En tu época había...

Los que hemos pasado de cierta edad –eufemismo para decir que los jóvenes ya nos ven viejos- estamos sujetos a estas preguntas que suelen hacer los chicos; más aún si son los nietos, que tienen la confianza suficiente para poner en evidencia que las personas que tienen más de 50 años nacieron cuando los dinosaurios poblaban la tierra.


Las librerías suelen tener unos libritos en formato cuadrado que tienen títulos sugerentes como “Los cincuentas” o “Los sesentas”. Llegan hasta a los años noventa y muestran todas las cosas que sucedieron en la década: en el arte, la política, la ciencia, el diseño.
Aparecen roqueros descamisados y con largos cabellos; los cines en 3D y el walkman para llevar la música a todas partes. Se muestra a un joven Johann Cruiff jugando en la selección holandesa cuando ésta era “la naranja mecánica”. Publica el afiche de la real “Naranja Mecánica” y de “Cien años de soledad”.


Se ve borrosa la imagen de Neil Armstrong cuando pone el pie en la luna el 20 de julio de 1969 y la foto de John Kennedy, hijo del presidente, muerto en un accidente aéreo cuando pilotaba su propio avión.


Se ve a unos Beatles jovencitos llegando a Nueva York, donde les recibe una multitud, y unos Beatles maduros tocando en la terraza del edificio de Apple Records: tenían  algo así como 28 años. Aparece la otra Apple, la de Steve Jobs con la Macintosh con un ratón que permitía dibujar en la pantalla y el iPod que lleva todas las canciones posibles en un trocito pequeño de metal.


MTV dice “hola” en las pantallas y empieza el desarrollo del video musical. Se cae el Muro de Berlín. Aparece el fax en las oficinas. Los vehículos pierden el carburador, que demandaba que todos supiéramos algo de mecánica y surge la inyección electrónica.


El Douglas DC3 deja de volar y llegan el Boeing y el Airbus. Todos quieren tener un Palm Pilot y un teléfono Blackberry (es elegante pedir el pin), así como pasar de ver “Perdidos en el espacio”, en blanco y negro, a “La casa de la pradera”, a colores.
La lista puede ser larga: parece que “en nuestra época” había muchas cosas.  (O) 

En tu época había...

Los que hemos pasado de cierta edad –eufemismo para decir que los jóvenes ya nos ven viejos- estamos sujetos a estas preguntas que suelen hacer los chicos; más aún si son los nietos, que tienen la confianza suficiente para poner en evidencia que las personas que tienen más de 50 años nacieron cuando los dinosaurios poblaban la tierra.


Las librerías suelen tener unos libritos en formato cuadrado que tienen títulos sugerentes como “Los cincuentas” o “Los sesentas”. Llegan hasta a los años noventa y muestran todas las cosas que sucedieron en la década: en el arte, la política, la ciencia, el diseño.
Aparecen roqueros descamisados y con largos cabellos; los cines en 3D y el walkman para llevar la música a todas partes. Se muestra a un joven Johann Cruiff jugando en la selección holandesa cuando ésta era “la naranja mecánica”. Publica el afiche de la real “Naranja Mecánica” y de “Cien años de soledad”.


Se ve borrosa la imagen de Neil Armstrong cuando pone el pie en la luna el 20 de julio de 1969 y la foto de John Kennedy, hijo del presidente, muerto en un accidente aéreo cuando pilotaba su propio avión.


Se ve a unos Beatles jovencitos llegando a Nueva York, donde les recibe una multitud, y unos Beatles maduros tocando en la terraza del edificio de Apple Records: tenían  algo así como 28 años. Aparece la otra Apple, la de Steve Jobs con la Macintosh con un ratón que permitía dibujar en la pantalla y el iPod que lleva todas las canciones posibles en un trocito pequeño de metal.


MTV dice “hola” en las pantallas y empieza el desarrollo del video musical. Se cae el Muro de Berlín. Aparece el fax en las oficinas. Los vehículos pierden el carburador, que demandaba que todos supiéramos algo de mecánica y surge la inyección electrónica.


El Douglas DC3 deja de volar y llegan el Boeing y el Airbus. Todos quieren tener un Palm Pilot y un teléfono Blackberry (es elegante pedir el pin), así como pasar de ver “Perdidos en el espacio”, en blanco y negro, a “La casa de la pradera”, a colores.
La lista puede ser larga: parece que “en nuestra época” había muchas cosas.  (O)