Escobar

¿ Otra película sobre Pablo Escobar? He aquí probablemente una de las evidencias de por qué el hombre más violento de Colombia ha devenido pop star, ya que el Don goza de un renacido interés de los grandes estudios, independientes y otros, desde hace un buen momento. Su epopeya sangrienta anteriormente ha sido ya contada en la serie Narcos, el más confidencial título “Paradise Lost” o de manera más evasiva en el reciente “Barry Seal.” La industria del espectáculo ha transformado la historia de criminales como Escobar en objeto de consumo masivo. Fernando Leon de Aranoa, director de la nueva obra, se basó en el relato de Virginia Vallejo, “Amando a Pablo, Odiando a Escobar”, un apasionante libro en forma de autobiografía, donde la ex estrella de la televisión colombiana, y eventualmente amante del mafioso, entrega su visión del hombre con el que mantuvo un enlace. No se trata de volver a trazar pues toda la epopeya criminal, la película se presenta mientras que el llamado “Rey de la cocaína” ya está a la cabeza de una organización industrial y ha amasado una fortuna considerable.
Pero el realizador da pruebas de una puesta en escena demasiado demostrativa, lo que tiende a hacer anecdótica la historia. Por su parte Penelope Cruz, como actriz, parece haber comprendido el papel a medio camino entre seducción y ambición personal. Al final, es siempre él quien fascina.
Este tipo de película hace parte de aquellas producciones que, sin duda, consiguieron conmocionar los grandes festivales de cine de Europa con temáticas descarnadas que elevaban a protagonistas las miserias de la gente, la vida de los marginales, los niños de la calle, las actividades del narcotráfico, la indiferencia y corrupción políticas. A pesar del florecimiento y reputación de este cine alabado en foros intelectuales como denuncia social artística, se trata de obras que también naturalizan el crimen y la violencia convirtiéndola en objeto de entretenimiento. Si el espacio audiovisual, incluido el de la pantalla chica y el del internet, se llena de representaciones que glorifican conductas delictivas no se puede esperar ingenuamente que estas no contribuyan a la santificación de estereotipos que, finalmente, hacen de personajes como Pablo Escobar también figuras del espectáculo. En todo caso, es importante que exista una pedagogía social que narre correctamente las cosas de forma tal que no terminemos por dar sentido a hechos que deben ser socialmente combatidos. (O)

He aquí probablemente una de las evidencias de por qué el hombre más violento de Colombia ha devenido pop star.

Escobar

¿ Otra película sobre Pablo Escobar? He aquí probablemente una de las evidencias de por qué el hombre más violento de Colombia ha devenido pop star, ya que el Don goza de un renacido interés de los grandes estudios, independientes y otros, desde hace un buen momento. Su epopeya sangrienta anteriormente ha sido ya contada en la serie Narcos, el más confidencial título “Paradise Lost” o de manera más evasiva en el reciente “Barry Seal.” La industria del espectáculo ha transformado la historia de criminales como Escobar en objeto de consumo masivo. Fernando Leon de Aranoa, director de la nueva obra, se basó en el relato de Virginia Vallejo, “Amando a Pablo, Odiando a Escobar”, un apasionante libro en forma de autobiografía, donde la ex estrella de la televisión colombiana, y eventualmente amante del mafioso, entrega su visión del hombre con el que mantuvo un enlace. No se trata de volver a trazar pues toda la epopeya criminal, la película se presenta mientras que el llamado “Rey de la cocaína” ya está a la cabeza de una organización industrial y ha amasado una fortuna considerable.
Pero el realizador da pruebas de una puesta en escena demasiado demostrativa, lo que tiende a hacer anecdótica la historia. Por su parte Penelope Cruz, como actriz, parece haber comprendido el papel a medio camino entre seducción y ambición personal. Al final, es siempre él quien fascina.
Este tipo de película hace parte de aquellas producciones que, sin duda, consiguieron conmocionar los grandes festivales de cine de Europa con temáticas descarnadas que elevaban a protagonistas las miserias de la gente, la vida de los marginales, los niños de la calle, las actividades del narcotráfico, la indiferencia y corrupción políticas. A pesar del florecimiento y reputación de este cine alabado en foros intelectuales como denuncia social artística, se trata de obras que también naturalizan el crimen y la violencia convirtiéndola en objeto de entretenimiento. Si el espacio audiovisual, incluido el de la pantalla chica y el del internet, se llena de representaciones que glorifican conductas delictivas no se puede esperar ingenuamente que estas no contribuyan a la santificación de estereotipos que, finalmente, hacen de personajes como Pablo Escobar también figuras del espectáculo. En todo caso, es importante que exista una pedagogía social que narre correctamente las cosas de forma tal que no terminemos por dar sentido a hechos que deben ser socialmente combatidos. (O)

He aquí probablemente una de las evidencias de por qué el hombre más violento de Colombia ha devenido pop star.