El reto

Carnaval es el tiempo del canto de la Copla, definida como un tipo de estrofa o verso de tradición popular compuesta por tres o cuatro versos de arte menor, con rima asonante o consonante. Las coplas de carnaval son el conjunto de expresiones más populares, que se cantan de manera individual y colectiva, en diferentes pueblos del Ecuador.
Dicen los entendidos, que el cantar de América es herencia de la copla española que floreció en las Indias Occidentales, porque los españoles que pasaron a la conquista la hicieron escuchar al indígena vencido; el mestizo la escuchó del labio de sus padres y la tradujo a su propio sentir.
Las coplas son de carácter anónimo, o se vuelven anónimas, cuando al momento de ser cantadas, nadie sabe del autor, pues son propiedad de todos y de nadie a la vez. Como escribe Manuel Machado: “Las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo ya nadie sabe el autor… Que, al fundir el corazón en el alma popular, lo que se pierde de nombre se gana de eternidad”.
En San José de Lalcote, comunidad de la parroquia Zhidmad, del cantón Gualaceo, existía hasta hace unos diez años atrás, otro tipo de copla carnavalera, llamada Reto. Me aventuro a decir, que se llama Reto, porque son dos diestros jinetes los que intercambian sus decires, en un verdadero desafío de afirmación y respuesta. De la locuocidad y capacidad de la respuesta, depende la afirmación siguiente; y así de manera sucesiva, hasta elevar -en el sentido de afinar- la profundidad de cada una de ellas.
El Reto son coplas, literalmente vociferadas, apenas interrumpidas por la risa o el aplauso del público; cómplice colectivo, de esos secretos a voces, que ahora justamente en este tiempo de desenfado y eliminada la censura, todos lo pueden decir, sin pena ni cordura.
El Reto recurre al doble sentido para lograr los efectos de la burla. El lenguaje del Reto es coloquial y directo, alude a la realidad, la vida, las costumbres, el amor, el desamor, la tristeza, la muerte. Denuncia la corrupción, el maltrato, la explotación y con sarcasmo e ironía se ríe del poder.
Al mejor estilo de la icónica Celia Cruz, con su famosa canción: La vida es un carnaval. “Para aquellos que se quejan tanto. Para aquellos que solo critican. Para aquellos que usan las armas. Para aquellos que nos contaminen. Para aquellos que hacen la guerra. Para aquellos que viven pecando. Para aquellos que nos maltratan. Para aquellos que nos contagian”. Y todos respondemos ¡BUA! (O)

El reto

Carnaval es el tiempo del canto de la Copla, definida como un tipo de estrofa o verso de tradición popular compuesta por tres o cuatro versos de arte menor, con rima asonante o consonante. Las coplas de carnaval son el conjunto de expresiones más populares, que se cantan de manera individual y colectiva, en diferentes pueblos del Ecuador.
Dicen los entendidos, que el cantar de América es herencia de la copla española que floreció en las Indias Occidentales, porque los españoles que pasaron a la conquista la hicieron escuchar al indígena vencido; el mestizo la escuchó del labio de sus padres y la tradujo a su propio sentir.
Las coplas son de carácter anónimo, o se vuelven anónimas, cuando al momento de ser cantadas, nadie sabe del autor, pues son propiedad de todos y de nadie a la vez. Como escribe Manuel Machado: “Las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo ya nadie sabe el autor… Que, al fundir el corazón en el alma popular, lo que se pierde de nombre se gana de eternidad”.
En San José de Lalcote, comunidad de la parroquia Zhidmad, del cantón Gualaceo, existía hasta hace unos diez años atrás, otro tipo de copla carnavalera, llamada Reto. Me aventuro a decir, que se llama Reto, porque son dos diestros jinetes los que intercambian sus decires, en un verdadero desafío de afirmación y respuesta. De la locuocidad y capacidad de la respuesta, depende la afirmación siguiente; y así de manera sucesiva, hasta elevar -en el sentido de afinar- la profundidad de cada una de ellas.
El Reto son coplas, literalmente vociferadas, apenas interrumpidas por la risa o el aplauso del público; cómplice colectivo, de esos secretos a voces, que ahora justamente en este tiempo de desenfado y eliminada la censura, todos lo pueden decir, sin pena ni cordura.
El Reto recurre al doble sentido para lograr los efectos de la burla. El lenguaje del Reto es coloquial y directo, alude a la realidad, la vida, las costumbres, el amor, el desamor, la tristeza, la muerte. Denuncia la corrupción, el maltrato, la explotación y con sarcasmo e ironía se ríe del poder.
Al mejor estilo de la icónica Celia Cruz, con su famosa canción: La vida es un carnaval. “Para aquellos que se quejan tanto. Para aquellos que solo critican. Para aquellos que usan las armas. Para aquellos que nos contaminen. Para aquellos que hacen la guerra. Para aquellos que viven pecando. Para aquellos que nos maltratan. Para aquellos que nos contagian”. Y todos respondemos ¡BUA! (O)