El Oriente, un mito

Galo Plaza ocupó la Presidencia del Ecuador durante el período 1948-1952. Con su llegada, concluyó un largo período de inestabilidad política en el país a consecuencia, básicamente, del linchamiento del Viejo Luchador. Nacido en los EE.UU. de padres ecuatorianos –su padre, el expresidente Leonidas Plaza Gutiérrez, cumplía en ese entonces funciones diplomáticas en el país del Norte. La historia nacional registra su mandato como uno de los más tranquilos y respetuosos, lo cual evidentemente no puede negarse. A nivel interno, los ecuatorianos superaban las heridas del conflicto con el Perú y se resignaban ante la nueva mutilación territorial. En el ámbito internacional, el mundo recuperaba el ambiente de paz luego del final de la Segunda Guerra Mundial.
Galo Plaza llega a Carondelet no solo con una importante experiencia en el ejercicio político nacional, sino también con el incuestionable apoyo del gobierno norteamericano ante el cual representó diplomáticamente al Ecuador.
Conocedor de la agricultura y la ganadería por las haciendas pertenecientes a su familia, se empeñó en el fomento de estas actividades a nivel nacional, consiguiendo ubicar al país como el primer productor y exportador de banano; sin embargo, posiblemente en respuesta a la inquietud generada entre la población oriental por no incluir sus territorios, contestó: “El Oriente es un mito”. ¿Cómo entender tal respuesta? Posiblemente es necesario enfocar el problema desde otro ángulo.
A mediados del s.XX, el desarrollo acelerado de la industria automovilística y de maquinaria en general, el incremento vertiginoso del transporte en todos sus niveles, así como también las nuevas necesidades bélicas, obligaron a una mayor prospección petrolera. En medio del conflicto mundial, particularmente Inglaterra tomó la delantera a los EE.UU. a nivel mundial, incluida América Latina. Ecuador no quedó fuera de la mirada inglesa de este movimiento geopolítico postbélico, con el agravante de que integraba la lista de países deudores por las armas compradas para las luchas de Independencia.
No, Galo Plaza no pensaba y menos creía que el ‘Oriente es un mito’. Su afinidad con el gobierno norteamericano y su visión geopolítica, preferían mantener al Oriente aparentemente en el olvido: la explotación del oro negro debía esperar. Terminado su período presidencial, Galo Plaza fue un representante diplomático internacional al servicio de los EE.UU. tanto en la OEA como en la ONU. (O)
El Oriente no es un mito, es una realidad con un importantísimo potencial productivo, turístico y de investigación científica.

El Oriente, un mito

Galo Plaza ocupó la Presidencia del Ecuador durante el período 1948-1952. Con su llegada, concluyó un largo período de inestabilidad política en el país a consecuencia, básicamente, del linchamiento del Viejo Luchador. Nacido en los EE.UU. de padres ecuatorianos –su padre, el expresidente Leonidas Plaza Gutiérrez, cumplía en ese entonces funciones diplomáticas en el país del Norte. La historia nacional registra su mandato como uno de los más tranquilos y respetuosos, lo cual evidentemente no puede negarse. A nivel interno, los ecuatorianos superaban las heridas del conflicto con el Perú y se resignaban ante la nueva mutilación territorial. En el ámbito internacional, el mundo recuperaba el ambiente de paz luego del final de la Segunda Guerra Mundial.
Galo Plaza llega a Carondelet no solo con una importante experiencia en el ejercicio político nacional, sino también con el incuestionable apoyo del gobierno norteamericano ante el cual representó diplomáticamente al Ecuador.
Conocedor de la agricultura y la ganadería por las haciendas pertenecientes a su familia, se empeñó en el fomento de estas actividades a nivel nacional, consiguiendo ubicar al país como el primer productor y exportador de banano; sin embargo, posiblemente en respuesta a la inquietud generada entre la población oriental por no incluir sus territorios, contestó: “El Oriente es un mito”. ¿Cómo entender tal respuesta? Posiblemente es necesario enfocar el problema desde otro ángulo.
A mediados del s.XX, el desarrollo acelerado de la industria automovilística y de maquinaria en general, el incremento vertiginoso del transporte en todos sus niveles, así como también las nuevas necesidades bélicas, obligaron a una mayor prospección petrolera. En medio del conflicto mundial, particularmente Inglaterra tomó la delantera a los EE.UU. a nivel mundial, incluida América Latina. Ecuador no quedó fuera de la mirada inglesa de este movimiento geopolítico postbélico, con el agravante de que integraba la lista de países deudores por las armas compradas para las luchas de Independencia.
No, Galo Plaza no pensaba y menos creía que el ‘Oriente es un mito’. Su afinidad con el gobierno norteamericano y su visión geopolítica, preferían mantener al Oriente aparentemente en el olvido: la explotación del oro negro debía esperar. Terminado su período presidencial, Galo Plaza fue un representante diplomático internacional al servicio de los EE.UU. tanto en la OEA como en la ONU. (O)
El Oriente no es un mito, es una realidad con un importantísimo potencial productivo, turístico y de investigación científica.