Envidia de Bolivia

Bolivia encabeza la lista de crecimiento en América Latina, en 2019. Y esto no lo dice Evo Morales, el líder indígena que gobierna ese país desde hace 13 años, sino que forma parte del informe “Perspectivas  de la economía mundial”, que publica el FMI.
El crecimiento proyectado de 4% no es una casualidad, pues Bolivia ha crecido de manera constante los últimos 13 años, lo que le ha permitido triplicar su PIB per cápita.
Y no se trata de un crecimiento concentrado en los más ricos, como es usual en la mayoría de países de la región. En ese país andino, la nueva riqueza está siendo redistribuida entre la población, como lo demuestran los datos duros.
La pobreza extrema pasó de 38,6% en 2005 a 15,2%, en 2018, es decir 3 millones de personas salieron de esa condición. El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en la sociedad, pasó de 0,60 en 2005 a 0,45 en 2017. La malnutrición se redujo de 30% a 19% y el desempleo ronda el 4%, uno de los más bajos de la región. Y todo esto con una inflación inferior a 2%, lo que preserva los ingresos de las familias bolivianas.
La transformación boliviana se deriva también de un cambio de paradigmas sociales, políticos y económicos. Ese país era uno de los más pobres del continente hace 15 años, con una población mayoritariamente indígena subyugada y con líderes políticos que respondían a intereses de grandes poderes fácticos locales y foráneos.
En materia política y social, los indígenas empezaron a asumir las riendas del gobierno. Para citar un ejemplo, todos los cancilleres bolivianos desde que asumió Evo Morales han sido indígenas. Se observa igualmente una mayor presencia indígena en sectores de la sociedad como la arquitectura. Es ya famoso el estilo “cholet” que realza la identidad de ese grupo social.
Y en cuanto a economía se refiere, contrariamente a las recetas del Consenso de Washington, Evo decidió recuperar los recursos naturales que habían sido privatizados, incrementó significativamente la inversión pública, desarrolló la economía local  e impulsó la sustitución de importaciones. Y sin firmar ningún TLC con Europa o EEUU.
Si comparamos las cifras de crecimiento y de desarrollo social de Bolivia, con las de América Latina, incluido el Ecuador, es justo que sintamos sana envidia de lo que están logrando. Ojalá la envidia alcance para motivarnos a replicar lo que están haciendo bien. (O)

Bolivia ha mantenido un crecimiento y desarrollo social constantes durante una década, para envidia de  Latinoamérica.

Envidia de Bolivia

Bolivia encabeza la lista de crecimiento en América Latina, en 2019. Y esto no lo dice Evo Morales, el líder indígena que gobierna ese país desde hace 13 años, sino que forma parte del informe “Perspectivas  de la economía mundial”, que publica el FMI.
El crecimiento proyectado de 4% no es una casualidad, pues Bolivia ha crecido de manera constante los últimos 13 años, lo que le ha permitido triplicar su PIB per cápita.
Y no se trata de un crecimiento concentrado en los más ricos, como es usual en la mayoría de países de la región. En ese país andino, la nueva riqueza está siendo redistribuida entre la población, como lo demuestran los datos duros.
La pobreza extrema pasó de 38,6% en 2005 a 15,2%, en 2018, es decir 3 millones de personas salieron de esa condición. El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en la sociedad, pasó de 0,60 en 2005 a 0,45 en 2017. La malnutrición se redujo de 30% a 19% y el desempleo ronda el 4%, uno de los más bajos de la región. Y todo esto con una inflación inferior a 2%, lo que preserva los ingresos de las familias bolivianas.
La transformación boliviana se deriva también de un cambio de paradigmas sociales, políticos y económicos. Ese país era uno de los más pobres del continente hace 15 años, con una población mayoritariamente indígena subyugada y con líderes políticos que respondían a intereses de grandes poderes fácticos locales y foráneos.
En materia política y social, los indígenas empezaron a asumir las riendas del gobierno. Para citar un ejemplo, todos los cancilleres bolivianos desde que asumió Evo Morales han sido indígenas. Se observa igualmente una mayor presencia indígena en sectores de la sociedad como la arquitectura. Es ya famoso el estilo “cholet” que realza la identidad de ese grupo social.
Y en cuanto a economía se refiere, contrariamente a las recetas del Consenso de Washington, Evo decidió recuperar los recursos naturales que habían sido privatizados, incrementó significativamente la inversión pública, desarrolló la economía local  e impulsó la sustitución de importaciones. Y sin firmar ningún TLC con Europa o EEUU.
Si comparamos las cifras de crecimiento y de desarrollo social de Bolivia, con las de América Latina, incluido el Ecuador, es justo que sintamos sana envidia de lo que están logrando. Ojalá la envidia alcance para motivarnos a replicar lo que están haciendo bien. (O)

Bolivia ha mantenido un crecimiento y desarrollo social constantes durante una década, para envidia de  Latinoamérica.