El espacio




Al pensar en espacio público, de inmediato, me pregunto a qué público se refiere, para qué públicos está destinado.
Se habla de un espacio público con un principio utópico de sociedad formada por personas iguales, que concuerdan en los sentidos y formas de orden, reunión y convivencia.


Parte de la agencia política de las autoridades a cargo de lo urbano está la remodelación, la transformación y la reinvención de estos espacios públicos; sin embargo, se trata de una cortina de humo que camufla de nuestra vista las intenciones de proyectos cuya finalidad reside en estigmas de clase, de un blanqueamiento del espacio, una especie de “embellecimiento” de lo popular, aquello que se percibe como desordenado, caótico, antiestético.


Entonces, ese espacio público está lejos de crear espacios públicos incluyentes, lejos de brindar espacios para las diferencias, en la intención del proyecto de espacio público hay una clara intencionalidad y segmentación de los beneficiados, es así que los resultados tienen una apariencia amorfa en razón de la incongruencia de lo que se intenta mostrar discursivamente versus la verdadera intención, la diferencia entre el papel y la acción.  
El intento de forzar desde la autoridad controladora de regular cómo se debe usar el espacio público. Los usos apropiados del espacio, así como los comportamientos oportunos dentro de estos espacios.  


Y entonces parece que, con el espacio público, habrá las resistencias de uso del espacio de la urbe, pero también los bien portados (para quienes se hicieron los espacios). El bien y el mal. (O)

Se habla de un espacio público con un principio utópico de sociedad formada por personas iguales.


jEssica garcía

El espacio




Al pensar en espacio público, de inmediato, me pregunto a qué público se refiere, para qué públicos está destinado.
Se habla de un espacio público con un principio utópico de sociedad formada por personas iguales, que concuerdan en los sentidos y formas de orden, reunión y convivencia.


Parte de la agencia política de las autoridades a cargo de lo urbano está la remodelación, la transformación y la reinvención de estos espacios públicos; sin embargo, se trata de una cortina de humo que camufla de nuestra vista las intenciones de proyectos cuya finalidad reside en estigmas de clase, de un blanqueamiento del espacio, una especie de “embellecimiento” de lo popular, aquello que se percibe como desordenado, caótico, antiestético.


Entonces, ese espacio público está lejos de crear espacios públicos incluyentes, lejos de brindar espacios para las diferencias, en la intención del proyecto de espacio público hay una clara intencionalidad y segmentación de los beneficiados, es así que los resultados tienen una apariencia amorfa en razón de la incongruencia de lo que se intenta mostrar discursivamente versus la verdadera intención, la diferencia entre el papel y la acción.  
El intento de forzar desde la autoridad controladora de regular cómo se debe usar el espacio público. Los usos apropiados del espacio, así como los comportamientos oportunos dentro de estos espacios.  


Y entonces parece que, con el espacio público, habrá las resistencias de uso del espacio de la urbe, pero también los bien portados (para quienes se hicieron los espacios). El bien y el mal. (O)

Se habla de un espacio público con un principio utópico de sociedad formada por personas iguales.


jEssica garcía