El derecho a la honra

La honra de una persona es objeto de protección jurídica y es un aspecto de la dignidad humana que está consagrado en las legislaciones de muchos países. El derecho a la honra y la reputación está inscrito en diferentes acuerdos internacionales de derechos humanos como en el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos en el artículo 17, en la Convención Americana sobre Derechos Humanos en el artículo 11 e incluso está consignada en el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Así como lo hace en el Ecuador, reza la norma argentina sobre el tema de la honra, textualmente, que nadie puede ser objeto de ataques ilegales a su honra o reputación. Y que toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra injerencias o acciones de este tipo.
Está estrechamente ligada con la dignidad humana. Y el derecho a la dignidad consiste en que cada ser humano debe ser respetado por su condición en sí misma. Principio fundamental. 
Evidentemente debe ser probado que el dicho ataque ilegal haya tenido lugar. Para eso debe iniciarse un proceso en el sistema de justicia y eso es lo que prima en sistemas civilizados y democráticos. La persona que sienta que su honra está siendo atacada tiene el derecho de iniciar una acción legal porque el principio protegido nos otorga a todos por igual las mismas acciones posibles de reclamación.
Colinda con otros derechos fundamentales, como el de recibir información, la cual está autorizada a afectar la honra de una persona cuando existe una razón justa para ello, como por ejemplo cuando existen pruebas fehacientes o una sentencia condenatoria por la comisión de un delito contra una persona. En ese caso se puede decir que no se está violando el derecho a la honra de alguien sobre la que se difunde información que le afecta la estima o respeto ganados. Pero en ocasiones se puede incurrir tendenciosa y muy fácilmente en los delitos de injuria o calumnia al hacer imputaciones falsas sobre la conducta o la honra de alguna persona, cuando estas se amplifican a través de los medios de comunicación.
Es una delgada línea roja que divide, precisamente, el ejercicio de estos derechos y lo correcto es utilizar el sistema judicial en caso de conflicto. Es lo que ha sucedido en días recientes en el país en relación al expresidente, Rafael Correa. (O)

El derecho a la honra

La honra de una persona es objeto de protección jurídica y es un aspecto de la dignidad humana que está consagrado en las legislaciones de muchos países. El derecho a la honra y la reputación está inscrito en diferentes acuerdos internacionales de derechos humanos como en el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos en el artículo 17, en la Convención Americana sobre Derechos Humanos en el artículo 11 e incluso está consignada en el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Así como lo hace en el Ecuador, reza la norma argentina sobre el tema de la honra, textualmente, que nadie puede ser objeto de ataques ilegales a su honra o reputación. Y que toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra injerencias o acciones de este tipo.
Está estrechamente ligada con la dignidad humana. Y el derecho a la dignidad consiste en que cada ser humano debe ser respetado por su condición en sí misma. Principio fundamental. 
Evidentemente debe ser probado que el dicho ataque ilegal haya tenido lugar. Para eso debe iniciarse un proceso en el sistema de justicia y eso es lo que prima en sistemas civilizados y democráticos. La persona que sienta que su honra está siendo atacada tiene el derecho de iniciar una acción legal porque el principio protegido nos otorga a todos por igual las mismas acciones posibles de reclamación.
Colinda con otros derechos fundamentales, como el de recibir información, la cual está autorizada a afectar la honra de una persona cuando existe una razón justa para ello, como por ejemplo cuando existen pruebas fehacientes o una sentencia condenatoria por la comisión de un delito contra una persona. En ese caso se puede decir que no se está violando el derecho a la honra de alguien sobre la que se difunde información que le afecta la estima o respeto ganados. Pero en ocasiones se puede incurrir tendenciosa y muy fácilmente en los delitos de injuria o calumnia al hacer imputaciones falsas sobre la conducta o la honra de alguna persona, cuando estas se amplifican a través de los medios de comunicación.
Es una delgada línea roja que divide, precisamente, el ejercicio de estos derechos y lo correcto es utilizar el sistema judicial en caso de conflicto. Es lo que ha sucedido en días recientes en el país en relación al expresidente, Rafael Correa. (O)