaro, quien se alce con el triunfo. Sobre el fe-nómeno “Bolsonaro”, los politólogos, no han construido todavía una teoría explicativa respecto a semejante hecho. Uno y otro se preguntan ¿cómo es posible que triunfe un candidato ultraderechista, defensor frontal de las dictaduras militares, abiertamente xenófobo y amigo de la misoginia? ¿Có-mo es posible que un político con cerca de 30 años como diputado se ven-da como el genuino representante de la anti política ? ¿ Cómo es posible que cuente con respaldo mayoritario de las mujeres, a pesar de haber sido humilladas y ofendidas por su torpe discurso ? ¿Cómo se explica que buena parte de los más pobres de uno de los paí-ses más desiguales e injustos del planeta estén alineados con los postulados neolibe-rales que dejan en manos del libre mercado la suerte de los sectores sociales más poster-gados, a quienes las “bonda-des” del mercado jamás les llega ? ¿Cómo es posible que la gente vote por un candida-to que sienta nostalgia y rei-vindique a una cruel dictadu-ra que cortó el impulso de la historia e interrumpió la vida del desarrollo de un país que venía industrializándose a paso firme ? Claro, la contra pregunta que hay que formular es : ¿Por qué pierde el exalcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, a pesar de su brillante trayectoria de servicio público y de su posición ideológica vinculada al PT? ¿ Cómo puede ser posible que el electorado, al votar por Bolsonaro, tire por la borda los significativos avances sociales, logrados por los gobiernos del PT ? Estas y otras interrogantes quedarán como asignatura pendiente para su análisis inmediato. A mi manera de entender el fenómeno a Bolso-naro tendría explicaciones desde muchas aristas: En primer lugar, el triunfo se explicaría en la enorme campaña mediática (interna y externa) que se ha encargado, con medias verdades, verdades magnificadas y mentiras, desa-creditar a los gobiernos progresistas. En segundo lugar, el marketing de la campaña de Bolsonaro logró posicionarlo como el outsider que “Brazil ne-cesita”. En tercer lugar se ubicarían las redes sociales que desplegaron una propaganda repleta de mentiras que indignan a la población respecto a votar por un candidato de izquierda y lo encantan proponiendo el paraíso terrenal, que quedaría en el lado derecho de la economía, la ideología y la política. A lo mejor la causa más importante, es el estruendoso fracaso de la política desempeñada por los políticos de todos los colores. (O)