EMILIA

¿Qué está pasando en nuestro Ecuador?... Todos los días en los periódicos se leen noticias espeluznantes que describen hechos criminales y de violencia que rebasan cualquier imaginación. Robos (incluidos los de “cuello blanco”), asaltos, golpizas, balaceras, asesinatos, femicidios, infanticidios, desapariciones forzosas, tráfico de armas, de drogas, trata de personas, contrabando, lenguaje procaz y altisonante, en fin: cruel y maldita violencia por doquier. Estamos llegando a un estado de inseguridad e inhumanidad sin límites. Estamos entrando en un peligroso callejón sin salida en el que la vida humana importa un bledo. Los valores éticos y morales se están degradando a tal punto que la organización social y pública atraviesan por una grave crisis que obliga la toma de acciones urgentes. ¿Cuál es la raíz del problema? ¿Por qué tanto despreció a la vida humana? ¿Por qué la sociedad se ha sumido en el ‘queme-importismo’? 
Lo ocurrido con una tierna niña, con apenas 9 años de edad, con una vida que recién empezaba, debería sacudir a fondo la conciencia nacional. EMILIA, se llamaba aquella inocente niña, a quien la última vez que se la vio, esperaba en la parada de un bus -que la condujera a su casa- Más pronto llegó un avezado criminal
que la llevó, al parecer con 2 individuos más, quién sabe por donde y para qué, hasta que segaron su inocente vida. EMILIA, se la llevaron dejando a sus padres y familiares íntimos marcados con el más profundo de los dolores, el dolor de ausencia. Parece mentira, parece una pesadilla, parecería imposible que exista sobre la faz de la tierra individuos capaces de cometer un asesinato tan execrable. El problema es que existen y, lo que es peor, hay sueltos por calles y plazas más criminales como aquellos.
¿Qué hacer? Nadie devolverá la vida a EMILIA. Nadie devolverá la paz a sus atribulados padres, a quienes seguramente, su propia vida se está apagando. No habrá castigo sufíciente para quién cometió semejante asesinato. La tierna memoria de EMILIA, debe comprometer a la sociedad ecuatoriana, a todas las instituciones del Estado -central y local- al sistema educativo en su conjunto, a los hogares, a los medios de comunicación, a tratar el tema a fondo y construir una solución integral y de raíz que permita una vida pacífica y solidaria y que impida la consumación de tanto crimen. Seguramente el modelo de sociedad que tenemos está fracasando. Si no se toman profundos correctivos, hechos como lo ocurrido con EMILIA, seguirán como titulares de primera página de los diarios. Dejémonos de dar la espalda a esta durísima realidad y asumamos el compromiso -sin excusas- para evitar más EMILIAS. Tenemos que conmovernos, indignarnos, interrogarnos, tenemos que actuar. Tenemos que resolver y construir una nueva sociedad sin tanta desgracia. Tenemos que pensar -en serio- en la urgencia de nuevos seres humanos, más sensibles y solidarios que sepamos amar la vida, sobre todas las cosas. ¡La tierna EMILIA, nunca más caminará por las apacibles calles de la vida!... (O)

EMILIA

¿Qué está pasando en nuestro Ecuador?... Todos los días en los periódicos se leen noticias espeluznantes que describen hechos criminales y de violencia que rebasan cualquier imaginación. Robos (incluidos los de “cuello blanco”), asaltos, golpizas, balaceras, asesinatos, femicidios, infanticidios, desapariciones forzosas, tráfico de armas, de drogas, trata de personas, contrabando, lenguaje procaz y altisonante, en fin: cruel y maldita violencia por doquier. Estamos llegando a un estado de inseguridad e inhumanidad sin límites. Estamos entrando en un peligroso callejón sin salida en el que la vida humana importa un bledo. Los valores éticos y morales se están degradando a tal punto que la organización social y pública atraviesan por una grave crisis que obliga la toma de acciones urgentes. ¿Cuál es la raíz del problema? ¿Por qué tanto despreció a la vida humana? ¿Por qué la sociedad se ha sumido en el ‘queme-importismo’? 
Lo ocurrido con una tierna niña, con apenas 9 años de edad, con una vida que recién empezaba, debería sacudir a fondo la conciencia nacional. EMILIA, se llamaba aquella inocente niña, a quien la última vez que se la vio, esperaba en la parada de un bus -que la condujera a su casa- Más pronto llegó un avezado criminal
que la llevó, al parecer con 2 individuos más, quién sabe por donde y para qué, hasta que segaron su inocente vida. EMILIA, se la llevaron dejando a sus padres y familiares íntimos marcados con el más profundo de los dolores, el dolor de ausencia. Parece mentira, parece una pesadilla, parecería imposible que exista sobre la faz de la tierra individuos capaces de cometer un asesinato tan execrable. El problema es que existen y, lo que es peor, hay sueltos por calles y plazas más criminales como aquellos.
¿Qué hacer? Nadie devolverá la vida a EMILIA. Nadie devolverá la paz a sus atribulados padres, a quienes seguramente, su propia vida se está apagando. No habrá castigo sufíciente para quién cometió semejante asesinato. La tierna memoria de EMILIA, debe comprometer a la sociedad ecuatoriana, a todas las instituciones del Estado -central y local- al sistema educativo en su conjunto, a los hogares, a los medios de comunicación, a tratar el tema a fondo y construir una solución integral y de raíz que permita una vida pacífica y solidaria y que impida la consumación de tanto crimen. Seguramente el modelo de sociedad que tenemos está fracasando. Si no se toman profundos correctivos, hechos como lo ocurrido con EMILIA, seguirán como titulares de primera página de los diarios. Dejémonos de dar la espalda a esta durísima realidad y asumamos el compromiso -sin excusas- para evitar más EMILIAS. Tenemos que conmovernos, indignarnos, interrogarnos, tenemos que actuar. Tenemos que resolver y construir una nueva sociedad sin tanta desgracia. Tenemos que pensar -en serio- en la urgencia de nuevos seres humanos, más sensibles y solidarios que sepamos amar la vida, sobre todas las cosas. ¡La tierna EMILIA, nunca más caminará por las apacibles calles de la vida!... (O)