Equilibrio

Mucho se habla se discute y se tergiversa a la corriente feminista que no es otra cosa que buscar un equilibrio entre  la sociedad compuesta por hombres y mujeres. No se busca la superioridad de aquellas sobre el varón. Repetiremos incansablemente: somos dos seres muy diferentes con personalidades coherentes y que dentro del convivir tenemos muchos  deberes  de acuerdo a nuestro ser, lo que nos proporciona como hacer un pacto rectilíneo con nuestra naturaleza. Pero a través de la historia en todas las culturas  la fuerza ha ejercido la superioridad relegando inflexiblemente en muchos aspectos a la mujer.
En estos días el CIDAP apoyados por la Prefectura ha logrado hacer realidad un convenio  con la Embajada de la India y traer a sus artesanos con una técnica impresionante del Taraceado para lograr los más minuciosos trabajos de incrustación del metal en la madera ya sea en esculturas, cofres, placas, etc. El trabajo en madera o carpintería ha sido considerado un oficio de apreciación masculina. Así sus derivaciones como en el tallado y el taraceado, poco a poco las mujeres van insertándose en este ámbito con las artesanías en madera;  en estos cursos excelentes  vemos un interés marcado  de las mismas por aprender de estos talleres y a los varones la aceptación gustosa de trabajar con nuevos grupos expresando que el ambiente se vuelve más acogedor. “Ellas tienen una percepción más fina para la combinación de imágenes, tienen ideas más peculiares”, lo dicen. En cambio las mujeres comentan que trabajar con hombres las relaciona directamente con artesanos de calidad, crean contactos, se sienten respaldadas, hay posibilidades de asociación de trabajo dentro de este arte o de otros oficios.
Imperceptiblemente talleres como estos van generando empatía  entre géneros sin estigmatizar o discriminar en oficios postulados generalmente para el sexo masculino, se va consagrando los derechos como corresponden. Las carreras artísticas en madera tienen nuevos rumbos, van  agudizando sus aptitudes, los artesanos comparten entre ellos sus experiencia en esta técnica del taraceado y que sin duda captan excelentemente el aprendizaje y… manos a la obra. Son verdaderos artífices en esta rama e infunden con su compañerismo más confianza a las mujeres. El mismo instructor de la India da a entender que en países como el suyo, que también mantiene su cultura patriarcal, las mujeres empezaron a incursionar en estos trabajos.
Aplaudimos estos programas de los directivos del CIDAP que con la Prefectura  del Azuay han logrado estos enlaces con culturas milenarias como la India y esperamos que sigan promoviendo diversos talleres en una Cuenca cultural para perfeccionamiento de nuestros artesanos  hombres y mujeres. (O)
El CIDAP apoyado por la Prefectura logró un convenio con la Embajada de la India y traer a sus artesanos con técnicas impresionantes.

Equilibrio

Mucho se habla se discute y se tergiversa a la corriente feminista que no es otra cosa que buscar un equilibrio entre  la sociedad compuesta por hombres y mujeres. No se busca la superioridad de aquellas sobre el varón. Repetiremos incansablemente: somos dos seres muy diferentes con personalidades coherentes y que dentro del convivir tenemos muchos  deberes  de acuerdo a nuestro ser, lo que nos proporciona como hacer un pacto rectilíneo con nuestra naturaleza. Pero a través de la historia en todas las culturas  la fuerza ha ejercido la superioridad relegando inflexiblemente en muchos aspectos a la mujer.
En estos días el CIDAP apoyados por la Prefectura ha logrado hacer realidad un convenio  con la Embajada de la India y traer a sus artesanos con una técnica impresionante del Taraceado para lograr los más minuciosos trabajos de incrustación del metal en la madera ya sea en esculturas, cofres, placas, etc. El trabajo en madera o carpintería ha sido considerado un oficio de apreciación masculina. Así sus derivaciones como en el tallado y el taraceado, poco a poco las mujeres van insertándose en este ámbito con las artesanías en madera;  en estos cursos excelentes  vemos un interés marcado  de las mismas por aprender de estos talleres y a los varones la aceptación gustosa de trabajar con nuevos grupos expresando que el ambiente se vuelve más acogedor. “Ellas tienen una percepción más fina para la combinación de imágenes, tienen ideas más peculiares”, lo dicen. En cambio las mujeres comentan que trabajar con hombres las relaciona directamente con artesanos de calidad, crean contactos, se sienten respaldadas, hay posibilidades de asociación de trabajo dentro de este arte o de otros oficios.
Imperceptiblemente talleres como estos van generando empatía  entre géneros sin estigmatizar o discriminar en oficios postulados generalmente para el sexo masculino, se va consagrando los derechos como corresponden. Las carreras artísticas en madera tienen nuevos rumbos, van  agudizando sus aptitudes, los artesanos comparten entre ellos sus experiencia en esta técnica del taraceado y que sin duda captan excelentemente el aprendizaje y… manos a la obra. Son verdaderos artífices en esta rama e infunden con su compañerismo más confianza a las mujeres. El mismo instructor de la India da a entender que en países como el suyo, que también mantiene su cultura patriarcal, las mujeres empezaron a incursionar en estos trabajos.
Aplaudimos estos programas de los directivos del CIDAP que con la Prefectura  del Azuay han logrado estos enlaces con culturas milenarias como la India y esperamos que sigan promoviendo diversos talleres en una Cuenca cultural para perfeccionamiento de nuestros artesanos  hombres y mujeres. (O)
El CIDAP apoyado por la Prefectura logró un convenio con la Embajada de la India y traer a sus artesanos con técnicas impresionantes.