El año del cerdo

La rueda astrológica china, mal llamada zodíaco u horóscopo chino, indica que el Año Nuevo Chino, que arrancó el 4 de febrero pasado, estará regido por el Cerdo de Tierra Yin. Para los creyentes o aficionados en estas cosas nigrománticas se augura así un 2019 alegre, más conciliador y despreocupado, donde se procurará el diálogo y el bien común y donde habrá una gran tendencia a la diversión y al positivismo. Diríamos entonces que, a primera vista, se trata de un cerdo un poco desorientado o ingenuo, dados los preocupantes acontecimientos que hemos visto recientemente en la región.
Pero además, dicen, el cerdo chino marcará un importante fin de ciclo porque llegamos al final de la rotación de los 12 signos, cada uno asignado a un distinto animal. Por ello, ciertamente es el momento de hacer un análisis de lo que nos ha pasado estos últimos 11 años, cada uno desde su fuero íntimo y luego, siempre según los astrólogos chinos, descansar, desconectarse, relajarse y divertirse, y a la vez planificar a largo y corto plazo con miras al nuevo ciclo de 12 años que comenzará en el 2020. Los orientales se toman las cosas y el tiempo a tragos largos porque el mencionado horóscopo está compuesto en efecto por 12 animales, que tienen su ciclo cada 12 años: Rata (o Ratón), Buey, Tigre, Gato (o Conejo), Dragón, Serpiente, Caballo, Cabra, Mono, Gallo, Perro y Cerdo (o Jabalí). A eso se suman los cinco elementos de la naturaleza: fuego, tierra, metal, agua y madera, que también rotan cada año. Este 2019 es el Año del Cerdo de Tierra.
Se preguntará, quizás, por qué escribo todo esto. No es producto de una sobredosis de chaulafán sino porque resulta, según la cronología que me toca, que soy un cerdo. A mucha honra. Y quiero creer, a pesar de todo, que serán buenos tiempos para perseguir el cambio que cada quien está buscando y lograr ascensos, aunque sea a marido. Dicen los expertos que los negocios favorecidos por el año del cerdo serán los relativos a centros de relajación y estética, los vacacionales, o sitios de reflexión, terapias espirituales, talleres de crecimiento personal, etc; así como el almacenaje de alimentos, bodegas, negocios de comida y aquellos que tengan que ver con la tierra, tales como el desarrollo de productos agrícolas, granjas y la ecología. Así que ya lo sabe, si está en crisis dedíquese al manicure, al pedicure o a la agricultura. Su amigo, el cerdo chino, le bendecirá. (O)
Y quiero creer que serán buenos tiempos para perseguir el cambio que cada quien está buscando y lograr ascensos, aunque sea a marido.

El año del cerdo

La rueda astrológica china, mal llamada zodíaco u horóscopo chino, indica que el Año Nuevo Chino, que arrancó el 4 de febrero pasado, estará regido por el Cerdo de Tierra Yin. Para los creyentes o aficionados en estas cosas nigrománticas se augura así un 2019 alegre, más conciliador y despreocupado, donde se procurará el diálogo y el bien común y donde habrá una gran tendencia a la diversión y al positivismo. Diríamos entonces que, a primera vista, se trata de un cerdo un poco desorientado o ingenuo, dados los preocupantes acontecimientos que hemos visto recientemente en la región.
Pero además, dicen, el cerdo chino marcará un importante fin de ciclo porque llegamos al final de la rotación de los 12 signos, cada uno asignado a un distinto animal. Por ello, ciertamente es el momento de hacer un análisis de lo que nos ha pasado estos últimos 11 años, cada uno desde su fuero íntimo y luego, siempre según los astrólogos chinos, descansar, desconectarse, relajarse y divertirse, y a la vez planificar a largo y corto plazo con miras al nuevo ciclo de 12 años que comenzará en el 2020. Los orientales se toman las cosas y el tiempo a tragos largos porque el mencionado horóscopo está compuesto en efecto por 12 animales, que tienen su ciclo cada 12 años: Rata (o Ratón), Buey, Tigre, Gato (o Conejo), Dragón, Serpiente, Caballo, Cabra, Mono, Gallo, Perro y Cerdo (o Jabalí). A eso se suman los cinco elementos de la naturaleza: fuego, tierra, metal, agua y madera, que también rotan cada año. Este 2019 es el Año del Cerdo de Tierra.
Se preguntará, quizás, por qué escribo todo esto. No es producto de una sobredosis de chaulafán sino porque resulta, según la cronología que me toca, que soy un cerdo. A mucha honra. Y quiero creer, a pesar de todo, que serán buenos tiempos para perseguir el cambio que cada quien está buscando y lograr ascensos, aunque sea a marido. Dicen los expertos que los negocios favorecidos por el año del cerdo serán los relativos a centros de relajación y estética, los vacacionales, o sitios de reflexión, terapias espirituales, talleres de crecimiento personal, etc; así como el almacenaje de alimentos, bodegas, negocios de comida y aquellos que tengan que ver con la tierra, tales como el desarrollo de productos agrícolas, granjas y la ecología. Así que ya lo sabe, si está en crisis dedíquese al manicure, al pedicure o a la agricultura. Su amigo, el cerdo chino, le bendecirá. (O)
Y quiero creer que serán buenos tiempos para perseguir el cambio que cada quien está buscando y lograr ascensos, aunque sea a marido.