Encrucijada

La diplomacia internacional, el Presidente Maduro, el autoproclamado “Presidente” Guaidó, no han sido capaces de encontrar una solución democrática y pacífica a la grave situación política, económica y social por la que atraviesa la hermana República Bolivariana de Venezuela. En torno al problema Venezolano, el mundo se ha dividido en 2 partes a tal punto que, respetando las enormes diferencias entre los lideres de EE. UU., Rusia (Unión Soviética), y Cuba y Venezuela, (Kenedy-Krushev, Trump-Putin, Fidel Castro-Nicolás Maduro) podría hablarse de una virtual guerra fría que podría prolongarse por largo tiempo, dependiendo de la capacidad de diálogo de los lideres de lado y en el peor, indeseado y fatal caso en el que los halcones guerreros opten por la vía cruenta de una intervención militar. Para todos, menos para los fabricantes y traficantes de armas y para quienes tienen intereses económicos y pretenden adueñarse de las enormes riquezas naturales de Venezuela, debe estar claro que el derramamiento de sangre y la pérdida de vidas humanas, significaría una masacre de gigantescos costos sociales.
Mientras tanto, un medio centenar de gobiernos (sobre todo de Europa y América) están sentando un funesto precedente en contra de la libre determinación de los pueblos y del principio de no injerencia en los asuntos internos, pues, se han adelantado a reconocer a un Presidente autoproclamado que ha roto flagrantemente la Constitución. Si todos los gobiernos se alinearían con los postulados fundamentales de las Naciones Unidas, otro fuera el desenlace y a tiempo. Al gobierno de Maduro -que ha cometido gravísimos errores- no le quedaría otra alternativa que convocar a elecciones anticipadas, transparentes, libres y democráticas. La crisis del multilateralismo no acaba de superarse, mas bien se ha agudizado. Más pronto que tarde, a cada quien como corresponda, el mundo le pasará su factura. Ojalá estemos a tiempo de evitar la cruel pérdida de vidas hunanas.

Encrucijada

La diplomacia internacional, el Presidente Maduro, el autoproclamado “Presidente” Guaidó, no han sido capaces de encontrar una solución democrática y pacífica a la grave situación política, económica y social por la que atraviesa la hermana República Bolivariana de Venezuela. En torno al problema Venezolano, el mundo se ha dividido en 2 partes a tal punto que, respetando las enormes diferencias entre los lideres de EE. UU., Rusia (Unión Soviética), y Cuba y Venezuela, (Kenedy-Krushev, Trump-Putin, Fidel Castro-Nicolás Maduro) podría hablarse de una virtual guerra fría que podría prolongarse por largo tiempo, dependiendo de la capacidad de diálogo de los lideres de lado y en el peor, indeseado y fatal caso en el que los halcones guerreros opten por la vía cruenta de una intervención militar. Para todos, menos para los fabricantes y traficantes de armas y para quienes tienen intereses económicos y pretenden adueñarse de las enormes riquezas naturales de Venezuela, debe estar claro que el derramamiento de sangre y la pérdida de vidas humanas, significaría una masacre de gigantescos costos sociales.
Mientras tanto, un medio centenar de gobiernos (sobre todo de Europa y América) están sentando un funesto precedente en contra de la libre determinación de los pueblos y del principio de no injerencia en los asuntos internos, pues, se han adelantado a reconocer a un Presidente autoproclamado que ha roto flagrantemente la Constitución. Si todos los gobiernos se alinearían con los postulados fundamentales de las Naciones Unidas, otro fuera el desenlace y a tiempo. Al gobierno de Maduro -que ha cometido gravísimos errores- no le quedaría otra alternativa que convocar a elecciones anticipadas, transparentes, libres y democráticas. La crisis del multilateralismo no acaba de superarse, mas bien se ha agudizado. Más pronto que tarde, a cada quien como corresponda, el mundo le pasará su factura. Ojalá estemos a tiempo de evitar la cruel pérdida de vidas hunanas.