El paternalismo libertario

Generalmente el paternalismo se entiende como la tendencia que pretende extrapolar el modelo de la relación paterno-filial a otras relaciones, un ejemplo claro es el caso del Estado-ciudadano. En ese sentido, quienes se asumen paternalistas defienden la necesidad de intervenir en la toma de decisiones de los ciudadanos con ciertas restricciones en su libertad. Por el contrario, los libertarios respaldan la mayor libertad (autonomía) de elección posible de los agentes, con una mínima intervención estatal. Desde el año 2003, Cass Sunstein y Richard Thaler defienden la posibilidad de la existencia del paternalismo libertario, algo que a simples luces pareciera un oxímoron.
¿Qué es el paternalismo libertario? Según Thaler y Sunstein es un paternalismo soft o débil, que no intenta imponer una conducta, en la forma clásica de bloquearla o prohibirla. La posibilidad de mejorar la toma de decisiones sin la necesidad de prohibir una conducta, se convierte en un tópico de la discusión actual en el rol del derecho y las normas jurídicas. Este paternalismo se expresa en un “empujón” o “nudge” que se hace desde el Estado para que los ciudadanos podamos optimizar nuestras elecciones en torno a diversos temas parece provechoso.
Un ejemplo clásico de un nudge en la cotidianidad de nuestra existencia se dio en Amsterdam ya que los hombres no apuntaban con gran acierto en los urinarios del aeropuerto, a los holandeses se les ocurrió dibujar una mosca en un punto determinado del orinal. El resultado fue que los hombres tenían un objetivo en mente y apuntaban hacia las moscas, esto provocó que en pocos meses esos urinarios sean un 85 % más limpios. Esta experiencia ya clásica, demuestra la eficacia de los nudges, a tal punto que, en la administración de Obama, Cass Sunstein -asesor de esa administración- asesoró su implementación en las políticas públicas del gobierno norteamericano.
Richard Thaler y Daniel Kahneman, que han estado detrás de las investigaciones en economía conductual, han ganado el Premio de Nobel de Economía por sus aportes en este campo, los mismos que ahora son fundamentos para lo que se conoce como análisis conductual del derecho. En definitiva, la idea de poder mejorar en la toma de decisiones de los ciudadanos sin la necesidad de la prohibición de una conducta o que esta tenga un aspecto coercitivo es relevante; no obstante, quedan ciertas dudas de su legitimidad frente al Estado de Derecho en cuanto a reconocer si estos empujones son o no manipulativos o si quien regula el nudge puede o no equivocarse en términos de costo-beneficio. En fin, el paternalismo libertario es controversial y quizás sea un oxímoron pero en ciertos contextos podría ser una solución al dilema entre paternalistas y libertarios. (O)

El paternalismo libertario

Generalmente el paternalismo se entiende como la tendencia que pretende extrapolar el modelo de la relación paterno-filial a otras relaciones, un ejemplo claro es el caso del Estado-ciudadano. En ese sentido, quienes se asumen paternalistas defienden la necesidad de intervenir en la toma de decisiones de los ciudadanos con ciertas restricciones en su libertad. Por el contrario, los libertarios respaldan la mayor libertad (autonomía) de elección posible de los agentes, con una mínima intervención estatal. Desde el año 2003, Cass Sunstein y Richard Thaler defienden la posibilidad de la existencia del paternalismo libertario, algo que a simples luces pareciera un oxímoron.
¿Qué es el paternalismo libertario? Según Thaler y Sunstein es un paternalismo soft o débil, que no intenta imponer una conducta, en la forma clásica de bloquearla o prohibirla. La posibilidad de mejorar la toma de decisiones sin la necesidad de prohibir una conducta, se convierte en un tópico de la discusión actual en el rol del derecho y las normas jurídicas. Este paternalismo se expresa en un “empujón” o “nudge” que se hace desde el Estado para que los ciudadanos podamos optimizar nuestras elecciones en torno a diversos temas parece provechoso.
Un ejemplo clásico de un nudge en la cotidianidad de nuestra existencia se dio en Amsterdam ya que los hombres no apuntaban con gran acierto en los urinarios del aeropuerto, a los holandeses se les ocurrió dibujar una mosca en un punto determinado del orinal. El resultado fue que los hombres tenían un objetivo en mente y apuntaban hacia las moscas, esto provocó que en pocos meses esos urinarios sean un 85 % más limpios. Esta experiencia ya clásica, demuestra la eficacia de los nudges, a tal punto que, en la administración de Obama, Cass Sunstein -asesor de esa administración- asesoró su implementación en las políticas públicas del gobierno norteamericano.
Richard Thaler y Daniel Kahneman, que han estado detrás de las investigaciones en economía conductual, han ganado el Premio de Nobel de Economía por sus aportes en este campo, los mismos que ahora son fundamentos para lo que se conoce como análisis conductual del derecho. En definitiva, la idea de poder mejorar en la toma de decisiones de los ciudadanos sin la necesidad de la prohibición de una conducta o que esta tenga un aspecto coercitivo es relevante; no obstante, quedan ciertas dudas de su legitimidad frente al Estado de Derecho en cuanto a reconocer si estos empujones son o no manipulativos o si quien regula el nudge puede o no equivocarse en términos de costo-beneficio. En fin, el paternalismo libertario es controversial y quizás sea un oxímoron pero en ciertos contextos podría ser una solución al dilema entre paternalistas y libertarios. (O)