El riesgo de vapear

 Inicio mi artículo con la repetida frase “La moda no incomoda”, dentro del contexto de nuestra trajinada sociedad de consumo. Todo esto se refiere a la tiranía de la moda, cuyos caprichos se sufren gustosamente con tal de estar al día frente a los demás. Considero que la respuesta es que la moda puede incomodar de diferentes sentidos, que terminan siendo víctimas de la misma. Muchas tendencias exponen a nuestro cuerpo  a cierto grado de desequilibrio hasta el borde del daño.
En esta oportunidad me permito abordar una de las problemáticas más preocupantes, el uso de los vaporizadores, basado en muchos estudios científicos que demuestran que los químicos de estos elementos están asociados con cáncer, enfermedades respiratorias y cardíacas. Vapear causa inflamación en los pulmones a corto plazo, parecida a la provocada por los cigarrillos regulares.
Cuando el vaporizador se volvió moda hace más de una década, al principio se lo vendía como una alternativa más saludable que fumar cigarrillos, o una manera de dejar la nicotina de manera gradual. Pero en realidad, es mucho más complicado que eso. La Organización Mundial de la Salud se declaró en contra de los vaporizadores, señalando que, al contrario de lo que algunos productores de cigarrillos electrónicos implican en sus publicidades, no es una terapia legítima para personas que buscan dejar de fumar.
Los vaporizadores se han vuelto populares, son productos que generan una mezcla en aerosol que contiene líquidos y nicotina que inhala el consumidor. Algunos de los cambios en el cerebro son permanentes y pueden afectar el estado de ánimo y la capacidad de controlar los impulsos. También puede provocar dolores de cabeza sentirse cansado, de mal humor, enojado, deprimido y dificultades para dormir.
Los niños y adolescentes están expuestos a la publicidad en televisión y redes sociales, estos mensajes en nuestra sociedad de consumo apunta a personas jóvenes, ofreciendo diferentes sabores para sus cigarrillos electrónicos y mostrando a personas  saludables mientras vapean. Es hora de repensar sobre estas modas y los graves efectos que produce en la población. Las actividades lúdicas, recreativas y deportivas son de seguro, las mejores alternativas para apartarse del uso de este tipo de productos que tanto daño hacen. Sugiero a la familia, a los establecimientos educativos y al estado a través de las unidades de salud, generar amplios debates sobre la problemática. (O)

Sugiero a la familia, centros educativos y al estado a través de las unidades de salud, generar debates sobre la problemática de vapear.

El riesgo de vapear

 Inicio mi artículo con la repetida frase “La moda no incomoda”, dentro del contexto de nuestra trajinada sociedad de consumo. Todo esto se refiere a la tiranía de la moda, cuyos caprichos se sufren gustosamente con tal de estar al día frente a los demás. Considero que la respuesta es que la moda puede incomodar de diferentes sentidos, que terminan siendo víctimas de la misma. Muchas tendencias exponen a nuestro cuerpo  a cierto grado de desequilibrio hasta el borde del daño.
En esta oportunidad me permito abordar una de las problemáticas más preocupantes, el uso de los vaporizadores, basado en muchos estudios científicos que demuestran que los químicos de estos elementos están asociados con cáncer, enfermedades respiratorias y cardíacas. Vapear causa inflamación en los pulmones a corto plazo, parecida a la provocada por los cigarrillos regulares.
Cuando el vaporizador se volvió moda hace más de una década, al principio se lo vendía como una alternativa más saludable que fumar cigarrillos, o una manera de dejar la nicotina de manera gradual. Pero en realidad, es mucho más complicado que eso. La Organización Mundial de la Salud se declaró en contra de los vaporizadores, señalando que, al contrario de lo que algunos productores de cigarrillos electrónicos implican en sus publicidades, no es una terapia legítima para personas que buscan dejar de fumar.
Los vaporizadores se han vuelto populares, son productos que generan una mezcla en aerosol que contiene líquidos y nicotina que inhala el consumidor. Algunos de los cambios en el cerebro son permanentes y pueden afectar el estado de ánimo y la capacidad de controlar los impulsos. También puede provocar dolores de cabeza sentirse cansado, de mal humor, enojado, deprimido y dificultades para dormir.
Los niños y adolescentes están expuestos a la publicidad en televisión y redes sociales, estos mensajes en nuestra sociedad de consumo apunta a personas jóvenes, ofreciendo diferentes sabores para sus cigarrillos electrónicos y mostrando a personas  saludables mientras vapean. Es hora de repensar sobre estas modas y los graves efectos que produce en la población. Las actividades lúdicas, recreativas y deportivas son de seguro, las mejores alternativas para apartarse del uso de este tipo de productos que tanto daño hacen. Sugiero a la familia, a los establecimientos educativos y al estado a través de las unidades de salud, generar amplios debates sobre la problemática. (O)

Sugiero a la familia, centros educativos y al estado a través de las unidades de salud, generar debates sobre la problemática de vapear.