Ética y abogados

En estos días, en medio de las diversas reuniones a las que nos enfrentamos quienes participamos de alguna forma en la academia – “reuniones efectivas y muy necesarias” - al inicio del ciclo, surgió la agradable risa de un docente al decir: “Al fin salió del plan de estudios la asignatura de ética”. Ahora bien, no especificaré las múltiples razones por las cuales el docente sentía alegría de la desaparición de esta materia, que de hecho las tiene. Pero sí me inquieta un problema ¿Qué tan importante es la ética para los abogados?

En primer lugar, no quiero referirme con esto a la importancia teórica o al desarrollo de los estudios sobre que muchos juristas de resaltable valía realizan alrededor del mundo, sino quisiera enfocarme en la ética de los abogados que están en el libre ejercicio, es decir, la razón práctica. Quizás el problema central se funda en que todos los abogados de cierta forma conocen el Código Orgánico de la Función Judicial, que entienden seria ese Código Deontológico que representa la ética a la que se ajustan los abogados.

Es decir, solo las normas del derecho positivo pueden identificarse como la ética para los profesionales del derecho, más allá de su propia moral.
¿Entonces como podemos identificar a un buen abogado, un buen fiscal o un buen juez? Manuel Atienza, jurista español, señala que una primera tesis radica en enfocarnos en que la ética -moral- es necesaria para poder identificar a esos tipos ideales.

Es decir que elementos nos permiten distinguir a un abogado de un buen abogado, y esto no tiene que ver unicamente con el cometimiento de un delito, sino con ciertas normas ideales que estan por fuera del Derecho.

Una segunda tesis sería que cuando realizamos un juicio ético a la conducta de un abogado, èste tenga un valor no únicamente subjetivo sino objetivo, por ejemplo: decir que un abogado es malo porque defiende delincuentes -eso es subjetivo-.

Esta situación es más complicada al situarnos en que un abogado siempre defenderá los intereses de parte, diferente situación a la de un médico que siempre buscará el bienestar de sus pacientes.

En suma, el rol institucional que cumple el abogado al tener que defender a su cliente, y a su vez armonizar esto con el ideal de justicia, es un dilema que complejiza el hablar de una ética de los abogados. (O)
Pero sí me inquieta un problema: ¿Qué tan importante es la ética para los abogados? ¿Cómo encontrar un buen abogado?

Ética y abogados

En estos días, en medio de las diversas reuniones a las que nos enfrentamos quienes participamos de alguna forma en la academia – “reuniones efectivas y muy necesarias” - al inicio del ciclo, surgió la agradable risa de un docente al decir: “Al fin salió del plan de estudios la asignatura de ética”. Ahora bien, no especificaré las múltiples razones por las cuales el docente sentía alegría de la desaparición de esta materia, que de hecho las tiene. Pero sí me inquieta un problema ¿Qué tan importante es la ética para los abogados?

En primer lugar, no quiero referirme con esto a la importancia teórica o al desarrollo de los estudios sobre que muchos juristas de resaltable valía realizan alrededor del mundo, sino quisiera enfocarme en la ética de los abogados que están en el libre ejercicio, es decir, la razón práctica. Quizás el problema central se funda en que todos los abogados de cierta forma conocen el Código Orgánico de la Función Judicial, que entienden seria ese Código Deontológico que representa la ética a la que se ajustan los abogados.

Es decir, solo las normas del derecho positivo pueden identificarse como la ética para los profesionales del derecho, más allá de su propia moral.
¿Entonces como podemos identificar a un buen abogado, un buen fiscal o un buen juez? Manuel Atienza, jurista español, señala que una primera tesis radica en enfocarnos en que la ética -moral- es necesaria para poder identificar a esos tipos ideales.

Es decir que elementos nos permiten distinguir a un abogado de un buen abogado, y esto no tiene que ver unicamente con el cometimiento de un delito, sino con ciertas normas ideales que estan por fuera del Derecho.

Una segunda tesis sería que cuando realizamos un juicio ético a la conducta de un abogado, èste tenga un valor no únicamente subjetivo sino objetivo, por ejemplo: decir que un abogado es malo porque defiende delincuentes -eso es subjetivo-.

Esta situación es más complicada al situarnos en que un abogado siempre defenderá los intereses de parte, diferente situación a la de un médico que siempre buscará el bienestar de sus pacientes.

En suma, el rol institucional que cumple el abogado al tener que defender a su cliente, y a su vez armonizar esto con el ideal de justicia, es un dilema que complejiza el hablar de una ética de los abogados. (O)
Pero sí me inquieta un problema: ¿Qué tan importante es la ética para los abogados? ¿Cómo encontrar un buen abogado?