¿“Éxito tremendo”?

Visto

Los resultados de elecciones de “medio tiempo” realizadas el martes pasado en EE. UU. fueron calificadas por el presidente Donald Trump como un “éxito tremendo”. Los 51 senadores republicanos versus los 46 demócratas consolidan la mayoría repu-blicana en la Cámara del Senado. En tanto que los 221 escaños alcan-zados por los demócratas versus los 196, permite al Partido Demó-crata una mayoría sólida en la Cámara de Representantes. Sin em-bargo de la evidente derrota sufrida por el Partido Republicano, para el multimillonario Presidente, se habría “logrado un éxito”. Al día siguiente de las elecciones Trump lanzó duras amenazas contra los demócratas si es que deciden “investigar ciertos temas” que afecta-rían gravemente la ética Trumpista, caracterizada por un intermina-ble show mitómano ofrecido por Mr. Trump ( la CNN ha contabilizado - en lo que va del mandato- más de 4.000 mentiras, más de 5 mentiras por cada día de su estancia en la Casa Blanca). Cierto es que la aritmética política es compleja, no se somete a los resultados de las ciencias exactas. A veces, perdiendo se gana o ganando se pierde. Trump pierde pero cree que gana. Lo que está claro es que al ganar los demócratas la mayoría en la Cámara de Representantes, el Presidente Trump, a pesar del régimen presidencialista de los EE. UU., tendrá que cambiar su estrategia hostil y prepotente. La Cámara de Representantes podrá -debe- iniciar las respectivas investigaciones sobre escabrosos temas relacionados con la conducta fiscal del ciudadano Donald Trump. Asimismo, deberá reconsiderar su posición ultraconservadora en materia económica, social y respecto a los derechos humanos (derechos de las minorías, de los migrantes, de las mujeres de la libre expresión, de la salud, etc.). Que los demócratas hayan recuperado la Cámara de Representantes es bueno para muchos sectores y es bueno para el mundo. La arrogancia de los millones y millones de billetes verdes, unida al poder político total constituye una mezcla explosiva. Hay que esperar que los demócratas administren muy bien su triunfo y consigan un razonable equilibrio de fuerzas en beneficio del mundo y de todos quienes -con papeles o sin ellos- habiten en los EE. UU. Es sano el triunfo demócrata para controlar las hormonas autoritarias y para presionar al Presidente por un poquito de humildad y reflexión. Estas elecciones de medio tiempo marcan el inicio del movimiento pendular para las elecciones presidenciales dentro de dos años. (O)
Que los demócratas hayan recuperado la Cámara de Representantes es bueno para muchos sectores y para el mundo.

¿“Éxito tremendo”?

Los resultados de elecciones de “medio tiempo” realizadas el martes pasado en EE. UU. fueron calificadas por el presidente Donald Trump como un “éxito tremendo”. Los 51 senadores republicanos versus los 46 demócratas consolidan la mayoría repu-blicana en la Cámara del Senado. En tanto que los 221 escaños alcan-zados por los demócratas versus los 196, permite al Partido Demó-crata una mayoría sólida en la Cámara de Representantes. Sin em-bargo de la evidente derrota sufrida por el Partido Republicano, para el multimillonario Presidente, se habría “logrado un éxito”. Al día siguiente de las elecciones Trump lanzó duras amenazas contra los demócratas si es que deciden “investigar ciertos temas” que afecta-rían gravemente la ética Trumpista, caracterizada por un intermina-ble show mitómano ofrecido por Mr. Trump ( la CNN ha contabilizado - en lo que va del mandato- más de 4.000 mentiras, más de 5 mentiras por cada día de su estancia en la Casa Blanca). Cierto es que la aritmética política es compleja, no se somete a los resultados de las ciencias exactas. A veces, perdiendo se gana o ganando se pierde. Trump pierde pero cree que gana. Lo que está claro es que al ganar los demócratas la mayoría en la Cámara de Representantes, el Presidente Trump, a pesar del régimen presidencialista de los EE. UU., tendrá que cambiar su estrategia hostil y prepotente. La Cámara de Representantes podrá -debe- iniciar las respectivas investigaciones sobre escabrosos temas relacionados con la conducta fiscal del ciudadano Donald Trump. Asimismo, deberá reconsiderar su posición ultraconservadora en materia económica, social y respecto a los derechos humanos (derechos de las minorías, de los migrantes, de las mujeres de la libre expresión, de la salud, etc.). Que los demócratas hayan recuperado la Cámara de Representantes es bueno para muchos sectores y es bueno para el mundo. La arrogancia de los millones y millones de billetes verdes, unida al poder político total constituye una mezcla explosiva. Hay que esperar que los demócratas administren muy bien su triunfo y consigan un razonable equilibrio de fuerzas en beneficio del mundo y de todos quienes -con papeles o sin ellos- habiten en los EE. UU. Es sano el triunfo demócrata para controlar las hormonas autoritarias y para presionar al Presidente por un poquito de humildad y reflexión. Estas elecciones de medio tiempo marcan el inicio del movimiento pendular para las elecciones presidenciales dentro de dos años. (O)
Que los demócratas hayan recuperado la Cámara de Representantes es bueno para muchos sectores y para el mundo.

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