¡Falso positivo!

La expresión nos recuerda la estratagema del paramilitarismo colombiano, consistente en armar un escenario falso, casi siempre terrorista, para acusar de su autoría a las FARC. Algo similar es lo que está sucediendo en estos días en Siria, país sumido en una sangrienta y destructiva guerra desatada por el Estado Islámico, con el apoyo innegable de la OTAN. Lo sorprendente del caso actual es que resulta ser un ‘falso positivo’ anunciado.

En efecto, desde el viernes pasado comenzaron a llegar a la región de Idlib, último bastión en suelo sirio controlado por los terroristas, equipos de prensa y televisión para grabar los testimonios de un ataque de la fuerzas del Ejército Sirio con armas químicas.

Esta supuesta acción ya ha sido anunciada con mucha anticipación por diversos medios e inclusive por voceros tanto del gobierno norteamericano, de la ONG de ayuda humanitaria –los Cascos Blancos- e incluso de la ONU, pero también ha sido desmentida por el gobierno sirio y su aliado ruso.

Qué razones motivan este nuevo ‘falso positivo’? Son diversas, no solo de carácter militar y geopolítica, también obedecen a la política interna de los EE.UU. Es evidente que los terroristas están viviendo ya el final del conflicto en Siria, hecho que significa una derrota militar para la OTAN y más concretamente para los EE.UU. por las repercusiones en sus relaciones con la Unión Europea, ya evidentes en el campo económico. Adicionalmente, el conflicto ha visibilizado no solo el renacido poderío militar de Rusia, sino que ha sido capaz de revitalizar las alianzas militares, a más de las comerciales y monetarias, del bloque oriental. ¿Será una simple coincidencia que las maniobras militares más espectaculares a nivel mundial hayan reunido a Rusia, China y Mongolia, bajo la denominación de Oriente? Finalmente, no se puede pasar por alto que la política interna de los EE.UU. tiene su propio conflicto en el orden del día: las elecciones de medio período que renovará el Congreso.

Internamente a Mr. Trump le esperan días muy duros que pueden resultar definitorios para su estadía en la Casa Blanca. Su ascenso al poder fue impugnado por los demócratas quienes lo acusaron de haber recibido ‘una manito’ de Putin, hecho que hasta hoy no ha podido ser demostrado; si a esto se agrega la evidencia de una derrota militar en Siria el impeachment será una certeza a corto plazo para el inquilino de la Casa Blanca. ¿En qué piensa Mr. Trump? (O)
Ya se montó un ‘falso positivo’ de utilización de armas químicas en Siria sin evidencias. Uno nuevo es una amenaza al mundo.

¡Falso positivo!

La expresión nos recuerda la estratagema del paramilitarismo colombiano, consistente en armar un escenario falso, casi siempre terrorista, para acusar de su autoría a las FARC. Algo similar es lo que está sucediendo en estos días en Siria, país sumido en una sangrienta y destructiva guerra desatada por el Estado Islámico, con el apoyo innegable de la OTAN. Lo sorprendente del caso actual es que resulta ser un ‘falso positivo’ anunciado.

En efecto, desde el viernes pasado comenzaron a llegar a la región de Idlib, último bastión en suelo sirio controlado por los terroristas, equipos de prensa y televisión para grabar los testimonios de un ataque de la fuerzas del Ejército Sirio con armas químicas.

Esta supuesta acción ya ha sido anunciada con mucha anticipación por diversos medios e inclusive por voceros tanto del gobierno norteamericano, de la ONG de ayuda humanitaria –los Cascos Blancos- e incluso de la ONU, pero también ha sido desmentida por el gobierno sirio y su aliado ruso.

Qué razones motivan este nuevo ‘falso positivo’? Son diversas, no solo de carácter militar y geopolítica, también obedecen a la política interna de los EE.UU. Es evidente que los terroristas están viviendo ya el final del conflicto en Siria, hecho que significa una derrota militar para la OTAN y más concretamente para los EE.UU. por las repercusiones en sus relaciones con la Unión Europea, ya evidentes en el campo económico. Adicionalmente, el conflicto ha visibilizado no solo el renacido poderío militar de Rusia, sino que ha sido capaz de revitalizar las alianzas militares, a más de las comerciales y monetarias, del bloque oriental. ¿Será una simple coincidencia que las maniobras militares más espectaculares a nivel mundial hayan reunido a Rusia, China y Mongolia, bajo la denominación de Oriente? Finalmente, no se puede pasar por alto que la política interna de los EE.UU. tiene su propio conflicto en el orden del día: las elecciones de medio período que renovará el Congreso.

Internamente a Mr. Trump le esperan días muy duros que pueden resultar definitorios para su estadía en la Casa Blanca. Su ascenso al poder fue impugnado por los demócratas quienes lo acusaron de haber recibido ‘una manito’ de Putin, hecho que hasta hoy no ha podido ser demostrado; si a esto se agrega la evidencia de una derrota militar en Siria el impeachment será una certeza a corto plazo para el inquilino de la Casa Blanca. ¿En qué piensa Mr. Trump? (O)
Ya se montó un ‘falso positivo’ de utilización de armas químicas en Siria sin evidencias. Uno nuevo es una amenaza al mundo.