Epifanía

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Lo último de Padre Hernán Astudillo

Una lluvia de ilusiones cae sobre las extensas pampas en millones de cristianos celebrando eufóricamente la natividad y Epifanía. Epifanía significa manifestación de Cristo al mundo. Esta celebración inició en las comunidades cristianas de Egipto, luego se difundió en las iglesias de Oriente; posteriormente fue traída a las iglesias de Occidente, luego a Galia, Roma, norte de África y hoy en todos los rincones con espiritualidad cristiana. La iglesias de Oriente (Ortodoxa) celebran la Natividad cuando las iglesias de Occidente (Romana Católica, Anglicana y protestante) celebran Epifanía. El fin común, sueño y objetivo de todas las iglesias es celebrar la manifestación de Jesús como luz en la obscuridad implantada  por la vulnerabilidad de una sociedad intimidada por la ambición al consumismo incontrolado. Para los cristianos, Jesús se hace Epifanía en todos los tiempos, con retos incansables en defensa de los más pobres y excluidos. Jesús nace con un proyecto liberador: “El Reino de Dios entre los más pobres”, Jesús nace pobre, es pobre e inspira a los pobres a cultivar una fe desde los pobres. Jesús inspira a liberar a la teología encarcelada en las sinagogas, para que se manifiesten en la liberación cotidiana de los más excluidos en sus tiempos. Hoy, el reto teológico, cristológico y pastoral manifestado en las tradicionales celebraciones de nuestros tiempos debe parir una autentica manifestación de Epifanía en los diversos compromisos de liderazgo espiritual y gubernamental, en la construcción de leyes y proyectos al servicio de los más vulnerables. No se puede celebrar Epifanía cuando el consumo desborda el límite de enriquecimiento de unos pocos y el desmoronamiento de empobrecimiento de millones. (O)

Epifanía

Una lluvia de ilusiones cae sobre las extensas pampas en millones de cristianos celebrando eufóricamente la natividad y Epifanía. Epifanía significa manifestación de Cristo al mundo. Esta celebración inició en las comunidades cristianas de Egipto, luego se difundió en las iglesias de Oriente; posteriormente fue traída a las iglesias de Occidente, luego a Galia, Roma, norte de África y hoy en todos los rincones con espiritualidad cristiana. La iglesias de Oriente (Ortodoxa) celebran la Natividad cuando las iglesias de Occidente (Romana Católica, Anglicana y protestante) celebran Epifanía. El fin común, sueño y objetivo de todas las iglesias es celebrar la manifestación de Jesús como luz en la obscuridad implantada  por la vulnerabilidad de una sociedad intimidada por la ambición al consumismo incontrolado. Para los cristianos, Jesús se hace Epifanía en todos los tiempos, con retos incansables en defensa de los más pobres y excluidos. Jesús nace con un proyecto liberador: “El Reino de Dios entre los más pobres”, Jesús nace pobre, es pobre e inspira a los pobres a cultivar una fe desde los pobres. Jesús inspira a liberar a la teología encarcelada en las sinagogas, para que se manifiesten en la liberación cotidiana de los más excluidos en sus tiempos. Hoy, el reto teológico, cristológico y pastoral manifestado en las tradicionales celebraciones de nuestros tiempos debe parir una autentica manifestación de Epifanía en los diversos compromisos de liderazgo espiritual y gubernamental, en la construcción de leyes y proyectos al servicio de los más vulnerables. No se puede celebrar Epifanía cuando el consumo desborda el límite de enriquecimiento de unos pocos y el desmoronamiento de empobrecimiento de millones. (O)

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