Familia y personalidad

Sin duda la personalidad del individuo va de la mano con la educación y la influencia familiar, la cual debe ser intensa en el esfuerzo de brindar a sus hijos ese amor que comprende, que educa, que capacita, mas no el que conciente, el que da todo a cambio de nada solamente por ser el hijo y que descuida en su formación ya que es un ser que nació sin conocimiento alguno, a más que sus instintos  y debe ser colaboracion de todos en ponerlo en condiciones  de que adquiera hábitos inteligentes que le hagan digno de vivir en sociedad.  Cierto es que el amor de los padres es inigualable, es místico, es infinito, pero qué hay cuando el hijo va por caminos no indicados como se dice  “ha torcido el camino”. Supimos lo que le dimos, más no supimos lo que recibía, si buscamos la causa cuando se originó este desatino.  ¿Cuándo pasó de ser el dulce infante, al indomable adolescente y luego a un individuo con una falta de capacidad de adaptación social y familiar?...  Retrocedemos en los recuerdos de aciertos y errores.. claro que hay como encontrar una causa, retroceder el tiempo materialmente es imposible  pero sí hay como resarcir muchas de esos errores en la conductas de los padres que talvez lo llevaron por ese camino, pudiendo decir que no hay padres perfectos, aunque en muchos casos  cuando la afección es profunda puede ser  lamentablemente un poco tarde. La personalidad constituye el elemento psicológico fundamental de la capacidad de adaptación en la familia y en la sociedad; tales manifestaciones tienen mucho que ver con el comportamiento de los padres con las relaciones familiares, y por supuesto, con el condicionamiento genético que va ha influir en su Yo. Todo esto será un punto de reflexión en la forma como llevamos nuestros hogares. Todos tendremos momentos críticos en donde el enojo surgirá, pero jamás  hagamos que esas iras se prologuen con el punzante silencio y este de paso a pensamientos de rencor y depresión. Enseñemos a nuestros hijos que toda discusión dentro del hogar tiene su solución armoniosa y se comienza por el abrazo de reconciliación. Ellos irán comprendiendo que con el amor se opacará al rencor y la familia se apuntalará como eje de apoyo en la vida de cada uno e influirá notablemente en la personalidad del individuo.
La familia es el eje fundamental del amor, mucho mejor si siempre están presentes como dos camaradas el padre y la madre; ellos le llevarán a vivir la aventura de la vida; su influencia afectiva será clave para hacer del niño un individuo desenvuelto extrovertido, alegre, confiable. (O)
Sin duda, la
personalidad del individuo va de la mano con la educación y la influencia familiar, la cual debe ser intensa en ese amor que comprende.

Familia y personalidad

Sin duda la personalidad del individuo va de la mano con la educación y la influencia familiar, la cual debe ser intensa en el esfuerzo de brindar a sus hijos ese amor que comprende, que educa, que capacita, mas no el que conciente, el que da todo a cambio de nada solamente por ser el hijo y que descuida en su formación ya que es un ser que nació sin conocimiento alguno, a más que sus instintos  y debe ser colaboracion de todos en ponerlo en condiciones  de que adquiera hábitos inteligentes que le hagan digno de vivir en sociedad.  Cierto es que el amor de los padres es inigualable, es místico, es infinito, pero qué hay cuando el hijo va por caminos no indicados como se dice  “ha torcido el camino”. Supimos lo que le dimos, más no supimos lo que recibía, si buscamos la causa cuando se originó este desatino.  ¿Cuándo pasó de ser el dulce infante, al indomable adolescente y luego a un individuo con una falta de capacidad de adaptación social y familiar?...  Retrocedemos en los recuerdos de aciertos y errores.. claro que hay como encontrar una causa, retroceder el tiempo materialmente es imposible  pero sí hay como resarcir muchas de esos errores en la conductas de los padres que talvez lo llevaron por ese camino, pudiendo decir que no hay padres perfectos, aunque en muchos casos  cuando la afección es profunda puede ser  lamentablemente un poco tarde. La personalidad constituye el elemento psicológico fundamental de la capacidad de adaptación en la familia y en la sociedad; tales manifestaciones tienen mucho que ver con el comportamiento de los padres con las relaciones familiares, y por supuesto, con el condicionamiento genético que va ha influir en su Yo. Todo esto será un punto de reflexión en la forma como llevamos nuestros hogares. Todos tendremos momentos críticos en donde el enojo surgirá, pero jamás  hagamos que esas iras se prologuen con el punzante silencio y este de paso a pensamientos de rencor y depresión. Enseñemos a nuestros hijos que toda discusión dentro del hogar tiene su solución armoniosa y se comienza por el abrazo de reconciliación. Ellos irán comprendiendo que con el amor se opacará al rencor y la familia se apuntalará como eje de apoyo en la vida de cada uno e influirá notablemente en la personalidad del individuo.
La familia es el eje fundamental del amor, mucho mejor si siempre están presentes como dos camaradas el padre y la madre; ellos le llevarán a vivir la aventura de la vida; su influencia afectiva será clave para hacer del niño un individuo desenvuelto extrovertido, alegre, confiable. (O)
Sin duda, la
personalidad del individuo va de la mano con la educación y la influencia familiar, la cual debe ser intensa en ese amor que comprende.