El Macrismo

Cambiemos, de verdad que está cambiando (diríamos: des-cambiando) la situación económica, social y política de los argentinos. Desde la campaña se sabía que iba a ser un gobierno “pragmático” dirigido por lo más rancio del empresariado. Se sabía que aplicaría el recetario neoliberal. Se sabía que pronto volvería al FMI. Se sabía que habría tarifazos, despidos masivos y reducción de los salarios y pensiones reales. Se sabía que se utilizaría el tema de la corrupción , no solo como una lucha indispensable, sino también como una cortina de humo para ocultar los desastres causados por las políticas públicas.

Lo que no se sabía - o mejor dicho, no se decía- es que “el tiro les saldría por la culata”. Ni el multimillonario salvataje del FMI, ha servido para “calmar los nervios” de los mercados. El tipo de cambio se ha disparado astronómicamente, rebasando ya los 40 pesos por dólar y sangrando la reserva monetaria.

La inflación amenaza con superar el 40%. La tasa de interés sobrepasa el 60%.

El déficit comercial, a pesar de la gigantesca devaluación, no disminuye. Lo que es más grave, la pobreza aumenta y aumenta.

El descontento popular es cada día mayor. Con el eslogan de ¡cambiemos¡ se trató de convencer - en parte se logró- al electorado que, pronto se alcanzará el paraíso. La realidad fue y está siendo otra, completamente diferente.

El nuevo paquetazo, esta vez se orienta a golpear duramente las finanzas públicas mediante un severo recorte de la inversión y del gasto corriente. Privatizar lo que queda de la era menemista, sería parte del recetario. La salud y la educación pública, estarían en la mira. Lo más probable es que se profundice la recesión y el desempleo y el descontento.

Cada día habrá más gente en las calles clamando por la presencia de un Estado justo e incluyente.

Lo único claro y demostrado es la perversidad de las políticas neoliberales. Lamentablemente, las políticas alternativas, cuando tienen su momento, no saben aprovechar con la suficiente transparencia, inteligencia y sagacidad.

Sobre todo, en su agenda se olvidan del trabajo organizativo y de cohesión de la unidad para un verdadero y sostenido cambio. Pronto el peronismo, en cualquiera de sus vertientes, estará de vuelta. (O)
Las redes sociales y los medios de comunicación se hirieron eco de la noticia que en poco tiempo traspasó la frontera.

El Macrismo

Cambiemos, de verdad que está cambiando (diríamos: des-cambiando) la situación económica, social y política de los argentinos. Desde la campaña se sabía que iba a ser un gobierno “pragmático” dirigido por lo más rancio del empresariado. Se sabía que aplicaría el recetario neoliberal. Se sabía que pronto volvería al FMI. Se sabía que habría tarifazos, despidos masivos y reducción de los salarios y pensiones reales. Se sabía que se utilizaría el tema de la corrupción , no solo como una lucha indispensable, sino también como una cortina de humo para ocultar los desastres causados por las políticas públicas.

Lo que no se sabía - o mejor dicho, no se decía- es que “el tiro les saldría por la culata”. Ni el multimillonario salvataje del FMI, ha servido para “calmar los nervios” de los mercados. El tipo de cambio se ha disparado astronómicamente, rebasando ya los 40 pesos por dólar y sangrando la reserva monetaria.

La inflación amenaza con superar el 40%. La tasa de interés sobrepasa el 60%.

El déficit comercial, a pesar de la gigantesca devaluación, no disminuye. Lo que es más grave, la pobreza aumenta y aumenta.

El descontento popular es cada día mayor. Con el eslogan de ¡cambiemos¡ se trató de convencer - en parte se logró- al electorado que, pronto se alcanzará el paraíso. La realidad fue y está siendo otra, completamente diferente.

El nuevo paquetazo, esta vez se orienta a golpear duramente las finanzas públicas mediante un severo recorte de la inversión y del gasto corriente. Privatizar lo que queda de la era menemista, sería parte del recetario. La salud y la educación pública, estarían en la mira. Lo más probable es que se profundice la recesión y el desempleo y el descontento.

Cada día habrá más gente en las calles clamando por la presencia de un Estado justo e incluyente.

Lo único claro y demostrado es la perversidad de las políticas neoliberales. Lamentablemente, las políticas alternativas, cuando tienen su momento, no saben aprovechar con la suficiente transparencia, inteligencia y sagacidad.

Sobre todo, en su agenda se olvidan del trabajo organizativo y de cohesión de la unidad para un verdadero y sostenido cambio. Pronto el peronismo, en cualquiera de sus vertientes, estará de vuelta. (O)
Las redes sociales y los medios de comunicación se hirieron eco de la noticia que en poco tiempo traspasó la frontera.