¿Es noticia Brasil?

En realidad lo es desde el 31 de marzo de 1964, día en el que los militares se tomaron el poder desconociendo el gobierno legítimo de Joao Goulart. El pretexto, el anuncio del gobernante de llevar adelante la reforma agraria, medidas a favor de la economía popular, el reconocimiento de derechos laborales a los trabajadores del campo; el detonante: la condecoración entregada por el gobierno al Che Guevara. Evidentemente ni al gobierno estadounidense, ni al poder económico brasileño, como tampoco a los militares, les agradaban estas medidas ‘comunistas’ del Presidente Goulart. La dictadura se mantuvo por dos décadas durante las cuales la razón del Estado era: “Brasil, ámalo o déjalo”. Los comunistas, incluidos Jorge Amado, el mayor novelista, Óscar Niemeyer, el más grande arquitecto, constructor de la nueva capital Brasilia, ambos reconocidos a nivel mundial, perdieron todos los derechos.

En 1985 los militares entregaron el poder pero se reservaron el ‘derecho de ser guardianes de la democracia’. Pese a las previsiones tomadas por los militares para impedir que las fuerzas progresistas y democráticas intervengan en política –solo podían participar los partidos que fueron creados por ellos- las organizaciones sindicales y populares consiguieron reagruparse y el Partido de los Trabajadores se convirtió, con su líder Lula Da Silva, en la mayor fuerza política del país, llegando a la presidencia a inicios del s. XXI. Bajo el gobierno de Lula y luego de Dilma, se lograron los mayores avances democráticos, económicos y sociales en el gigante sudamericano. Brasil se convirtió en ejemplo no solo para América Latina sino también a nivel mundial. Su participación en el Mercosur así como en el grupo BRICS fueron mensajes claros sobre la decisión de participar con plenos derechos en la política internacional, sin el tutelaje de los EE.UU. ni de la Unión Europea.

Transcurrido medio siglo desde el golpe de Estado ordenado por EE.UU. para no ‘perder Brasil’, los mismos poderes económicos mundiales y del propio Brasil han sentido la misma desesperanza, más aún cuando todas las encuestas ratificaban que Lula ganaría las elecciones de este año. Claro, en las actuales condiciones internacionales no es posible un golpe militar, se puso entonces en marcha el ‘golpe blando’ para destituir a Dilma y no vacilaron en encarcelar a Lula. Eligieron una figura de rostro fascista y la ‘guerra psicológica’, para captar la presidencia el domingo 28. (O)
Brother Sam, operación militar de apoyo logístico al golpe de Estado en Brasil/1964 para asegurar un resultado positivo.

¿Es noticia Brasil?

En realidad lo es desde el 31 de marzo de 1964, día en el que los militares se tomaron el poder desconociendo el gobierno legítimo de Joao Goulart. El pretexto, el anuncio del gobernante de llevar adelante la reforma agraria, medidas a favor de la economía popular, el reconocimiento de derechos laborales a los trabajadores del campo; el detonante: la condecoración entregada por el gobierno al Che Guevara. Evidentemente ni al gobierno estadounidense, ni al poder económico brasileño, como tampoco a los militares, les agradaban estas medidas ‘comunistas’ del Presidente Goulart. La dictadura se mantuvo por dos décadas durante las cuales la razón del Estado era: “Brasil, ámalo o déjalo”. Los comunistas, incluidos Jorge Amado, el mayor novelista, Óscar Niemeyer, el más grande arquitecto, constructor de la nueva capital Brasilia, ambos reconocidos a nivel mundial, perdieron todos los derechos.

En 1985 los militares entregaron el poder pero se reservaron el ‘derecho de ser guardianes de la democracia’. Pese a las previsiones tomadas por los militares para impedir que las fuerzas progresistas y democráticas intervengan en política –solo podían participar los partidos que fueron creados por ellos- las organizaciones sindicales y populares consiguieron reagruparse y el Partido de los Trabajadores se convirtió, con su líder Lula Da Silva, en la mayor fuerza política del país, llegando a la presidencia a inicios del s. XXI. Bajo el gobierno de Lula y luego de Dilma, se lograron los mayores avances democráticos, económicos y sociales en el gigante sudamericano. Brasil se convirtió en ejemplo no solo para América Latina sino también a nivel mundial. Su participación en el Mercosur así como en el grupo BRICS fueron mensajes claros sobre la decisión de participar con plenos derechos en la política internacional, sin el tutelaje de los EE.UU. ni de la Unión Europea.

Transcurrido medio siglo desde el golpe de Estado ordenado por EE.UU. para no ‘perder Brasil’, los mismos poderes económicos mundiales y del propio Brasil han sentido la misma desesperanza, más aún cuando todas las encuestas ratificaban que Lula ganaría las elecciones de este año. Claro, en las actuales condiciones internacionales no es posible un golpe militar, se puso entonces en marcha el ‘golpe blando’ para destituir a Dilma y no vacilaron en encarcelar a Lula. Eligieron una figura de rostro fascista y la ‘guerra psicológica’, para captar la presidencia el domingo 28. (O)
Brother Sam, operación militar de apoyo logístico al golpe de Estado en Brasil/1964 para asegurar un resultado positivo.