Fallo previsto

Parodiando al Gabo, puede afirmarse que la destitución de los miembros del Consejo de la Judicatura dictada por el CPCCS-T no es sino el anuncio de una resolución tomada ya antes del inicio de la era cuántica. El viejo país está retornando a paso de vencedores, con la nostalgia de la pichicorte y del sometimiento por la fuerza al tercer Poder del Estado. Hay que reconocerlo, hoy la obra ha tenido más de comparsa: se ha escogido como escenario un recinto académico y el público parecería haber sido variopinto: los remanentes de un partido político que antes de la Década Ganada imponía por la fuerza su diktat en la Casona, los mismos que en las calles asumían el rol de dirigentes de los trabajadores, de representantes del magisterio, de los jubilados, etc., etc. Ayer sus argumentos eran el garrote y las piedras, hoy son los aplausos y los vítores a la partidocracia y a los poderes fácticos.


¿Hay alguna sorpresa en el dictamen del CPCCS-T? Ninguna, ni siquiera lo voluminoso del escrito. Si las acusaciones presentadas por los impulsores del juicio a los integrantes del Consejo de la Judicatura carecían de sustento, así como las denuncias anónimas que supuestamente lo justificaban, es pertinente coincidir con el criterio del Presidente del Consejo, Gustavo Jalkh, que nadie en el Consejo de Participación se permitió leer  las pruebas de descargo presentadas. Lo importante era el show para su lectura que finalmente, luego de largas horas tuvo que ser resumida excluyendo los justificativos de las resoluciones.


Los jueces cesados tienen, obviamente, el derecho de presentar el correspondiente recurso de revisión; sin embargo, dada la forma en que ha sido llevado este juicio, es evidente que solo sería una pérdida de tiempo, considerando que la solicitud para que se amplíe el tiempo dado a los miembros del Consejo de la Judicatura para presentar las pruebas de descargo no fue atendida. ¿Es pertinente hablar en estos días de vigencia de la jurisprudencia? Quien ejerce de Presidente del CPCCS-T, Julio César Trujillo, no solo se permitió calificar de ‘caterva’ a los integrantes del Consejo de la Judicatura, sino que amenazó al Dr. Jalkh con llamar a la Fuerza Pública “para que lo reduzca al sitio que le corresponde”. Tal comportamiento evidencia que la jurisprudencia, que es el acto que da continuación a la vigencia de la Constitución en el conglomerado social, no tiene cabida en el Ecuador de la restauración conservadora. (O)

Fallo previsto

Parodiando al Gabo, puede afirmarse que la destitución de los miembros del Consejo de la Judicatura dictada por el CPCCS-T no es sino el anuncio de una resolución tomada ya antes del inicio de la era cuántica. El viejo país está retornando a paso de vencedores, con la nostalgia de la pichicorte y del sometimiento por la fuerza al tercer Poder del Estado. Hay que reconocerlo, hoy la obra ha tenido más de comparsa: se ha escogido como escenario un recinto académico y el público parecería haber sido variopinto: los remanentes de un partido político que antes de la Década Ganada imponía por la fuerza su diktat en la Casona, los mismos que en las calles asumían el rol de dirigentes de los trabajadores, de representantes del magisterio, de los jubilados, etc., etc. Ayer sus argumentos eran el garrote y las piedras, hoy son los aplausos y los vítores a la partidocracia y a los poderes fácticos.


¿Hay alguna sorpresa en el dictamen del CPCCS-T? Ninguna, ni siquiera lo voluminoso del escrito. Si las acusaciones presentadas por los impulsores del juicio a los integrantes del Consejo de la Judicatura carecían de sustento, así como las denuncias anónimas que supuestamente lo justificaban, es pertinente coincidir con el criterio del Presidente del Consejo, Gustavo Jalkh, que nadie en el Consejo de Participación se permitió leer  las pruebas de descargo presentadas. Lo importante era el show para su lectura que finalmente, luego de largas horas tuvo que ser resumida excluyendo los justificativos de las resoluciones.


Los jueces cesados tienen, obviamente, el derecho de presentar el correspondiente recurso de revisión; sin embargo, dada la forma en que ha sido llevado este juicio, es evidente que solo sería una pérdida de tiempo, considerando que la solicitud para que se amplíe el tiempo dado a los miembros del Consejo de la Judicatura para presentar las pruebas de descargo no fue atendida. ¿Es pertinente hablar en estos días de vigencia de la jurisprudencia? Quien ejerce de Presidente del CPCCS-T, Julio César Trujillo, no solo se permitió calificar de ‘caterva’ a los integrantes del Consejo de la Judicatura, sino que amenazó al Dr. Jalkh con llamar a la Fuerza Pública “para que lo reduzca al sitio que le corresponde”. Tal comportamiento evidencia que la jurisprudencia, que es el acto que da continuación a la vigencia de la Constitución en el conglomerado social, no tiene cabida en el Ecuador de la restauración conservadora. (O)