Empezar de nuevo

La vida está formada por varias etapas o ciclos, mismos que se van abriendo y terminando en la medida de que uno va cumpliendo metas u objetivos.


Una de las decisiones más difíciles en la vida es empezar de nuevo, aceptar el cambio, salir de esa zona en la que uno puede tener a veces mucha más seguridad, y finalmente entender que puede haber cambios correctos que sean enriquecedores para nuestras vidas.


Tanto en lo personal como en lo profesional, nos encontramos rodeados de experiencias y momentos en los cuales, con sus éxitos o fracasos, vamos cerrando círculos que sencillamente en determinados momentos, nos ponen a buscar nuevos caminos.


Es en ese preciso momento en donde uno tiene que desarrollar el discernimiento y la objetividad para reconocer y aceptar que es hora de seguir adelante, de avanzar por nuevos rumbos, es decir de iniciar un nuevo ciclo.


Nunca será sencillo volver a aprender, nunca será fácil empezar a adaptarse y a conocer nuevos ambientes, pero siempre será gratificante y enriquecedor si aprendemos de ello, nos fijamos nuestras nuevas metas, las alcanzamos, y finalmente le sacamos el mayor provecho de esa nueva aventura.


La vida se trata de eso, de diferentes etapas que uno va pasando durante nuestra vida, etapas en las cuales tenemos que ir venciendo barreras y cumpliendo; por supuesto todo será en vano, sino aprendemos y cosechamos las mejores experiencias de ellas.


Nuestro recorrer por la vida tiene que ser un constante aprendizaje en donde sean buenas o malas las experiencias, cada día no fortalezcamos con conocimientos y mejoremos nuestra capacidad de entender lo que hicimos bien o mal, que nos equivocamos, y que todo eso sirva como el insumo perfecto para las siguientes experiencias que vendrán más adelante.


No le temamos al cambio, no le temamos a los nuevo, no les temamos a los retos, pues cada uno de ellos será lo que nosotros queramos hacer de él.


Las experiencias las construimos nosotros, los éxitos y los fracasos dependen de las ganas que le pongamos y de nuestra capacidad de trabajar en pro de esos sueños que tienen que ser cumplidos.


No es la vida la que nos enseña, no es la vida la que construye nuestros logros; somos nosotros mismos, a través de nuestras acciones y de nuestra actitud, los que hacemos de cada experiencia una lección o una nueva etapa, que puede dejar esa nueva huella en nosotros y en los demás. (O)


 Somos nosotros,
a través de nuestras acciones y actitud, los
que hacemos
de cada experiencia
una lección.

Empezar de nuevo

La vida está formada por varias etapas o ciclos, mismos que se van abriendo y terminando en la medida de que uno va cumpliendo metas u objetivos.


Una de las decisiones más difíciles en la vida es empezar de nuevo, aceptar el cambio, salir de esa zona en la que uno puede tener a veces mucha más seguridad, y finalmente entender que puede haber cambios correctos que sean enriquecedores para nuestras vidas.


Tanto en lo personal como en lo profesional, nos encontramos rodeados de experiencias y momentos en los cuales, con sus éxitos o fracasos, vamos cerrando círculos que sencillamente en determinados momentos, nos ponen a buscar nuevos caminos.


Es en ese preciso momento en donde uno tiene que desarrollar el discernimiento y la objetividad para reconocer y aceptar que es hora de seguir adelante, de avanzar por nuevos rumbos, es decir de iniciar un nuevo ciclo.


Nunca será sencillo volver a aprender, nunca será fácil empezar a adaptarse y a conocer nuevos ambientes, pero siempre será gratificante y enriquecedor si aprendemos de ello, nos fijamos nuestras nuevas metas, las alcanzamos, y finalmente le sacamos el mayor provecho de esa nueva aventura.


La vida se trata de eso, de diferentes etapas que uno va pasando durante nuestra vida, etapas en las cuales tenemos que ir venciendo barreras y cumpliendo; por supuesto todo será en vano, sino aprendemos y cosechamos las mejores experiencias de ellas.


Nuestro recorrer por la vida tiene que ser un constante aprendizaje en donde sean buenas o malas las experiencias, cada día no fortalezcamos con conocimientos y mejoremos nuestra capacidad de entender lo que hicimos bien o mal, que nos equivocamos, y que todo eso sirva como el insumo perfecto para las siguientes experiencias que vendrán más adelante.


No le temamos al cambio, no le temamos a los nuevo, no les temamos a los retos, pues cada uno de ellos será lo que nosotros queramos hacer de él.


Las experiencias las construimos nosotros, los éxitos y los fracasos dependen de las ganas que le pongamos y de nuestra capacidad de trabajar en pro de esos sueños que tienen que ser cumplidos.


No es la vida la que nos enseña, no es la vida la que construye nuestros logros; somos nosotros mismos, a través de nuestras acciones y de nuestra actitud, los que hacemos de cada experiencia una lección o una nueva etapa, que puede dejar esa nueva huella en nosotros y en los demás. (O)


 Somos nosotros,
a través de nuestras acciones y actitud, los
que hacemos
de cada experiencia
una lección.